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Debería el Rey orar con el Papa?
El 23 de octubre, el rey Carlos iii visitó la Ciudad del Vaticano para orar con el papa León xiv en un servicio de oración ecuménico en la Capilla Sixtina. Mucha gente vio a un monarca británico y a un papa orando juntos por primera vez en 500 años como un noble gesto de unidad en un mundo dividido. Pero en realidad, muestra la sumisión de Gran Bretaña ante un adversario ancestral que lleva mucho tiempo buscando su destrucción.
Es un momento sumamente vergonzoso en la larga historia de Gran Bretaña.
El rey Carlos, como destacó Vatican News, “lleva mucho tiempo comprometido con el diálogo interreligioso”. Pero esa misión, por noble que pueda parecer a algunos, es profundamente preocupante.
Muchos católicos son tan sinceros en su religión como cualquier otra persona. Pero esta Iglesia tiene una historia que debería preocuparnos a todos. Gran Bretaña, en particular, debería saberlo mejor.
Sometiéndose al papa
El rey Enrique viii de Inglaterra se separó de la Iglesia Católica Romana en el siglo xvi. La Iglesia anglicana ha sido la Iglesia de Inglaterra desde entonces. Algunos reyes, reinas y parlamentarios británicos ¡sacrificaron su sangre para establecer la Iglesia propia de Inglaterra! Gran Bretaña sufrió algunas de sus peores pesadillas cuando la Iglesia católica reinaba sobre ella. Sin embargo, la gente ha olvidado esa historia opresiva. Ahora, ellos están abrazando a la Iglesia católica de nuevo.
“Desde el himno de apertura del servicio de oración, el tema de la unidad cristiana y el ecumenismo fue evidente”, escribió Vatican News. “El texto original fue escrito por San Ambrosio de Milán, doctor de la Iglesia. Fue traducido por San John Henry Newman, quien fue anglicano durante la mitad de su vida antes de convertirse al catolicismo”.
Esto es lo que realmente pretende la Iglesia católica: ¡Quiere convertir a los anglicanos al catolicismo! ¡Históricamente, ha demostrado estar dispuesta a derramar mucha sangre para lograrlo! El único interés del Vaticano en el “diálogo interreligioso” es si este conduce a la sumisión al papa. ¡Qué insensato por parte del monarca británico entrar en su juego!
La Iglesia católica ha asesinado a personas que no están de acuerdo con ella cuando ha tenido el poder. Lo ha hecho una y otra vez, y aun así la gente sigue sin comprender lo peligrosa que es esa Iglesia.
Lea la Bula de Pío v contra la reina Isabel i, emitida el 25 de febrero de 1570, para declarar la soberanía del papa: “El que reina en lo alto, a quien se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra, ha encomendado una santa Iglesia católica y apostólica, fuera de la cual no hay salvación, a uno solo en la tierra, es decir a Pedro, el primero de los apóstoles, y al sucesor de Pedro, el papa de Roma, para que sea gobernado por él en plenitud de poder. A él solo lo ha constituido gobernante sobre todos los pueblos y reinos, para levantar, destruir, dispersar, plantar y edificar, a fin de preservar a Su pueblo fiel (unido con el cinto de la caridad) en la unidad del Espíritu y presentarlo sano y salvo a su Salvador”.
¡Eso es lo que la Iglesia católica entiende por diálogo interreligioso y unidad religiosa!
Este decreto llama a la reina Isabel “sierva del crimen” que “usurpó monstruosamente el lugar de cabeza suprema de la Iglesia en toda Inglaterra”. El Papa la acusó de llevar el reino “que ya había sido restaurado a la fe católica y a los buenos frutos a una ruina miserable”. El papa Sixto v —dos papas después de Pío— declaró una “cruzada” contra la Inglaterra de Isabel y prometió al santo emperador romano español 1 millón de ducados de oro (el equivalente a 1.300 millones de dólares de hoy) si llevaba a cabo una invasión. Permitió a Felipe recaudar impuestos especiales para los cruzados y concedió indulgencias a los soldados, o tiempo libre del purgatorio.
La Iglesia católica afirma representar el gobierno de Cristo en la Tierra, ¡y declara la guerra a cualquiera que se niegue a someterse a ese gobierno! ¿Cómo le parecería vivir bajo ese sistema corrupto?
¡Los anglicanos están abrazando al enemigo más acérrimo del trono británico! Se trata de un hecho impactante teniendo en cuenta la historia de la Iglesia Católica Romana en Inglaterra.
Para entender lo vergonzoso que fue el acto del rey Carlos, debemos comprender la historia del trono británico.
Una guerra entre tronos
En la última parte de la cita anterior, Pío v se estaba apropiando de la comisión de Jeremías 1:10, que se refiere al trono de David. La Iglesia católica cree que puede desarraigar, construir y plantar el trono de David. Poca gente se da cuenta hoy en día, pero durante siglos, ¡el trono de David estuvo en Gran Bretaña!
El trono británico ha sido, por gran diferencia, el más grandioso de todos los tronos físicos, y una suprema bendición de Dios. Si comprende su historia y profecía, sabe que comenzó con el trono del rey David del antiguo Israel; ¡el mismo trono, según la Biblia, desde el cual Jesucristo está a punto de reinar! Ese trono real es la esperanza de este mundo. (Para comprender por qué, solicite el ejemplar gratuito de mi libro La Llave de David). Pero los británicos le han dado la espalda a Dios. Ahora se aferran a otro trono.
Esta es una escena horrible. Gran Bretaña se está acercando a la Iglesia Católica Romana. Esa Iglesia es una falsificación del trono de David y del reinado de Cristo en la Tierra. ¡El rey Carlos preferiría tener esta falsificación que el original! ¡Esta es una de las principales razones por las que Gran Bretaña ya no tiene hoy el trono de David! Mi libro El nuevo trono de David lo demuestra con la Biblia.
En 2003, el arzobispo de Canterbury Rowan Williams visitó el Vaticano y ¡besó el anillo de Juan Pablo ii! “¡Él estaba poniendo el trono del papa por encima del trono de Dios! Esto tuvo que intensificar la ira de Dios en contra de Gran Bretaña”, escribí en El nuevo trono de David. “Esto, ¡a pesar del hecho que la Iglesia Católica Romana ha estado luchando en contra del trono de David durante generaciones! ¡El Sacro Imperio Romano sabe acerca del trono, ¡y ha tratado de destruirlo a través de la historia!”.
En 2005, Williams hizo historia al convertirse en el primer líder anglicano en asistir al funeral de un papa. Williams calificó a Juan Pablo ii como “uno de los más grandes” líderes cristianos del siglo xx y dijo que el legado del papa significaba que “la grieta entre anglicanos y católicos (…) podría finalmente sanarse”.
¡Eso es rendir culto a la religión de Satanás!
Los británicos tenían entonces el trono de David, pero este hombre no creía que valiera nada, ¡por eso acudió al papa y se inclinó ante él!
“Satanás siempre está atacando el trono de David ¡y a cualquiera que lo tenga!”, escribí. “Considere lo que Satanás le ha hecho a Gran Bretaña; él realmente consiguió que el arzobispo de Canterbury se inclinara ante el Papa rindiéndole culto; o sea, que se inclinara ante el trono de Satanás. El arzobispo rechazó el trono de David, ¡que de hecho es el trono de Dios! ¿Qué piensa Dios sobre eso? ¡Algo tenía que hacerse! ¡El nuevo trono tenía que ser plantado en algún otro lugar!” (ibíd.).
Vemos cada vez más por qué Dios tuvo que hacerlo así. De ninguna manera permitiría Él este tipo de comportamiento en el trono que Jesucristo está a punto de ocupar (Lucas 1:30-33).
Unidad religiosa profetizada
El Telegraph británico escribió que el momento de oración marcó “el final público de una división de 500 años y el comienzo de una nueva era para la fe cristiana”.
El Guardian escribió “Una grieta que tardó 500 años en repararse: El rey Carlos ora con el papa”. En su opinión, esta grieta nunca debió producirse. Pero si no lo hubiera hecho, nuestro mundo habría sido mucho más oscuro.
El evento estuvo lleno de simbolismo, diseñado para mostrar que el rey regresaba a Roma. El Papa regaló al rey Carlos una nueva silla para que él y sus herederos la utilizaran en todas sus futuras visitas a Roma. Lleva la inscripción ut unum sint, que en latín significa “que sean uno”. El papa León también concedió al rey el título de “Cofrade real de la abadía de san Pablo”. Es la primera vez que un rey de Inglaterra recibe un título papal desde Enrique viii. El Rey dio al Papa un título similar: “Cofrade papal de la capilla de san Jorge en el castillo de Windsor”.
Cofrade significa “hermano” en latín. Al parecer, así es como estos dos hombres se ven el uno al otro. El Catholic Herald señaló que el título “pertenecía históricamente a los monarcas católicos que servían como protectores honorarios de una de las principales basílicas de Roma”. Se indicó que su uso en la reunión “sirve como reconocimiento de la comunión espiritual”. Un portavoz papal afirmó que es “un signo de honor y comunión espiritual”.
Con esta ceremonia, el rey Carlos se declaró esencialmente siervo del Vaticano.
Por vergonzosa que sea esta rendición ante Roma, prepara el terreno para el cumplimiento de una importante profecía.
“Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia. Siéntate en la tierra, sin trono, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán tierna y delicada. (…) Dijiste: Para siempre seré señora; y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu postrimería. Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás sentada confiadamente, tú que dices en tu corazón: Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad [ni conoceré la pérdida de hijos, versión King James]” (Isaías 47:1, 7-8).
Dios profetizó aquí que la Iglesia católica experimentaría una gran rebelión contra sus malas acciones. En el tiempo del fin, sin embargo, traería de vuelta a sus hijas bajo su dirección y no llegaría a conocer “la pérdida de hijos”.
La Reforma Protestante fue una rebelión contra el catolicismo. Sin embargo, hoy los protestantes se están reuniendo con la Iglesia católica bajo el liderazgo del papa.
“El nombramiento del Rey como cofrade real de una basílica papal también tiene relevancia para el ‘renacimiento silencioso’ de la fe cristiana que parece estar produciéndose en toda Europa,” escribió el Critic. “El papa y el rey, de una manera silenciosamente profética, están recordando a Europa sus raíces cristianas” (23 de octubre). En realidad debería decir “raíces católicas”. ¡El rey de Inglaterra está intentando que toda Europa vuelva a Roma!
Sin embargo, como escribí en “Los anglicanos se someten al papa” en 2007: “De hecho, la profecía bíblica indica que la unidad completa no se va a realizar toda voluntariamente. En un cierto punto, la Iglesia madre abandonará sus esfuerzos de seducir por halagos sus hijas, y en vez regresará al método antiguo de usar la fuerza física para mantener unidad ‘cristiana”. (la Trompeta, agosto-septiembre de 2007).
Hoy en día, la Iglesia católica es vista como una institución amante de la paz. Se han olvidado las sangrientas Cruzadas y los tortuosos instrumentos de la Inquisición que se utilizaron para forzar la conversión de la gente. Pero la Biblia revela que esos días volverán, por mucho que un rey británico intente apaciguar a esta Iglesia.
Cuando el rey Carlos fue coronado hace dos años, escribí: “Nada de estos cambios hacia la Iglesia católica va a ayudar al rey Carlos. Lo crea o no, las Escrituras muestran que Dios en realidad está levantando un nuevo imperio católico en Europa para corregir a la familia real británica. Jeremías 22:18-19 dice que el rey británico “en sepultura de asno será enterrado”. ¡El Sacro Imperio Romano no le dará a este hombre ningún trato real!”.
“Una vez más, al final Dios tiene un plan para salvar a todos los católicos. Él está permitiendo el surgimiento de esta Iglesia hoy. Pero están siendo movidos por una fuerza espiritual maligna que odia el trono de David, porque representa su reemplazo en el trono de la Tierra” (la Trompeta, julio de 2023).
¡Gran Bretaña ha despreciado el pacto de Dios con David! ¡Y Dios advierte que el castigo por hacerlo no tendrá precedentes en la historia!
Afortunadamente, ¡todo esto conduce al momento en que Jesucristo asumirá el gobierno de esta Tierra desde el trono de David!
