Reciba nuestro boletín gratis

Construyendo el carácter de Jesucristo

GETTY IMAGES

Construyendo el carácter de Jesucristo

Transcripción de La Llave de David

Herbert W. Armstrong:

Dios es un creador, pero lo más importante que está tratando de crear, y que está logrando crear, es un carácter santo, justo y perfecto en otros seres que son en realidad entidades separadas del propio Dios. Eso es algo que ni siquiera Dios puede hacer por Sí Mismo. ¿Sabía usted eso? Dios no puede simplemente poner un carácter perfecto en usted, porque eso no sería carácter, ya que el carácter es la capacidad de una entidad separada, un ser separado de algún tipo, que tiene su propia mente, que puede tener conocimiento, que puede pensar, que puede tomar decisiones. Y es la capacidad de uno para llegar al conocimiento de lo que es correcto en oposición a lo que es incorrecto, para decidir hacer lo correcto aunque quiera hacer lo incorrecto, y aunque tenga que resistirse a sí mismo, pero tener la fuerza de voluntad para hacer lo correcto, quiera o no, porque sabe que es lo correcto, y luego hacerlo. Eso es lo que Dios tiene, ese tipo de carácter. Y nosotros estamos aquí para desarrollar ese tipo de carácter.

Stephen Flurry:

Herbert W. Armstrong. Eso fue en 1979, y como oyeron decir allí, estamos aquí para desarrollar un carácter divino, para vivir realmente como Dios.

¡Hola a todos y bienvenidos de nuevo al programa La Llave de David!

Si miran las Escrituras, si las examinan de manera honesta y objetiva, verán que hay, definitivamente hay algo que debemos hacer. No es que podamos ganar la salvación por nuestros propios méritos o por lo que logramos, pero sin duda tenemos que vivir según el camino de Dios. Tenemos que seguir el ejemplo de Jesucristo.

Hay un versículo, Apocalipsis 3:21, que dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Es Cristo quien habla. Y nos dice a usted y a mí que tenemos que vencer como él lo hizo. Si miramos la palabra “vencer” en griego, significa conquistar. ¡Estamos en una batalla! Por eso, como en Efesios 6, Pablo habla de ponerse la armadura de Dios. Toda la armadura. Tenemos que estar preparados para la guerra, para la batalla, para la batalla espiritual cada día. Tenemos un adversario en el diablo. Y, por supuesto, tenemos los deseos de la carne contra los que también luchamos.

Efesios 5:1 dice: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados”. Tenemos que seguir el ejemplo que nos dio Jesucristo. Y, por supuesto, tenemos este ejemplo perfecto: Dios que vino en la carne y nos mostró el camino.

Mi padre dijo en el folleto La visión de la familia de Dios: “Dios y Jesucristo no son sólo palabras. Cristo vino a la Tierra y vivió el camino de Dios. Demostró cómo funciona”. Piensen en eso y compárenlo con lo que dicen tantos otros predicadores, que ¡Jesús vino sólo para hacer todo por ustedes! Y, por lo tanto, ustedes no tienen que hacer nada. No, de hecho, Jesús murió por nosotros, pero vivió una vida perfecta para mostrarnos el camino que debemos seguir, para darnos un ejemplo para que podamos seguir en Sus pasos. Eso es muy bíblico.

Vea 1 Pedro 2. Tome su Biblia y lea. ¡Compruébelo usted mismo! Vea lo que dice la Palabra de Dios sobre la vida de un verdadero cristiano.

Esto es de un antiguo artículo de La Pura Verdad de 1963. Dice: “Cristo vino en la carne para darnos un ejemplo perfecto, luego murió para pagar por nuestros pecados y hacer posible que nos reconciliáramos con un Dios santo y justo y recibiéramos Su Espíritu, Su propia vida y carácter implantados en nosotros”. Como oyeron en ese clip, este es el propósito supremo de Dios. ¡Él está reproduciendo Su carácter divino, Su carácter santo y justo! Esto es lo que significa ser hecho a la “semejanza” e “imagen” de Dios, como dice en Génesis 1:26.

Pero vean aquí, en 1 Pedro 2, el versículo 21 dice: “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas”. ¡Debemos vivir como Cristo! ¡Eso es lo que es un verdadero cristiano! No es alguien que simplemente dice “Soy cristiano” o “Soy religioso”, o que lleva, ya saben, un collar con una cruz o cualquier otra cosa que lo identifique como cristiano, o tal vez un hogar en el que hay una foto o una imagen que muestra que ese hogar es “cristiano”. Un cristiano es alguien que sigue los pasos de Cristo.

Efesios 4, pueden leerlo más tarde, versículos 13 al 15, habla de crecer espiritualmente en todo en Cristo, o “hasta” Cristo. Les daré algunas Escrituras aquí al inicio. Y los animo a que las busquen, que comprueben todas las cosas, como dijo Pablo en 1 Tesalonicenses 5, que vean por sí mismos lo que dice la Biblia.

En Romanos 8:29 dice que estamos aquí para ser conformados a la imagen del Hijo de Dios, Jesucristo. Para ser conformados. 1 Juan 2:6: “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo”. Sigan los pasos de Cristo. En 1 Juan 3:16 dice: “... en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”, ¡por nuestra familia, por la familia de Dios! Jesús lo hizo, así que sigamos sus pasos. Sigamos su ejemplo. Pablo dijo en 1 Corintios 11:1: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”.

He hablado bastante sobre esto en nuestro otro programa: Vida y enseñanzas de Jesucristo. Si lo desean, pueden verlo [en inglés] en nuestro sitio web: theTrumpet.com.

Pero ¿cuáles son las enseñanzas de Jesucristo? ¿Qué debemos hacer como verdaderos cristianos? ¿Qué tipo de ejemplo estamos siguiendo? Bueno, es un ejemplo perfecto.

Mateo 5:48 dice: “[Llegad a ser]”, significa lleguen a ser, “[Llegad a ser], pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Ser perfectos como el Padre. Ser perfectos como Dios.

Ahora bien, algunos dirían que eso es imposible, pero eso no es lo que dice la Biblia. Dios realmente da Su poder, el Espíritu Santo de Dios, a alguien que se ha arrepentido y se ha vuelto a Dios con arrepentimiento y fe, y a alguien que ha sido bautizado. Y luego Dios da el Espíritu, Su Espíritu, Su poder, el poder de lo alto, para que puedan crecer, vencer y conquistar, como les leí al principio (Apocalipsis 3:21).

En Juan 13, esto es en la última Pascua. Jesucristo, con sus discípulos, comenzó a lavarles los pies, y Pedro protestó y dijo: ¡No me vas a lavar los pies! Y Cristo dijo: Si no hago esto, no tendrás parte conmigo. Entonces, Pedro cambió de opinión, de actitud, y Cristo comenzó a lavarle los pies. Y luego, en ese mismo pasaje, dice: Ahora, sigan el ejemplo que les he dado aquí. ¡Asegúrense de tener una actitud de lavado de pies continuamente! Y si lo hacen, si siguen este ejemplo, ¡serán felices! Si seguimos el ejemplo de Jesucristo, traerá felicidad y alegría a nuestras vidas, ¡y eso es lo que queremos!

Quiero leerles una definición del carácter de Dios que aparece en este libro: El increíble potencial humano. Este es el libro que queremos destacar hoy. Si no tienen un ejemplar en su biblioteca, asegúrense de llamar hoy mismo a nuestros operadores y soliciten este maravilloso libro de Herbert W. Armstrong: El increíble potencial humano. Y de paso, pueden suscribirse a la revista la Trompeta. ¡Reciban hoy las noticias de mañana! ¡Comprendan su mundo a la luz de la profecía bíblica! No hay ningún costo ni obligación. Todo lo que ofrecemos en este programa es gratuito.

Esto es El increíble potencial humano. Dice: “El carácter perfecto, santo y justo en una entidad independiente es la habilidad de discernir el camino verdadero y correcto del sendero falso, de voluntariamente entregarse plena e incondicionalmente a Dios y a Su camino perfecto, de dejarse conquistar por Dios, y hacerse el firme propósito de vivir y hacer lo correcto aun ante la tentación y el impulso”. Y dice: “E incluso así, tal carácter santo es don de Dios. Esto viene cuando alguien que así lo ha decidido y así lo desea, se somete a Dios para que Él infunda Su ley (el camino de vida correcto que procede de Dios)”. ¡Dios está reproduciéndose a sí mismo! ¡Es cierto! ¡Génesis 1:26 es cierto!

En el programa de hoy quiero hablar de este propósito y plan tan maravilloso: ¡que Dios reproduzca Su propio carácter y naturaleza en nosotros! Es decir, este es el propósito supremo de Dios. Y si desglosamos esa definición que se encuentra aquí mismo, en El increíble potencial humano, la definición del carácter divino, verán que dice que tenemos que discernir la diferencia entre el bien y el mal, y luego tenemos que rendirnos a Dios, rendirnos al camino correcto y luego seguir ese camino correcto. Se puede desglosar en tres pasos: discernir, rendirse y actuar.

El primero, lo veremos en 2 Timoteo 2. Este primer paso, discernir entre el bien y el mal, lo verdadero y lo falso, lo que está bien y lo que está mal, la mayoría de la gente ni siquiera llega a dar el primer paso porque no está dispuesta a examinar la Biblia y ver lo que Dios decide, o ha decidido, que está bien y que está mal.

En 2 Timoteo 2:15 dice: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. ¡Procura! Vean, Dios… es decir, es un mandato. Dios no dice que sea una opción. ¡Él dice profundicen en la Palabra de Dios! ¡Estudien la verdad de Dios para que puedan entender y conocer el camino correcto! Y, por supuesto, hay una dimensión espiritual en esto. Mucha gente estudia la Biblia y luego discrepa de lo que dice algún otro predicador. Hay muchas interpretaciones diferentes, ¡pero la Biblia no necesita la interpretación de ningún hombre! ¡Se interpreta a sí misma! Y con la ayuda y la guía de Dios, usted puede comprender y conocer la verdad de la Biblia.

Pueden leer después Mateo 11:25 y ver cómo, si tenemos una actitud de niños, Dios puede comenzar a enseñarnos. Pero debemos tener una mentalidad como los de Berea. Hechos 17:10 y 11 habla de cómo ellos escudriñaban las Escrituras a diario para comprobar la verdad, ¡y asegurarse de que lo que Pablo predicaba era la verdad de Dios! Tener ese tipo de orientación positiva: ¡me encanta profundizar en la Biblia! Quiero saber cuál es la perspectiva de Dios. ¡Quiero conocer la verdad de Dios! Se necesita discernimiento, discernir la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto. Y luego, al llegar a comprender la verdad, y repito, esto puede ser un proceso agonizante. Herbert Armstrong nos contó en El misterio de los siglos y en su autobiografía lo desgarrador que fue darse cuenta de que muchas de las cosas que él entendía, o en las que había crecido creyendo, ¡eran erróneas! No era muy religioso cuando era joven, pero seguía la corriente y creía lo que la mayoría de la gente creía. Y luego, cuando finalmente se sumergió en la Biblia, en un estudio de seis meses, día y noche, vio que muchas de las creencias que la gente da por ciertas eran en realidad falsas. Fue humillante. Fue angustioso. Y vio que, bueno, si esta es la verdad de la Biblia, si esta es la verdad de Dios, entonces tengo que someterme a ella. Tuvo que rendirse.

Y ese es el segundo paso en este proceso de construir un carácter divino, como dice en El increíble potencial humano: “Voluntariamente entregarse plena e incondicionalmente a Dios y a Su camino perfecto, (…) dejarse conquistar por Dios”.

Escuchen al Sr. Armstrong. Esto es de un sermón que dio en 1982. Clip 2.

Herbert W. Armstrong:

No creo que nadie reciba el Espíritu Santo hasta que el espíritu humano haya sido conquistado por Dios y Su Espíritu. A menudo pienso en un potro joven y brioso. Si intenta montarlo, él intentará tirarlo. ¡No puede hacer nada con él! Tiene que domarlo. Tiene que ser conquistado; y entonces tendrá un caballo aún con bríos, pero de gran valor. Pero hay que domarlo.

¿Saben que Dios tiene que domar nuestra voluntad y domarnos a nosotros? Y tenemos que llegar al punto de rendirnos a Él. ¿Cuántos de ustedes han pasado por una experiencia así? ¿O simplemente, en su propia bondad, han visto la verdad y han dicho: ‘Sí, es cierto, lo voy a aceptar. Soy tan “bueno” que sólo quiero aceptarlo. Y voy a ser cristiano a partir de ahora’? Me pregunto si realmente han recibido el Espíritu de Dios.

Stephen Flurry:

Vaya, eso es toda una afirmación. Pero, ¿qué importancia tiene esto? Hoy en día se ve mucho en este mundo a gente hablando de religión, hablando de Cristo, pero tan superficial. No tiene sustancia.

Lo que él está hablando aquí es de sustancia. ¡Hay que ser conquistados por Dios! Si Cristo es nuestro Señor y Maestro, ¡entonces Él tiene la última palabra! No podemos razonar humanamente y simplemente decir: Bueno, me gusta cómo suena esta ley, pero voy a ajustarla o cambiarla para que se adapte mejor a mí. Dios tiene la última palabra.

Romanos 7, noten esto, versículos 19 y 20, dice: “Porque no hago”… esto lo escribe Pablo sobre la guerra de las voluntades. Jesucristo experimentó eso en Getsemaní la noche antes de ser crucificado, cuando oró para que esta copa pase, pero luego concluyó diciendo: Sin embargo, no se haga mi voluntad, sino la Tuya . Humanamente, Él no quería pasar por la crucifixión, pero se sometió a la voluntad de Dios. Y nosotros debemos seguir ese ejemplo, ¡seguir esos pasos! Pablo lo hizo.

Noten lo que dice: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago”. Versículo 20: “Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí”. Pueden leer luego Gálatas 2:20, donde Pablo vuelve a escribir y dice: “Con Cristo estoy juntamente crucificado”. ¡Morí con Cristo! “Y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”. ¡Así que su vida ya no era suya! ¡Es decir, era Cristo en Pablo! Por eso el ministerio de Pablo era tan espectacular, dinámico, vivo, activo y fructífero: ¡porque Cristo vivía en él! El viejo Pablo había muerto y, sin embargo, como destaca Romanos 7, es una batalla continua despojarse de ese viejo hombre, o mantenerlo enterrado y muerto. ¡Romanos 6 habla de eso en todo el capítulo! Léanlo. El capítulo del “bautismo”. Cuando se bautiza, está enterrando al viejo hombre. Y entonces, lo que sale de esa tumba acuática es una nueva vida. ¿Cómo es “nueva”? Porque es Cristo en usted a través del poder del Espíritu de Dios. ¡Esta es la verdad de la Biblia! Y entonces sigue adelante y vive una nueva vida.

Versículo 21, todavía en Romanos 7: “Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí”. Tenía que combatir continuamente esa fuerza negativa, la naturaleza humana, influenciada por Satanás, la naturaleza de Satanás, de hecho. Pablo reconoció que la ley del pecado era algo contra lo que tenía que luchar activamente, o superar, o salir de ello, o conquistar.

Versículo 24, Pablo dice: “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?”. Miren a la gente religiosa de hoy, ¿quién habla así? Este es un apóstol de Dios diciendo: ¡Soy un hombre miserable! ¡Soy un miserable pecador! ¿Cómo voy a ser rescatado? ¿Cómo voy a ser salvado de toda esta miseria, de este mal, de esta inmundicia en la que es tan fácil caer?

En el versículo 25 dice: “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”. Es a través de Cristo, como ven, que somos liberados. Y es por el espíritu de Dios.

Romanos 8:14 nos muestra cómo afrontar la “lucha”. Dice: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios”. Así que, tenemos que ser guiados por el Espíritu de Dios y ser empoderados por ese Espíritu. Tenemos que buscar a Dios para que nos muestre el camino. Y luego debemos tener la fe para avanzar, como dice Hebreos 12:1 y 2. Dejemos a un lado el peso del pecado y avancemos con Cristo. ¡Corramos en esta carrera espiritual!

El tercer paso en la definición del carácter divino, aquí en El increíble potencial humano, es hacer lo correcto. Incluso cuando luchamos contra la tentación de hacer lo incorrecto, sigamos adelante y hagamos lo correcto.

Noten lo que dice en Santiago 1. Esto es Santiago 1:21. Lo leeré de la Nueva Traducción Viviente. Dice: “Así que quiten de su vida todo lo malo y lo sucio, y acepten con humildad la palabra que Dios les ha sembrado en el corazón”. Desháganse del mal. Acepten la palabra inspirada de Dios. Dice: “Porque tiene el poder para salvar sus almas”. Cuando entran en la Iglesia o familia de Dios, ¡tienen que deshacerse de lo sucio! ¡Esa es la verdad de la Biblia! No pueden sólo aparecer y que un predicador les diga: ¡Oigan, vengan tal como son! Todo está bien. Ya está todo hecho. ¡Están salvados! Y esa salvación es ¡para siempre! No, Dios dice que entren a la Iglesia y limpien su vida, su mente. Sean sanos física, mental y espiritualmente. Aprendan a vivir según el camino de Dios.

Noten lo que dice el versículo 22. Dice: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”. ¡Es una afirmación tremenda! Sean hacedores de la palabra, no solamente oidores. Y noten lo que dice: si oyen pero NO hacen, ¡se están engañando a ustedes mismos! Apocalipsis 12:9 dice que todo el mundo está engañado. Y pueden empezar a entender por qué, porque mucha gente, incluso cuando ven un programa que les presenta la verdad, no están dispuestos a rendirse y actuar. Puede que les guste cómo suena la verdad, pero hay mucho más que eso, mucho más.

Hacedores de la palabra. El carácter divino, tal y como se define en El increíble potencial humano, es hacer lo correcto. No se trata sólo de estar de acuerdo con ello. ¡Tienen que tomar lo que reciben en este programa y utilizarlo! Pónganlo en práctica, de lo contrario, sólo se están engañando a sí mismos.

Noten el versículo 23, volviendo a la Nueva Traducción Viviente, dice: “Pues, si escuchas la palabra pero no la obedeces, sería como ver tu cara en un espejo. Te ves a ti mismo”, versículo 24, “luego te alejas y te olvidas cómo eres”. Eso es lo que pasa cuando escuchamos e incluso estamos de acuerdo, pero NO actuamos. ¡Tenemos que estar motivados, entusiasmados y preparados para actuar!

El Sr. Armstrong, Herbert Armstrong, dijo: “Si sólo ven la ley, la leen y no hacen nada al respecto”, dice, “nunca entrarán en el Reino de Dios”. O sea, eso no es lo que enseñan los predicadores de hoy. Muchos de ellos, como dije recientemente en un programa, dicen que, mientras reciba a Cristo en su corazón, incluso si está en su lecho de muerte, incluso si ha llevado una vida en la que no ha tenido nada que ver con la verdad de la Biblia, si la ha rechazado toda su vida, muchos creen que si simplemente acepta a Jesús, incluso en el último segundo, ¡será salvo! ¡Y todos los que no lo hagan están condenados!

El versículo 25 dice: “Pero, si miras atentamente en la ley perfecta que te hace libre y si la pones en práctica y no olvidas lo que escuchaste, entonces Dios te bendecirá por tu obediencia”. Básicamente, en este pasaje de Santiago 1 se encuentra la fórmula para desarrollar el carácter divino.

Mi padre escribe en su folleto Las epístolas de Santiago: “La expresión ‘mire atentamente’ (…) denota penetrar, examinar u observar atentamente la esencia misma de la ley. Esto le enseña cómo hacer que funcione cada aspecto de su vida, o sea, la educación de los hijos, el matrimonio, el servicio en la Iglesia y así sucesivamente. ¡Ésta verdaderamente es una ley perfecta de la libertad!”. Examine esa ley. Tenemos que ser capaces de discernir la diferencia entre el bien y el mal, entre lo santo y lo profano, y luego someternos, rendirnos o ser conquistados por Dios, y estar dispuestos a seguir adelante y hacer lo correcto, aun contra todas las tentaciones de la carne e incluso contra todos los ataques de Satanás el diablo, nuestro adversario.

Esa definición del carácter divino, como dije, la encuentran aquí, en El increíble potencial humano. ¿Cuál es su potencial? ¿Cuál es su futuro? ¿Por qué están aquí? Estas preguntas y muchas más encuentran respuesta en este maravilloso libro.

Desafortunadamente, es todo el tiempo que tenemos para el programa de hoy. Gracias por acompañarnos, y nos vemos la próxima vez.