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Debemos ser maestros

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Debemos ser maestros

Cada año se canalizan miles de millones de dólares al sistema educativo de Estados Unidos. Pero ¿realmente enseñan estas escuelas a los jóvenes lo que necesitan saber? Reconozca el único fundamento verdadero de la educación a continuación en La Llave de David con Gerald Flurry.

Clip de noticias:

Siendo realmente honestos, en este país no tenemos un problema de ingresos. Ya tenemos el sistema tributario más progresivo del mundo. En realidad tenemos un problema de gasto. Ese es un problema de competencia. Les daré un ejemplo. El sistema escolar de la ciudad de Nueva York gasta 44.000 dólares por estudiante. 44.000. Es un 30% más por estudiante que otras grandes ciudades como Chicago, Los Ángeles y Boston. Y es tres veces más que Miami y Houston. Y, por cierto, en Nueva York no se obtienen mejores resultados. Así que, lo diré así: si manejáramos Amazon como la ciudad de Nueva York maneja su sistema escolar, sus paquetes tardarían seis semanas en llegar, tendríamos que cobrarle 100 dólares de envío y, cuando el paquete por fin llegara, igual contendría el artículo equivocado. No podemos; es una cuestión de competencia, Andrew. No es por… es simple incompetencia.

Stephen Flurry:

Está hablando de incompetencia, nada menos que en el ámbito de la EDUCACIÓN. La educación. Y, en realidad, hablando más en serio, está describiendo una CRISIS en nuestro sistema educativo. Simplemente le echamos todo este dinero, ¿y qué sale de ahí? Bueno, profundizaré en eso en el programa de hoy.

Hola de nuevo a todos, y ¡bienvenidos otra vez a La Llave de David! Les agradecemos que nos acompañen en el episodio de esta semana.

La noticia a la que se refiere Bezos, el fundador de Amazon, salió hace un par de semanas. El New York Post, el titular: “La ciudad de Nueva York vuelca una cifra récord de 43.000 millones de dólares a las escuelas públicas, unos asombrosos 44.000 dólares por alumno”. POR ESTUDIANTE: 44.000 dólares. ¿Y cuáles han sido los resultados? Mucho dinero, pero ¿están educando a nuestros hijos correctamente?

Dice: “Todo ese gasto ha producido resultados menos que estelares. Según la Evaluación Nacional del Progreso Educativo de 2024, considerada el boletín de notas del país, sólo un tercio de los estudiantes de cuarto grado alcanzó un nivel competente en matemáticas. Y en lectura, sólo el 28%. En octavo grado, el 23% de los estudiantes de la ciudad tenía un nivel competente en matemáticas y el 29% en lectura”. ¡Esto es una catástrofe! Uno pensaría que los líderes, los educadores, las ÉLITES, estarían sonando la alarma. Pero los que están en la educación, ¡en realidad están complacidos! Creen que todo funciona bien.

Citan a esta portavoz del Departamento de Educación. Y ella dice: “Las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York siempre se esfuerzan por garantizar que cada estudiante tenga acceso a una educación de primer nivel, gastando cada dólar con prudencia y ahorrando si es posible”. Ella habla de trabajar con el alcalde de la ciudad de Nueva York. Todo va de maravilla, dice ella. ¡Eso está en el artículo!

Esta mujer, que representa al Departamento de Educación, probablemente sea también producto de la educación moderna. Y no es que les estén inculcando mucha humildad. Uno pensaría que diría: ¡esto es una CRISIS! Estamos invirtiendo mucho dinero en esto, más que cualquier otra ciudad, ¡y los resultados han sido PÉSIMOS! Pero, ¡no! No encontrará a un político ni a un burócrata que simplemente se humille y diga: ¿saben qué? Todo lo que hemos intentado no funciona. Los resultados de las pruebas están empeorando. ¡El nivel de competencia en matemáticas y lectura está empeorando!

Aquí tenemos un folleto: Education With Vision [Educación con visión]. Tenemos dos pequeñas escuelas en este campus: un colegio pequeño y una academia, de primaria y secundaria. Y algunos de nosotros decíamos: ¿y si tuviéramos 44.000 dólares por estudiante? Tenemos una FRACCIÓN de eso. Y, bueno, pueden ver las notas de nuestros alumnos, o lo que terminan haciendo en la vida, lo que terminan edificando en un hogar, en un matrimonio, en una familia.

Escuchen a Ben Sasse, el exsenador, que también habla de la educación moderna. Clip 2.

BEN SASSE:

Educación y escuela no son sinónimos. La escuela suele ser una herramienta importante para los padres. Pero hoy suele ser ineficaz, pues frena justo el tipo de aprendizaje que nuestros hijos necesitan mucho más, en la era cambiante que ahora vivimos. Pese a recibir casi un billón de dólares al año, la educación pública hasta secundaria en Estados Unidos tiene resultados pésimos. El 70% de los alumnos de octavo grado no tiene un nivel adecuado en lectura, y más del 70% no sabe hacer operaciones matemáticas básicas. Hemos llevado a la próxima generación por un camino de complacencia que marchita el alma.

La educación moderna es sistemáticamente pésima para formar adultos equilibrados, curiosos, intelectualmente creativos y emprendedores. Ni siquiera las mejores escuelas pueden resolver esto.

Stephen Flurry:

¡Las escuelas son parte del problema! No lo solucionan, ¡lo empeoran! Es decir, los adultos son productos de la educación moderna. ¿Y qué sucederá? ¿Qué sucederá dentro de 20 o 30 años, cuando estos estudiantes, que pasaron por estos ineficaces sistemas escolares, se conviertan en adultos?

Hace poco hice un programa sobre la gran paradoja de nuestros días: ese versículo de 2 Timoteo 3, donde dice que estamos siempre aprendiendo, pero no logramos llegar al conocimiento de la verdad. Y lo que planteé ahí es que tenemos toda esta tecnología sofisticada. Créanme, hay tecnología sofisticada en las aulas. Pero no logramos llegar a un CONOCIMIENTO de la verdad.

Cabe preguntarse qué tan bueno es el APRENDIZAJE en algunas de estas instituciones educativas.

Es una paradoja. Al ver el mundo lujoso que nos rodea, con todas sus maravillas, ¿qué pasa con los fundamentos de la lectura, la escritura y la aritmética, como les leí en ese artículo?

Aquí hay otro del New York Post. Dice: “Pregúntese esto. Si pudiera conseguir tiempo adicional para la prueba SAT de su hijo, ¿lo haría? La respuesta para muchos podría ser ‘sí’, incluso si costara 10.000 dólares la evaluación neuropsicológica que pudiera diagnosticarles”, a los niños, a los estudiantes, “trastornos de aprendizaje”. Basta con pagar miles de dólares y luego ir a la escuela y decir: oiga, mi hijo tiene un trastorno del aprendizaje. Necesitará tiempo adicional. Necesitará atención adicional. Necesitará más maestros. Y algunos de ellos están haciendo esto DESHONESTAMENTE. Están MINTIENDO, en otras palabras, ¡y les están enseñando a sus hijos a ser víctimas!

¿Qué está pasando con nuestras FAMILIAS? Bueno, están justo como la Biblia describe que estarían en los últimos días: ¡AL REVÉS! Isaías 3, léanlo. Efesios 5, un hermoso capítulo que habla de cómo la familia debe organizarse a la manera de DIOS. Y los Salmos hablan de las bendiciones de los hijos. Son como saetas en la aljaba. ¡Qué recurso tan valioso para cualquier sociedad fuerte y estable!

¿Pero qué sucede si los hijos se dejan por su cuenta, como dice el Proverbio, qué tal dejados a merced de algún dispositivo? De nuevo, abordé algo de esto hace poco en este programa.

Dice aquí: “Casi el 7% de los estudiantes de varias juntas examinadoras recibió tiempo adicional o adaptaciones especiales, según este informe de The Wall Street Journal. ‘Es hacer trampa”, así dijo este presentador, “al medio, señalando que su hija le había contado que al menos 60 de sus compañeros en la escuela habían recibido tiempo adicional en su examen”. Así que, de nuevo, el otro artículo habla de bajas notas y bajo nivel de competencia. Este habla de hacer trampa. Podría reunir otros cien artículos como este para exponer lo que falla en nuestras familias, lo que falla en la educación hoy. ¿Dónde está, como dije antes, la humildad, la voluntad de admitir el error, de decir, hemos sido parte del problema, hemos cometido errores?

Hay empresarios adinerados que entienden que, si manejaran su negocio como el Departamento de Educación, todo sería disfuncional. ¡Es vergonzoso, y debería serlo! Es una vergüenza.

Hebreos capítulo 5, vean esto. Lo conectaremos con la educación espiritual a la que Dios quiere que aspiremos. Hebreos capítulo 5. Aquí Pablo habla de cómo debemos ser MAESTROS. Somos estudiantes. Si somos discípulos de Cristo, somos estudiantes, pero se nos está enseñando a enseñar a otros. Y se los mostraré en la Biblia en un segundo.

Déjenme primero reproducir un clip de Herbert Armstrong. Es de 1984, y está explicando POR QUÉ alguien es traído a la Iglesia en primer lugar. Dios tiene que llamar a la persona, Juan 6:44, pero una vez que uno entra en la Iglesia, como él explica aquí, hay un propósito y un plan asombrosos detrás de lo que es la Iglesia, su propósito. Este es el clip 3.

Herbert W. Armstrong:

Dios envió a Jesús a enseñar a unos pocos, y esos pocos fueron llamados a la Iglesia para convertirse en maestros y enseñar a otros, para que finalmente podamos salvar al mundo. ¡USTED NO FUE LLAMADO SÓLO PARA ENTRAR EN EL REINO DE DIOS! Me temo que la mayoría de los nuestros piensan: ¿Por qué somos nosotros las primicias? Sólo somos llamados para ser salvos ahora. O: sólo estamos siendo salvos primero. Entonces Dios hace acepción de personas si eso fuera cierto. Oh, no, Dios no hace acepción de personas. Nos está llamando para una tarea. Para enseñar a otros. Pero hay que aprender QUÉ enseñar a otros. Y hay que enseñar a otros la ley de Dios. Hay que enseñar a otros el mensaje de la Biblia, no sólo acerca de Cristo. Eso es lo que la gente llama el evangelio de Cristo; es un evangelio acerca de Cristo. El evangelio de Cristo es el mensaje que Él trajo, y es mucho más que sólo hablarle a la gente de un Salvador. Es decirles cómo vivir, enseñarles el camino de la ley de Dios, enseñarles todo sobre el propósito de Dios, enseñarles lo que les estoy enseñando aquí esta tarde.

Stephen Flurry:

Ese hombre fue un gran educador, un maestro del siglo XX. Dios lo envió a la Tierra en el espíritu y poder de Elías para ENSEÑAR a discípulos y alumnos. No se oye esto muy a menudo en el mundo de la religión, pero ¡vean en los Evangelios! Vean Juan 3. Vean a Nicodemo, que era un gobernante de alto rango entre los judíos. Y vino a Jesucristo de noche, y le dijo a Jesús: sabemos que eres un Maestro que vino de Dios. Lo sabemos. Mi comunidad lo sabe. Y, por supuesto, con respecto a los DISCÍPULOS a quienes Jesús enseñó por tres años y medio, “discípulo” simplemente significa estudiante. Así que hay una relación de estudiante y maestro.

Y el Sr. Armstrong ahí está diciendo que Dios lo trae a usted a la Iglesia para que pueda APRENDER del Maestro, para que pueda aprender del Profesor, y luego pueda aprender a enseñarse a sí mismo, a gobernar bien su propio espíritu, como dice en Proverbios 25. Enseñe a sus hijos. Eduque a sus hijos.

Esta es una cita de El misterio de los siglos. Ese es el otro libro al que quiero destacar en el programa de hoy. Tenemos Educación con Visión. Tenemos el del Sr. Armstrong; es decir, su obra maestra, producida en el último año de su vida: El misterio de los siglos. Aquí hay un capítulo sobre el misterio de la Iglesia. ¿Por qué habría de ser un misterio? Bueno, hay un problema, no sólo en el sistema educativo de este mundo sino también en los sistemas RELIGIOSOS. Hay que buscar la enseñanza de Dios sobre cualquier tema. La Biblia es el fundamento de todo conocimiento. Es el manual de instrucciones que Dios envió junto con Su producto. Dios nos creó. Y Dios dijo: muy bien, aquí está el manual práctico. Así es como debemos vivir. Así debemos llevar nuestra vida.

En El misterio de los siglos, dice: “La Iglesia podría llamarse el colegio de maestros de Dios donde se preparan gobernantes y maestros para el reino de Dios, los cuales servirán cuando él ofrezca la redención y la vida eterna al mundo en general”. La mayoría no son llamados a la Iglesia hoy. Es sólo una pequeña cosecha de primicias. Así se le llama en la Biblia. Lo deja claro: “La Iglesia se planeó como un instrumento de Dios para llamar a las personas predestinadas a salir del mundo y prepararse para ocupar puestos de liderazgo en el mundo de mañana, donde enseñarán y capacitarán a otros. Por eso en el Nuevo Testamento, la Iglesia es llamada las primicias de la salvación de Dios”. Dios sólo trae a un puñado PRIMERO, no porque haga acepción de personas, sino porque necesita maestros, porque Jesús necesita educar a otros que a su vez puedan ir y educar a otros, tal como Pablo le dijo a Timoteo en 2 Timoteo 2. Hay que estar atentos a otros a quienes podamos enseñar y capacitar.

Hebreos 5, aquí en el versículo 8, dice: “Y aunque era Hijo” —refiriéndose a Cristo— “por lo que padeció aprendió la obediencia”. Jesús siempre estaba aprendiendo. Existió por toda la eternidad, y luego vino Dios, el Verbo vino en la carne. Y APRENDIÓ, como dice ahí en el versículo 8.

El versículo 9: “Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen”. Él es el Autor y Consumador de nuestra salvación. Cristo en usted. He presentado otros programas sobre ese tema. Cristo en usted. Él fue perfeccionado. Llegó a ser el Autor de la eterna salvación para los que le OBEDECEN. Piense en un niño que ha sido bien preparado en casa para la escuela, que va a la escuela y ve al profesor como el maestro, y que es obediente a las lecciones, los planes y demás. Ese es Jesucristo. Fue un estudiante perfecto, el más grande Maestro y Profesor que ha caminado sobre la Tierra.

Y Pablo aquí está tratando de educar a los hermanos de la Iglesia acerca de este gran Jesucristo. Dios viniendo en la carne.

El versículo 11 dice: “Acerca de esto” —refiriéndose a Cristo— “tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír”. Se han vuelto tardos, dice Pablo. Son perezosos y lentos. Antes ardían de fervor; eran buenos estudiantes; aprendían mucho. Pero por descuido o pereza, lo que fuera, ahora estaban distantes de Dios, de las enseñanzas de Jesucristo. Es fácil perder la verdadera educación. La Biblia dice que tenemos que ser diligentes con ella. Llegaré a eso aquí al final.

El versículo 12 dice: “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido”. Debemos ser maestros. Esa es una frase que sale de la Biblia, del Nuevo Testamento. No somos llamados sólo para obtener la salvación, ni para obtenerla primero que otros. Somos traídos a la Iglesia de Dios para ser educados y capacitados.

De nuevo, esto se expone de forma magistral en el capítulo 6 de El misterio de los siglos: “El misterio de la Iglesia”. ¿Por qué debería existir una iglesia? ¿Cuál es su propósito? ¿Por qué Dios nos llama y luego nos trae a la Iglesia de Dios? Todo eso se responde en el capítulo 6.

Escuchen de nuevo al Sr. Armstrong en 1984. Clip 4.

Herbert W. Armstrong:

Ahora, a cada uno de ustedes les pregunto: cuando llegue al Reino de Dios, ¿a cuántas personas puede enseñar? ¿CUÁNTO SABE? ¿CUÁNTO HA APRENDIDO? ¿Y cuánto y qué tan bien puede enseñar a otros? Y la mayoría de ustedes tendría que responder: yo no podría enseñar nada. Sólo quiero entrar en el Reino. Y SI ESA ES SU IDEA, ¡NO ENTRARÁ EN EL REINO! ¿ME OYE? ¡NO ENTRARÁ EN EL REINO DE DIOS! ¡Fue llamado para algo mucho más grande que eso! ¡Es llamado a APRENDER, a convertirse en estudiante! Es llamado para que pueda convertirse en maestro y enseñar a otros cuando llegue el momento. Y me temo que la mayoría de ustedes no lo está haciendo, porque hemos pensado igual que los protestantes, que Dios está tratando de salvarnos y sólo queremos OBTENER la salvación. Él no lo llamó sólo para que OBTENGA la salvación; lo llamó para que DE a otros el conocimiento que está aprendiendo, llegado el momento.

Stephen Flurry:

Es fácil, como dijo él, incluso con respecto a la religión, es fácil tener una orientación egoísta, de OBTENER. Pero somos traídos a la Iglesia porque Dios quiere enseñarnos Su camino de vida, Su modo de pensar, que es el de dar, el de la preocupación altruista por el bien y el bienestar de los demás. ¿Dónde está el AMOR en el Departamento de Educación o en la institución que usted quiera? Ver salir a la luz todos estos hechos, las calificaciones que se desploman, el nivel de competencia en lectura, o lo que sea, y luego acercarse al micrófono y decir: escuchen, todo lo que hemos diseñado aquí, ¡es perfecto!

Cuando los niños sufren, cuando el tejido social se deshace, ¿dónde están los líderes, los educadores, que ADMITAN primero que nos hemos equivocado, que necesitamos hacer cambios, que no se puede edificar esta gran institución simplemente arrojándole dinero?

True Education [Educación verdadera], como digo, ese es el nombre de nuestro pequeño folleto. Esto es revelador. Esto le abrirá los ojos a la VERDAD sobre la educación. Ese es un tema fundamental de la Biblia. Jesús PREDICÓ. Jesús ENSEÑÓ a Sus discípulos. Jesús les dio corrección.

El versículo 13, todavía en Hebreos 5, dice: “Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño”. No habían avanzado en su educación. Es como si tuvieran que volver al jardín de niños otra vez por descuido, pereza, olvido.

El versículo 14 dice: “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”. Tenemos que tener los sentidos ejercitados, escudriñar diligentemente la Palabra de Dios, estudiar la verdad de Dios, ponerla en práctica de inmediato, ser hacedores de la palabra, y no sólo oidores. Hacedores, dadores, viviéndola, como dijo el Sr. Armstrong en esos clips.

Aquí hay otro. Clip 5.

Herbert W. Armstrong:

En otras palabras, usted no puede tomar el alimento sólido del evangelio sobre Cristo porque no ha avanzado ni ha APRENDIDO tanto sobre la Biblia. ¿Cuánto estudia la Biblia? Tiene que conocer la Biblia de principio a fin. ¡Tiene que poder enseñar la Biblia! Usted, sentado ahí, ¿puede salir a enseñarle la Biblia a la gente? No creo que pueda. Espero que pueda demostrarme que estoy equivocado. Quiero estar equivocado en eso. Pero no creo estarlo, lamento decirlo. Y creo que es en parte culpa mía. No he llegado a verlo, y no lo he inculcado lo suficiente para grabarlo en sus mentes como debería haberlo hecho. Y he orado para que Dios me perdone por ello.

Stephen Flurry:

Ahí hay humildad. Asumió la culpa. Vio en el pueblo de Dios este espíritu de tibieza, este espíritu de complacencia. Y como su educador, como su maestro, dijo: ¿saben qué?, ¡en parte es culpa mía! Debí haber hecho un mejor trabajo como educador. Es decir, ese es un hombre de Dios el que escucharon ahí. Sirviendo a Dios, entregando su corazón a la educación.

Piense, si toda esta nación estuviera más orientada espiritualmente, más cerca de Dios, piense en qué clase de impacto podría tener eso tan sólo en las instituciones educativas a las que usted envía a sus hijos a aprender a leer, escribir y comprender, a estudiar, lo que sea.

Podemos concluir en 2 Pedro 1. Déjenme reproducir un último clip de 1984. Clip 6.

Herbert W. Armstrong:

Pero usted tiene que aprender a vivir conforme a la ley, la verdad y el camino de Dios, y conforme al evangelio de Cristo. Y el evangelio de Cristo no es un mensaje sobre Cristo. Es el mensaje que Cristo predicó. Es el mensaje de la Biblia. Y Jesús es la Palabra viva de Dios, y la Biblia es la Palabra escrita de Dios. Y se refiere a toda la Biblia. Usted tiene que entender toda la Biblia. ¿Está estudiando la Biblia todos los días? Si no está estudiando la Biblia todos los días, no va a entrar en el Reino de Dios.

Stephen Flurry:

Ese versículo de 2 Pedro 1, es el versículo 10, dice: “Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás”. Tenemos que ser diligentes con esta educación.

Ofrecemos mucha literatura en este programa. Mencioné Educación con visión [disponible en inglés] y El misterio de los siglos. Pero puede recibirla y simplemente ponerla en el estante y no leerla de verdad. Tenemos que ser diligentes. Procurad hacer firme, o segura, vuestra vocación y elección.

Es todo el tiempo que tenemos para el programa de hoy. Gracias por acompañarnos, y nos vemos de nuevo la próxima vez.