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(PETE MAROVICH - POOL/GETTY IMAGES)

Donald Trump, la profecía Bíblica y la fe

Hoy temprano [miércoles 20], Donald Trump y su esposa se mudaron de la Casa Blanca. Poco después, Joe Biden fue inaugurado como el presidente número 46 de Estados Unidos. Ahora el Sr. Biden y su partido tienen un control total sobre el gobierno de Estados Unidos. Al observar esto desde casi cualquier punto de vista, pudiera parecer que acabamos de ser testigos del fin de Donald Trump, y de su ambición para “hacer a Estados Unidos grande otra vez”.

Ésta pudiera ser la forma en que la gente percibe los eventos de hoy. Pero esa no es la forma en que Dios los ve.

Durante cuatro años, la Trompeta ha explicado las profecías bíblicas en Amós 7, 2 Reyes 14, Daniel 8 y Apocalipsis 12. Esos pasajes profetizan el surgimiento de un “Antíoco” del tiempo del fin, un hombre corrupto y sin ley que odia a Estados Unidos tradicional, y que lidera una campaña nacional e incluso mundial para “borrar el nombre de Israel”. Esos textos también profetizan acerca un poderoso líder llamado Jeroboam ii [el segundo] al que Dios instaura para salvar a Estados Unidos de una destrucción inminente. Dios rescata a la nación de este movimiento maligno para poder advertirles una vez más (Amós 7:7-9).

No hemos visto lo último de Donald Trump. ¿Cómo lo sabemos? ¡Porque las profecías de Dios en Amós 7, 2 Reyes 14, Daniel 8 y Apocalipsis 12 no se han cumplido del todo!

En momentos como éste, sólo una cosa vale en la vida: ¡la fe!

¿Qué tan firme es su fe en Dios, en Su Palabra y en Sus profecías? Dios quiere saberlo. Los eventos de hoy nos dan a usted y a mí una maravillosa oportunidad para considerar este tema de la fe, y para evaluar nuestra fe, y hacer crecer nuestra fe. ¿Hay algo más importante que crecer en la fe? La Biblia dice que somos “salvos por medio de la fe” (Efesios 2:8-9).

En Hebreos 11:1 el Apóstol Pablo nos da una hermosa descripción de la fe: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción [traducido ‘evidencia’ en la KJV] de lo que no se ve”. Así que la fe viene antes que la posesión. Una vez que se ha recibido la posesión, ya no hay necesidad de esperanza o de fe. La fe es la evidencia que tendrá lo que espera antes de verlo. Es la evidencia de lo que no se ve.

Si no lo ha leído, le recomiendo mucho que pida y estudie el folleto ¿Qué es la fe? por Herbert W. Armstrong. Fue escrito hace muchas décadas, ¡pero ese folleto fue escrito para este momento!

Vea lo que el Sr. Armstrong escribió sobre la fe: “¡La fe sólo tiene que ver con la Palabra de Dios! La única pregunta debe ser: ¿lo ha prometido Dios en la Biblia? Y si Él lo ha prometido, entonces las probabilidades y posibilidades, los sentimientos y convicciones, o las impresiones, no tienen nada que ver con esto. Dios tiene mil maneras de las cuales no sabemos nada, para responder y proporcionar lo que Él ha prometido. No necesitamos ver cómo Él lo va a hacer”.

“Y esto es otra cosa más: Dios casi nunca lo hará de la manera que nosotros lo esperamos. Así que no trate de figurar cómo sería posible que Dios lo haga. ¡Recuerde que usted está confiando en un poder sobrenatural! (…). Dios obra de maneras misteriosas para realizar Sus maravillas. Lo que Él ha prometido lo cumplirá; pero lo hará a Su manera, y en Su tiempo. Déjele todo eso a Él y confíe en Él. Dependa de Su Palabra”.

Mientras digiere lo que pasó hoy [miércoles 20], asegúrese de canalizar sus pensamientos y observaciones, en consideración de Hebreos 11 y teniendo en cuenta esos dos párrafos del Sr. Armstrong.

Romanos 4:18 es una de mis escrituras favoritas. Pablo habla de Abraham, un hombre que presentó uno de los mejores ejemplos de fe, en toda la Biblia. La traducción de Moffatt dice [traducción nuestra al español]: “Porque Abraham, cuando ya no había esperanza, siguió esperando en fe, y así se hizo padre de muchas naciones; tal como se le dijo”.

¿Recuerda la historia de Abraham? Él y su esposa Sara no podían tener hijos. Finalmente, cuando él tenía 75 años, Dios profetizó que Abraham y Sara tendrían un hijo, y que Dios cumpliría Su gran promesa a través de ese niño y sus descendientes. Pero Dios no les dio este niño inmediatamente a Sara y Abraham.

De hecho, Abraham esperó 24 años para que Dios le cumpliera su promesa. Imagínese: Con cada año que pasaba, las posibilidades de concebir un hijo habrían parecido, al menos ante los ojos humanos, más improbables y desesperadas. Hubiera sido tan fácil para Abraham perder la fe. Pero no la perdió. Como dijo Pablo: “cuando ya no había esperanza, siguió esperando en fe”.

Esto es lo que debemos hacer. Humanamente, no hay mucha esperanza. Pero nosotros no operamos con la fe humana. Efesios 2:8 dice que la fe requerida viene de Dios. La fe es el “don de Dios”. Tal como Abraham, ¡debemos seguir esperando, en fe!

Romanos 4:19 dice: “Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara”. Este hombre tenía 100 años. Lo más sorprendente era que su esposa tenía 90 años. Sin embargo, Abraham creyó la promesa y la profecía de Dios, de que él y Sara tendrían un hijo.

Una vez que hayamos educado nuestra fe, una vez que hayamos estudiado las profecías, y visto dónde Dios hace estas profecías, necesitamos ser como Abraham y simplemente creer en las promesas de Dios.

“Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios” (versículo 20). Cuando los eventos no se desarrollan exactamente como creemos que deberían, es natural que uno se vuelva un poco inestable, y que comience a tambalearse o a dudar. Eso es humano. Pero la fe que necesitamos para evitar eso, viene de Dios. Cuando tenemos este tipo de fe, no temblamos ni nos tambaleamos.

Por último, considere los versículos 21-22: “Plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia”. Abraham estaba plenamente persuadido que Dios era capaz de cumplir todo lo que había prometido. Tenía absoluta confianza en Dios. Es por eso que obedeció sin cuestionar. Abraham sabía que Dios avalaría Su palabra.

Finalmente, cuando usted estudie Hebreos 11, deténgase y considere el versículo 3 [VKJ]: “Por la fe entendemos que los mundos fueron constituidos por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve no ha sido hecho de cosas que parecen existir”. El término “los mundos” se refiere a las diversas eras del hombre, o sea a los muchos períodos históricos. Pero también se refiere al universo, el vasto e ilimitado sistema de planetas, estrellas y galaxias. El término “constituidos” significa poner en orden o acomodar. Barnes dice que “el significado aquí es que fueron puestos en orden por la Palabra de Dios”.

En momentos como éste, necesitamos una perspectiva histórica. Este verso está hablando de eso.

¡Dios ha estado “constituyendo” (poniendo en orden, arreglando) la historia humana desde los tiempos de Adán y Eva!

Piense en los momentos y acontecimientos más importantes de la historia como la batalla de Dunkerque en mayo de 1945; la derrota de la armada Española en 1588; la compra del territorio de Luisiana en 1803; el increíble viaje de Lewis y Clarke; el ascenso de Alejandro Magno y el Imperio Griego; las guerras de la antigua Persia con Grecia; el Imperio Romano y las seis resurrecciones del Sacro Imperio Romano; el surgimiento del Imperio Británico; y el surgimiento de Estados Unidos como la nación singular más poderosa en la Tierra. Cada uno de estos eventos fue un punto de inflexión en la historia del mundo. Cada evento tuvo un impacto decisivo en el destino de las naciones involucradas, e incluso del mundo en general. Y cada evento fue el resultado directo de una profecía bíblica específica.

Como ve, este mundo está “constituido por la palabra de Dios. Dios estaba en control cuando los alemanes tenían atrapadas a las fuerzas británicas en las playas de Francia. Dios estaba en control cuando el enorme ejército español zarpó hacia Inglaterra.

Al igual que en el pasado, los acontecimientos en Estados Unidos y en todo el mundo ahora mismo están siendo “constituidos por la palabra de Dios”. Los eventos mundiales están siendo formados y organizados por las profecías de Dios en Amós 7, 2 Reyes 14, Daniel 8 y Apocalipsis 12. No tenemos que preocuparnos de cómo ocurre esto exactamente, o incluso ni cuándo.

Como Abraham, nuestra tarea ahora es seguir “esperando en fe”. 


¿QUÉ ES LA FE?

Millones carecen de la fe para recibir respuestas a sus oraciones y para liberar sus mentes de miedos y preocupaciones. En gran medida, esto se debe a la falta de entendimiento sobre qué es la fe. Lea esta explicación simple pero detallada del tema.