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¿Cuál es el futuro de Venezuela?
El 3 de enero, la geopolítica del hemisferio occidental se transformó literalmente de la noche a la mañana. En un tiempo estimado de 140 minutos, las fuerzas estadounidenses neutralizaron las defensas aéreas y las comunicaciones de Venezuela, entraron en su espacio aéreo, lanzaron tropas de operaciones especiales en un complejo fortificado dentro de una base aérea fortificada, localizaron y capturaron al dictador Nicolás Maduro y a su esposa antes de que pudieran encerrarse en una habitación segura, y los trasladaron en avión al uss Iwo Jima, luego a la base naval de Guantánamo y después a Nueva York, donde fue acusado de tráfico de drogas y delitos de terrorismo. Ningún estadounidense murió en la operación.
Esta tiene que ser una de las maniobras más valientes de un presidente estadounidense moderno.
Pero el régimen socialista de Maduro, a pesar de su narcoterrorismo, asesinatos extrajudiciales y otros crímenes, sigue en pie. Su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, está ahora al mando. En el momento de redactar este artículo, poco ha cambiado para el pueblo de Venezuela. Sin embargo, para la geopolítica y la influencia exterior de Estados Unidos, la incursión y sus efectos son monumentales. Esto podría suponer un importante punto de inflexión en la situación de seguridad de EE UU.
Podría ser.
EE UU se encuentra en una encrucijada. El que esto se convierta en una bendición o en una maldición depende de lo que haga a continuación el presidente Donald Trump.
Crímenes del régimen
Desde 1999, cuando el revolucionario socialista Hugo Chávez se convirtió en presidente de Venezuela, la nación ha estado bajo una dictadura socialista autoritaria. El gobierno nacionalizó las principales industrias; trabajó estrechamente con Cuba, Rusia y China; y manipuló las elecciones.
En 2013, Chávez murió y Maduro asumió el poder. Desde entonces, Venezuela se ha convertido en el ejemplo perfecto de todo lo que puede ir mal en un país. La hiperinflación ha destruido la economía, dejando a millones de personas sin empleo y obligando a millones a huir del país como refugiados. Entre 2010 y 2023, el número de venezolanos que emigraron a EE UU creció un 318%. Profesores, médicos y otras personas con empleos antes respetables se readaptaron para convertirse en contrabandistas, prostitutas y traficantes de drogas. El régimen de Maduro encerró a cientos de presos políticos y ha sido acusado de ejecuciones extrajudiciales.
El fracaso de Venezuela como Estado ha abierto las puertas a las bandas que perpetran robos, extorsiones, atracos, prostitución, secuestros y asesinatos. Un grupo de derechos humanos estima que el comercio de drogas ilegales de los carteles en Venezuela generó más de 8.200 millones de dólares en 2024, la mayoría en cocaína y con destino a EE UU. El cartel venezolano más notorio es el Tren de Aragua, pero también están implicados el Cartel de Sinaloa de México y afiliados de las guerrillas colombianas de las farc. También está el llamado Cartel de los Soles. El “Cartel de los Soles” es un nombre genérico para una camarilla vagamente conectada de funcionarios gubernamentales y militares corruptos (el emblema del sol es la insignia de los generales venezolanos). Ellos protegen a los narcotraficantes y se llevan una parte de sus ganancias.
Todo esto no ha hecho que la Venezuela de Maduro se gane la simpatía de EE UU ni de Occidente en general. Así que Maduro recurrió a los enemigos de EE UU en busca de apoyo. Durante décadas, estos adversarios se han mostrado demasiado deseosos de ayudar a aliviar la deuda de Venezuela, proporcionar miles de millones a su aparato militar y de seguridad y apuntalar su dictadura a cambio de petróleo venezolano barato y nuevos vectores de ataque contra el poder estadounidense en el hemisferio occidental.
Cuba también fue uno de los principales patrocinadores del régimen de Maduro. Cuba necesitaba el petróleo venezolano para funcionar, y Venezuela necesitaba la experiencia de Cuba en inteligencia y represión. Maduro también contrató guardaespaldas cubanos. Las dos naciones estaban tan entrelazadas que algunos analistas las llaman “Cubazuela”.
Amigos como estos
Otro enemigo de EE UU que se asoció con Venezuela es Irán. Ambos países están excluidos del sistema financiero mundial. No podrían comerciar normalmente entre ellos porque los sistemas bancarios mundiales dirigidos por EE UU congelarían automáticamente sus transacciones. Así que utilizaron envíos secretos de petróleo como “moneda” para comprar y vender otros bienes. Irán refina el petróleo venezolano y lo vende a un precio más alto. La infraestructura de la industria petrolera venezolana está bastante deteriorada, por lo que, incluso con sus impresionantes reservas de petróleo, obtener extra del extranjero —especialmente si ya está refinado— ayuda a poner gasolina en los automóviles de casa.
Informes citados por Calcalist Tech de Israel indican que el valor del comercio entre Venezuela e Irán asciende a miles de millones. Venezuela era un mercado importante para las lanchas de ataque iraníes, los misiles antibuque y otra tecnología militar, incluyendo los avanzados drones Mohajer y Shahed.
Pero mucho más trascendental fue cómo Irán utilizó a Venezuela a través de su subsidiario terrorista libanés, Hezbolá. Proporcionó territorio para centros de entrenamiento, incluyendo la Isla Margarita en el mar Caribe, donde Hezbolá controlaba su propio complejo para la falsificación de documentos y el entrenamiento paramilitar. Un analista la calificó como “la base de operaciones más crítica de Hezbolá en el hemisferio occidental”, pero no es la única. Informes anecdóticos sugieren que Hezbolá tenía campamentos similares en el territorio continental venezolano.
La mayor influencia de Hezbolá en Venezuela es su participación en el narcotráfico. En 2016, la Administración de Control de Drogas estadounidense (dea, por sus siglas en inglés) estimó que Hezbolá ganaba hasta 400 millones de dólares al año sólo por la venta de cocaína desde Latinoamérica. La Operación Cassandra de la dea descubrió un programa dirigido por Hezbolá para el tráfico de drogas y blanqueo de dinero por valor de 200 millones de dólares al mes. En 2018, el Departamento de Justicia estadounidense nombró a Hezbolá una de las cinco principales organizaciones criminales transnacionales, junto a la MS13 de El Salvador y tres carteles mexicanos.
La destitución de Maduro pone en peligro todo esto, y la rapidez con la que EE UU lo logró demostró que las garantías de seguridad rusas, chinas y cubanas eran ineficaces.
¿Se beneficiará EE UU?
EE UU se beneficiaría, entre otras cosas, de expulsar a sus enemigos de su patio trasero.
Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, estimadas en más de 300.000 millones de barriles. Compañías estadounidenses como ExxonMobil estaban desarrollando estas reservas, cuando Chávez se apoderó de ellas, sin compensación.
“Construimos la industria petrolera venezolana con talento, empuje y habilidad estadounidenses”, dijo el presidente Trump. “Y el régimen socialista nos la robó durante administraciones anteriores, y lo hizo por la fuerza. Esto constituyó uno de los mayores robos de propiedad estadounidense en la historia de nuestro país”. Dijo que con la marcha de Maduro, EE UU dirigirá Venezuela por el momento, y “va a ganar mucho dinero”.
Los objetivos del presidente Trump no son altruistas. Pero si cumple sus promesas, habrá enormes beneficios no sólo para EE UU, sino también para los venezolanos. La gente puede conseguir trabajos normales en lugar de tener que recurrir a la delincuencia para alimentarse. La ley y el orden pueden restablecerse. Las elecciones pueden ser libres y justas. Los venezolanos pueden aprender a vivir de nuevo en un país normal.
¿Pero garantizará buenos resultados este movimiento audaz y exitoso? La incursión en Caracas fue un ejemplo impresionante de cómo EE UU demuestra su poder para el bien. Pero aún quedan muchas preguntas.
¿Qué ocurre después?
¿Se retirará el régimen de Maduro? ¿Tendrá EE UU que enviar tropas terrestres? ¿Quiénes serán los próximos líderes del país? ¿Cómo responderán los aliados de Maduro en Rusia y China? ¿Y cuáles son las implicaciones a largo plazo de capturar a un jefe de gobierno extranjero? El presidente Trump dijo correctamente que Maduro era un líder ilegítimo. Pero muchos líderes enemigos pueden considerarse ilegítimos. ¿Intentarán más líderes mundiales secuestrar a sus oponentes? ¿Cómo afectará esto la reputación y el poder de EE UU en el mundo?
No lo sabemos, y ese es el punto.
La Trompeta examina los acontecimientos mundiales a través del lente de la profecía bíblica, gran parte de la cual está dirigida a las naciones de Israel. Como demostró el difunto teólogo Herbert W. Armstrong en Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía, EE UU es una de las naciones que descienden del antiguo Israel. Se convirtió en la mayor superpotencia mundial no por el ingenio estadounidense sino por las bendiciones de Dios, un cumplimiento de Su promesa a nuestro antiguo antepasado Abraham.
Dios también prometió al antiguo Israel severas maldiciones por desobedecer Su ley (ver Levítico 26). Muchos de los problemas de EE UU son resultado directo no del fracaso de las políticas o de la geopolítica, sino de haber abandonado a Dios. Gran parte de la Biblia está dedicada a relatos en los que Dios ordena a Su nación a través de Sus profetas que obedezca Sus leyes y advierte de las graves consecuencias personales y geopolíticas de la desobediencia.
Pero 2 Reyes 14 registra un momento en que Dios le dio a Israel un respiro de las maldiciones, no por el arrepentimiento de Israel, sino por Su misericordia: “Porque [el Eterno] miró la muy amarga aflicción de Israel; que no había siervo ni libre, ni quien diese ayuda a Israel; y [el Eterno] no había determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo; por tanto, los salvó por mano de Jeroboam hijo de Joás” (versículos 26-27).
“La Biblia muestra que, antiguamente, Dios levantó el reino de Israel para que lo representara”, escribe el redactor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry, en Estados Unidos bajo ataque. “Satanás atacó a esa nación de todas las maneras posibles. La historia muestra que en un momento dado, en el siglo noveno a. C., un enemigo la destruyó casi por completo, pero Dios intervino. ¿Cómo? Levantó un rey humano para salvar temporalmente a la nación”.
Como explica Estados Unidos bajo ataque, esta historia es también una profecía. El Sr. Flurry escribe que la “amarga aflicción” son las políticas autodestructivas de las recientes administraciones demócratas radicales, y que el líder fuerte para salvar temporalmente a EE UU es el presidente Donald Trump. Fue este entendimiento el que llevó al Sr. Flurry a afirmar durante cuatro años que Trump volvería a la presidencia, lo que se cumplió en enero de 2025.
Antiguamente, la salvación de Dios era sólo temporal. El antiguo Israel nunca se arrepintió de sus pecados, por lo que Dios permitió finalmente que sus adversarios debilitaran y destruyeran la nación y esclavizaran a su pueblo (2 Reyes 17). Esta historia también es profética.
Una oportunidad para arrepentirse
“En estos momentos, hay un gran enfoque en si Donald Trump volverá al cargo”, escribió el Sr. Flurry en la edición de 2023 de Estados Unidos bajo ataque. “La profecía muestra que lo hará. La cuestión más importante es lo que sucederá después de que Trump recupere el poder. (…) El regreso del presidente Trump ‘salvará a EE UU’ brevemente. Pero él tendrá que escuchar el mensaje de Dios y darse cuenta de que Dios salvó a EE UU a través de él, y que él y esta nación deben arrepentirse, creer y obedecer. Si el pueblo estadounidense no se arrepiente y regresa a Dios durante el segundo mandato de Trump, entonces Dios permitirá que EE UU quede ‘desolado’ y ‘devastado”.
Dios ha reducido algunas de las maldiciones sobre EE UU para darle a la nación una oportunidad de arrepentirse. Pero Donald Trump no ha aceptado que él y esta nación deben arrepentirse, creer y obedecer. Está tratando de salvar a EE UU de forma permanente confiando en sus propios esfuerzos.
Aún no sabemos cómo se desarrollarán estos acontecimientos, ni todas las ramificaciones a largo plazo de las acciones de EE UU, pero Dios sí lo sabe. Él ofrece el único futuro seguro para EE UU. Dios advierte a los que siguen desobedeciendo: “Vuestra fuerza se consumirá en vano” (Levítico 26:20). EE UU tiene una gran fuerza y el presidente Trump la ha utilizado en ocasiones, ¡pero estas victorias pueden convertirse fácilmente en derrotas!
El factor decisivo
La Biblia advierte que si EE UU no se arrepiente, Dios utilizará una unión de 10 naciones europeas, unidas y guiadas por la Iglesia católica, para castigarlo, de forma muy parecida a como el Imperio asirio y el Imperio babilónico castigaron a los antiguos antepasados de EE UU. (Nuestro folleto gratuito Alemania y el Sacro Imperio Romano lo explica con detalle).
Esta profecía ha comenzado a tomar forma en Venezuela: Maduro estaba enemistado con la Iglesia católica. El cardenal Baltazar Porras, arzobispo emérito de Caracas, es uno de sus mayores críticos. Maduro canceló actos católicos para evitar que se extienda la oposición a su régimen. Tras la destitución de Maduro, el papa León xiv se reunió con la líder de la oposición venezolana en el exilio, María Corina Machado.
Al acabar con Maduro, el presidente Trump asestó un duro golpe a los narcotraficantes y enemigos de EE UU en Irán, Rusia, China y otros países. Pero también puede que haya preparado el camino para que Venezuela se alinee con la Europa dominada por el catolicismo, un enemigo mucho más sutil y mucho más peligroso.
El cambio de régimen en Venezuela es una oportunidad de enormes bendiciones para EE UU; pero, al mismo tiempo, podría convertirse en un escalón hacia su colapso. Lo que determina esto no es la eficacia de las políticas ni las maniobras geopolíticas. El factor decisivo será si EE UU y sus líderes permiten que estos acontecimientos los lleven al arrepentimiento hacia el Dios de la Biblia.
EE UU está experimentando un respiro y un resurgimiento. Pero a menos que la nación utilice eso para humillarse, volverse a Dios, arrepentirse y obedecer, la trayectoria en declive continuará, y se intensificará.
Esta lección no está reservada sólo para gobiernos y países. Dios está dejando la puerta abierta para que los individuos respondan a su mensaje, se arrepientan y se vuelvan a Él. El profeta Jeremías escribió que no está en el hombre que camina el dirigir sus pasos (Jeremías 10:23). Puede que por el momento Donald Trump haya restaurado el orgullo en el poder de Estados Unidos, pero eso no es suficiente. Individual y nacionalmente, necesitamos que Dios dirija nuestros pasos.
