Reciba nuestro boletín gratis

Bible, Reading

REESE ZOELLNER/LA TROMPETA

¿Cuál es el propósito de la humanidad?

Para la mayoría de la gente, esto es un misterio. ¡Pero la respuesta inspiradora es clara!

¿Se ha preguntado alguna vez por qué usted está en la Tierra? ¿Cómo y por qué surgió la humanidad? Para este mundo, esto es verdaderamente un misterio; incluso para líderes, filósofos, intelectuales y mucha gente religiosa .

La ciencia ha examinado profundamente la fisiología humana, la psicología, anatomía y antropología. La educación superior estudia cada partícula y átomo del hombre. Pero ellos no pueden explicar lo que es la mente humana. Les es un misterio.

Los seres humanos pueden razonar y reflexionar, disfrutar la cultura y el arte. Sin embargo los animales no pueden, aunque sus cerebros son similares físicamente a los cerebros humanos. ¿Qué explica la colosal diferencia? La respuesta es clave para entender por qué estamos aquí, y quiénes y qué somos.

En el mundo de hoy, virtualmente toda la educación presupone que la evolución es verdadera. Esto significa que nosotros y todo lo que vemos surgió de procesos materiales ciegos y arbitrarios. Esa teoría despoja a la vida de todo sentido posible. No puede explicar los logros maravillosos del hombre a través de la historia, ni puede enseñar cómo resolver sus problemas.

El amplio abismo entre los animales y los seres humanos es materialmente inexplicable. Su causa es, de hecho, espiritual. Esta causa está claramente revelada en una fuente que la ciencia y la educación superior rechaza desdeñosamente; esa fuente es la Biblia. Pero incluso si usted menosprecia la Biblia, el hecho innegable es que una de las mayores pruebas de que la teoría de la evolución no puede ser cierta es la inmensa capacidad intelectual, cultural y moral de los seres humanos en comparación con los animales. Explicar la facultad de la mente humana es simplemente imposible para la evolución. Ésta es una verdad crucial.

Y además de ser falsa, y por lo tanto incapaz de explicar realmente nuestro mundo, ¡la evolución no provee esperanza! Cualquiera que la crea, nunca entenderá el misterio del hombre.

Humildad

¿Se da usted cuenta de que su propia vanidad puede cortarlo del entendimiento?

Piense seriamente sobre estas palabras de Jesucristo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la Tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mateo 11:25). No toda la verdad es evidente. Algunas verdades deben ser reveladas por Dios. ¡Y Dios esconde ciertas verdades de los arrogantes intelectuales! Él las revela a aquéllos que son humildes y niños en espíritu.

¡De todas las verdades que Dios puede revelar, nada es más importante para el hombre que entender su propósito! Pero usted no encontrará esta verdad en la educación superior. Ellos no tienen las respuestas porque les falta una actitud humilde y educable. Han cerrado sus mentes, han rechazado la enseñanza de Dios y han sacado a Dios de la escena, por lo tanto Él no les puede enseñar.

Nuestro mundo hoy ofrece pruebas abundantes de los efectos catastróficos de este enfoque. Está gobernado por líderes que son graduados de la educación superior y están haciendo todo lo posible para llevar a cabo sus mejores ideas. Sin embargo, las naciones que guían están plagadas de agitación política e inestabilidad económica. Las serias amenazas están causando que la gente se ponga inquieta y adopte el extremismo. Las relaciones entre las naciones se están erosionando. Después de un largo periodo de un mundo liderado por Gran Bretaña y EE UU, está emergiendo un mundo nuevo y mucho menos estable y predecible.

Mientras tanto, las armas nucleares se están volviendo más sofisticadas y se están extendiendo a naciones inestables. ¡Cualquiera de estas armas podría vaporizar a miles de personas en un solo momento cegador! Una de las profecías más escalofriantes de la Biblia dice que si Jesucristo no regresara y lo impidiera, ¡nadie quedaría vivo! (Mateo 24:21-22). ¡Estamos a punto de que esta pesadilla se cumpla! Sólo hace tres generaciones, la humanidad carecía de la capacidad de destruir la vida humana. Hoy, ¡la duda más apremiante que enfrenta la humanidad es la supervivencia humana!

Ésta es una realidad ineludible que el hombre no puede resolver. No sabemos qué hacer. La teoría evolucionaria ciertamente no ofrece ninguna guía. La solución es un misterio para la humanidad. ¡Pero si fallamos en resolverlo pronto, no quedará nadie!

Si alguna vez hubo un tiempo cuando debíamos buscar a Dios y prestar atención a lo que Él profetiza, ¡es ahora! ¡Si estuviéramos pensando apropiadamente, nuestros fracasos desastrosos nos estarían haciendo muy humildes y con una actitud de niño! Debemos reconocer nuestra incapacidad e inutilidad, y nuestra necesidad urgente de la ayuda de Dios.

¡Esto es lo que nuestras instituciones educativas deberían estar enseñándonos! Tristemente, sólo están abrazando aún más el materialismo sin Dios y el imperfecto razonamiento humano.

Jesucristo, sin embargo, tiene un plan. Él promete intervenir e impedir que nos aniquilemos a sí mismos (versículo 22). ¿Por qué? Por la razón más inspiradora que usted podría alguna vez imaginar: una razón que le dice el propósito trascendental de la humanidad y revela el misterio del hombre.

¿A quién enseñará?

El profeta Isaías escribió extensamente acerca de los problemas que enfrenta la humanidad hoy. En una profecía, él preguntó “¿A quién [Dios] enseñará ciencia? ¿O a quién se hará entender doctrina? …” (Isaías 28:9). Ésta es la pregunta más importante en la educación: ¿A quién enseñará Dios? El versículo continúa: “¿A los destetados? ¿A los arrancados de los pechos?”. Éstos son los que escucharán a Dios. Los que no siguen a seres humanos que puedan desviarlos. ¡Ellos no son como los lactantes que aceptan sin dudar lo que se les enseña, sea de la academia, la ciencia, la religión o cualquier otro lugar!

Pero ellos prestarán atención a la Biblia. Tienen un espíritu con actitud de niño que escucha a Dios, y tienen la voluntad de aprender “mandato sobre mandato; renglón tras renglón (…) un poquito allí, otro poquito allá” (versículo 10).

¿Qué pasará si a usted le falta esta actitud? Entonces Dios le hablará “En lengua de tartamudos, y en extraña lengua” ¡para que usted no entienda! (versículo 11). Éste es un mensaje codificado dentro de un libro codificado: la Biblia. Los intelectuales de este mundo han cerrado sus mentes a ella (Mateo 13:15). Ellos no quieren la Biblia en sus universidades. ¡Tienen desprecio por este Libro! Y fuerzan sus puntos de vista sobre los estudiantes y sobre la sociedad, ¡exigiendo sumisión y silenciando la disidencia!

¿Le permitirá usted a Dios enseñarle? La mayoría de la gente no lo hará. Pero para aquellos que son educables, la verdad de la Biblia está siendo decodificada en este tiempo del fin. Dios está en las etapas finales de preparación para la Segunda Venida de Jesucristo, y está trabajando a través de un pequeño grupo de gente educable para hacer eso. El mejor volumen individual que decodifica la Biblia, es uno que usted puede obtener gratis: El misterio de los siglos, de Herbert W. Armstrong. Este libro acomoda a la Biblia como a un rompecabezas. Es un libro único para nuestra época única. No hay nada en la Tierra que se le compare.

Si usted tiene una actitud como de niño, haciéndole caso a Dios y permitiéndole enseñarle, ¡entonces quedará asombrado por la revelación que Él le dará! ¡Con la actitud correcta, puede entender y cumplir el propósito de Dios para usted!

El espíritu en el hombre

Examinemos lo que la Biblia revela acerca de la diferencia entre la mente humana y el cerebro animal. Como dije, ésta es una de las pruebas más grandes contra la evolución.

“El cerebro físico de los vertebrados superiores en el reino animal es esencialmente igual en su forma, diseño y constitución al cerebro humano”, escribió el Sr. Armstrong en El misterio de los siglos. “Los cerebros de la ballena, el elefante y el delfín son más grandes, y el del chimpancé es casi del mismo tamaño. Pero lo producido por el cerebro humano es indescriptiblemente superior. ¡Muy pocos saben por qué!” ¿Qué es ese algo que le da al hombre el poder del intelecto, la habilidad de razonar, hacer juicios y tomar decisiones? Cosas que los animales no pueden hacer.

Aquí está la respuesta: “Varios pasajes de las Sagradas Escrituras muestran que hay un espíritu en el hombre”, continuó el Sr. Armstrong (énfasis mío):

“La ciencia y la educación avanzada hoy casi asumen universalmente que no existe sino la materia”, escribió el Sr. Armstrong. “Ellos niegan la existencia del espíritu. Es decir, lo admitan o no, niegan la existencia de Dios”. Los principales intelectuales enseñan que el hombre es completamente físico. La evolución le haría creer a usted que no existe nada aparte de lo físico. ¡Pero eso está equivocado! La Biblia deja en claro que, en realidad, el hombre tiene un espíritu humano; es decir, un componente espiritual que los animales no tienen.

Tome, por ejemplo, Romanos 8:16: “El espíritu mismo [el Espíritu de Dios] da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”. El Apóstol Pablo menciona dos espíritus diferentes en este versículo: el Espíritu de Dios, con una E mayúscula, y “nuestro espíritu”, refiriéndose al espíritu en el hombre.

Así que este espíritu no es el Espíritu Santo de Dios. Es un espíritu humano, que imparte el poder del intelecto al cerebro. “Ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda” (Job 32:8). “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?” (1 Corintios 2:11). Nosotros entendemos mucho porque el espíritu humano da al cerebro este entendimiento.

¡Este espíritu en realidad proporciona la capacidad para el razonamiento según Dios! De hecho, la mente humana es un tipo de la propia mente de Dios.

Dios nos dio este espíritu por varias razones que ayudan a cumplir Su propósito para el hombre. Es por este espíritu que Dios puede trabajar con nosotros y construir Su carácter en nosotros. Este espíritu se combina e interactúa con el Espíritu Santo para facilitar una relación familiar con Dios, algo que ningún animal puede tener. ¡El espíritu humano hace posible el increíble potencial humano; lo cual es algo que Dios planificó y quiere ayudarnos a cada uno a cumplir, algo que debería ser inspirador y maravilloso para la humanidad!

Si usted quiere entender la mente humana y por qué es tan superior al cerebro animal, lea nuestro folleto gratuito: What Science Can’t Discover About the Human Mind (Lo que la ciencia no puede descubrir sobre la mente humana; disponible en inglés). 

Pero por necesario que sea, ¡ese espíritu solo no es suficiente! Somos espiritualmente incompletos hasta que recibimos el Espíritu Santo de Dios, como un don de Dios. Sólo por medio de ese Espíritu nosotros podemos entender la plenitud de la verdad espiritual. “Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios” (versículos 9-10). Es por ese Espíritu que Dios nos revela Su verdad.

A este mundo le falta ese Espíritu. A la mayoría de la gente, entonces, no sólo le falta el entendimiento espiritual sino que tienen una hostilidad natural contra la verdad de Dios. “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (versículo 14). Incluso con el espíritu humano, el hombre no recibe ni puede recibir las cosas del Espíritu de Dios.

La humanidad rechaza el conocimiento de Dios e intenta resolver sus problemas sin Dios. ¡Ésta es una tarea de necios! Usted nunca encontrará soluciones en la teoría de la evolución, ¡ni en ninguna otra teoría fuera de la verdad de Dios!

El propósito para el hombre

El entendimiento del espíritu en el hombre le da un fuerte indicio sobre el propósito de Dios para la humanidad. Pero para entender verdaderamente ese propósito, usted debe estudiar una historia importante registrada en la Biblia.

La Escritura muestra que la primera creación de Dios fue el reino angelical. Luego creó el universo material y la Tierra (Génesis 1:1). Los ángeles fueron comisionados para establecer el gobierno de Dios y embellecer la Tierra. Éste fue el medio de Dios para desarrollar el carácter de los ángeles, a través de la actividad productiva (ej. Job 38:4-7).

Tristemente, el gran arcángel Lucifer (el logro más impresionante de los poderes creativos de Dios), se rebeló y persuadió a un tercio de los ángeles para que lo siguieran. ¡Ellos se levantaron e intentaron echar a Dios de Su trono! (Isaías 14:12-14). En esta rebelión, destruyeron la Tierra en la que gobernaban (como se describe en el segundo versículo de la Biblia, después de un gran lapso de tiempo desde el versículo 1), y dañaron al universo en el proceso. (Para obtener más información y prueba de las Escrituras, por favor lea mi artículo en la edición del mes pasado, “El misterio del mundo espiritual”, en la Trompeta de octubre de 2019).

El Sr. Armstrong escribió en El misterio de los siglos: “Entonces, de todos los seres vivientes en el universo, Dios es el único que con toda seguridad jamás se desviaría del camino de Su ley. No era posible crear un ser superior ni más perfecto que el querubín Lucero quien se había rebelado”. Los ángeles habían demostrado ser indignos de confianza. Dios sabía que, para alcanzar Sus grandes ambiciones, necesitaba más seres Dios. Él necesitaba reproducirse a Sí Mismo, e ideó una manera espectacular para hacerlo en un plan aún más grande que el de los ángeles.

“El carácter no se puede crear automáticamente por decreto”, continuó el Sr. Armstrong. “El carácter espiritual divino es la acción y conducta habitual de la persona o ente creado que llega al conocimiento de los verdaderos caminos de Dios, y ejerce la voluntad de seguir esos caminos aun contra toda la oposición, tentación o apetito contrario. El carácter es algo que necesita desarrollarse con el consentimiento, la voluntad y la acción del ser creado. Es impartido por Dios y aquel ser tiene que recibirlo voluntariamente. Dios, pues decidió, o había decidido de antemano, realizar la proeza creativa suprema: ¡de reproducirse a Sí Mismo! ¡Y esto lo haría por medio del hombre!”

Con el universo en un estado de decadencia y ruina, Dios tuvo que comenzar renovando la faz de la Tierra (Salmos 104:30). Génesis 1, comenzando en el versículo 2, describe esta re-creación; no es la creación original, como muchos creen.

Lo primero que Dios hizo en la re-creación fue volver la oscuridad en luz (Génesis 1:3). Lucifer era un “portador de luz”; eso es lo que significa su nombre, y ese era su propósito. Pero con su rebelión, trajo oscuridad. Dios volvió la oscuridad de nuevo a la luz que Él había hecho originalmente.

Lo que Dios hizo en el sexto día de la re-creación comienza a revelar por qué la humanidad está aquí: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree (…) en toda la tierra…” (versículo 26). ¡Hay mucho revelado en este versículo!

Dios creó al hombre a Su propia semejanza. Los seres humanos se ven como Dios (los ángeles no). Este solo hecho apunta al plan de Dios para re-crearse (reproducirse) a Sí mismo. ¡Nos vemos como Dios porque tenemos el potencial de llegar a ser Dios!

El hombre debía mejorar esta Tierra física, embelleciéndola con todos los toques finales necesarios. El planeta era como mueble sin terminar, o como un pastel sin glaseado; necesitaba ser acabada y embellecida. Aún tiene que ser terminada. Y sólo a individuos que lleguen a ser miembros de la Familia Dios, como seres Dios, se les puede confiar hacer eso.

¡Ese es el porqué del hombre! Todo es acerca de terminar la creación de Dios. Pero esa creación no es puramente física; también es acerca de construir el carácter de Dios. Nos vemos como Dios en nuestras características, pero también fuimos creados a la “imagen” de Dios; ¡lo que quiere decir, el carácter y la mente misma de Dios! Podemos estar en la misma Familia de Dios si formamos Su carácter. Esa es la razón de por qué estamos aquí. Dios quiere que tengamos una relación especial de familia con Él para siempre. Ese es nuestro propósito.

Esto es verdad acerca de nuestro propósito, algo que la educación de este mundo nunca puede enseñar, y que uno no puede entender sin la revelación de Dios. ¡Qué propósito tan maravilloso e increíble por el cual Dios creó al hombre! ¡Qué potencial tan grandioso tiene la humanidad!

Finalmente, Dios nos usará para embellecer no sólo la Tierra, sino el universo entero que fue destruido por la rebelión de Satanás. Por todo el cosmos se pueden ver marcas y decadencia debido a lo que Satanás y sus demonios hicieron. ¡Pero eso está a punto de cambiar! El universo está gimiendo y esperando la glorificación de los hijos de Dios (Romanos 8:22-23). El universo está clamando por ayuda, así como la humanidad lo está hoy. Pero ya estamos en las etapas avanzadas del plan eterno de Dios; ¡es un plan para que la humanidad le ayude a Él a reconstruir y a poblar el universo! 

MOA, AD