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Dinero gratis para todos

¿Es esto un timo espurio o una política oficial canadiense? Es ambos.

¿Qué si el gobierno le pagara sólo por existir? Usted podría sentarse en el sofá todo el año y su salario llegaría mágicamente: $20.000 por año. Suena como otro truco fraudulento (tipo “gane dinero desde su casa”) atiborrando su buzón. Pero Ontario espera hacer esto una realidad.

Durante su último presupuesto, la provincia canadiense de Ontario anunció que comenzará a ensayar un plan de ingreso básico garantizado. Planean enviarle a cada ciudadano en una ciudad todavía no anunciada un cheque del gobierno. La primer ministro Kathleen Wynne dijo que su gobierno pondría “a prueba un creciente punto de vista (tanto en casa como en el extranjero), que un ingreso básico podría fortalecer el éxito de las políticas del salario mínimo y de los incrementos en beneficios para niños, por medio de proveer un apoyo más consistente y predecible en el contexto del mercado laboral dinámico de hoy”. El primer ministro neófito canadiense, Justin Trudeau dice que está interesado en expandir este concepto a nivel nacional.

Simpatizantes dicen que en una época de incremento tecnológico donde los empleos están siendo reemplazados por máquinas y muchas personas son incapaces de competir, el gobierno debe redistribuir la riqueza. Ellos dicen que los planes de ingreso básico reducirán los presupuestos de asistencia social mediante la simplificación y eliminación de la burocracia. Todas las otras asistencias sociales, como las estampillas de comida, ayuda a la vivienda, suplementos de servicios públicos, etc., serán reemplazadas con un sólo monto de cheque para que cada ciudadano lo gaste cómo le plazca.

¿Pero quién pagará por eso? Los defensores dicen que las personas con altos ingresos y las corporaciones deben pagar un poco más al gobierno, entonces el gobierno podrá financiar las vidas de sus ciudadanos. Olvidemos que los impuestos más altos significan crecimiento económico más lento, lo que significa menos trabajos, lo que significa mayor desempleo. Después de todo, ¿quién necesita trabajar cuando recibe un cheque del gobierno?

¿Cuantas personas continuarían trabajando si en vez pudieran ir de pesca o ver películas todo el día?

No hay que preocuparse, dicen los defensores; no hay prueba de que el dinero gratis conduce a la pereza. En verdad, un proyecto llevado a cabo durante la década de los 70 en Dauphin, Manitoba, encontró que las personas se vuelven más saludables cuando se les da dinero gratis. El dinero del gobierno resultó en menos lesiones relacionas al trabajo, menos visitas a la sala de emergencias debidas a los accidentes automovilísticos o violencia doméstica. También hubieron muchas menos visitas al doctor relacionadas a la salud mental. Los investigadores no están muy seguros de porqué esto ocurre, pero así pasa, ellos nos lo aseguran.

Otro estudio halló que el darle a padres de hijos pobres $4.000 extra por año resultó en niños con menos trastornos en su comportamiento y sus emociones. Los hizo mucho más conscientes y agradables. De nuevo, los investigadores no entienden la conexión pero saben que está ahí.

Por si fuera poco, todo lugar en la Tierra donde se ha intentado un ingreso básico ha sido un éxito resonante. El diario Independent cita dos pueblos en la India y “algunas partes de Suramérica” que fueron “todo un éxito”.

Ahora nuestros ojos están sobre Ontario. Pero otras naciones están experimentando también. Suiza está programada en votar para adoptar un ingreso básico de $2.500 por mes para adultos y $625 para niños. Dinamarca, Finlandia y Los Países Bajos tienen planes similares en varios estados de planificación. Hasta en Estados Unidos, hogar del individualismo y el capitalismo de mercado libre, los llamados por un ingreso básico están incrementando. ¿Qué es la universidad gratis y el pagar los préstamos estudiantiles sino un cheque gratis del gobierno?

Robert Reich, el ex secretario del Departamento de Labor de Estados Unidos dice que un plan de ingreso básico “permitiría a las personas perseguir cualquier arte o pasatiempo que les provea un sentido de ser, y de este modo habilitar a la sociedad para poder disfrutar los frutos de tales artes o esfuerzos voluntarios. De esta manera crearíamos el tipo de sociedad que John Maynard Keynes predijo que alcanzaríamos en 2028: una época de abundancia tecnológica en la cual nadie tendrá que trabajar” (énfasis agregado).

¿No sería excelente si nadie tuviera que trabajar?

Uno puede saber la respuesta si tiene un entendimiento básico de la naturaleza humana. ¿Cuántos padres les dan a sus hijos cientos de dólares por mes, independientemente de lo que hagan, para gastar en lo que se les antoje? Los padres responsables saben lo que sería el resultado obvio. Ellos quieren que sus hijos aprendan que el éxito y el fracaso están relacionados con el empuje, el ingenio, la educación, el estar enfocado en sus metas, en la salud y la perseverancia. Quieren que sus hijos sean felices; pero ellos entienden que el financiamiento de una vida de licencia y ocio es el camino directo a un centro de rehabilitación o un sistema correccional.

El sentido común es respaldado por la Biblia, la cual enseña que el trabajo es un aspecto esencial del desarrollo social y la formación del carácter. El rey Salomón advirtió que la pobreza les viene a aquellos que no trabajan duro (Proverbios 6). El apóstol Pablo escribió: “Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”. En 1 de Timoteo 5:8, escribió que si un hombre no provee para su propia casa, él ha negado la fe.

Cuando nos apartamos de los principios bíblicos, el resultado es el desastre. Eso es una ley que no puede ser evadida. Actúa en el nivel personal y su efecto es amplificado en el nivel nacional.

Este gran experimento llamado el plan de ingreso básico no producirá más prosperidad ni felicidad. Está garantizado a producir las mismas clases de males sociales que la sociedad quiere evitar. Aunque usted de verdad y realmente quisiera uno, no hay tal cosa como un almuerzo gratis. Un ingreso básico “gratis” resultará siendo muy costoso.