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iStock.com/alekseykh

Conducta deshonrosa

El ejército estadounidense fue sacudido por un escándalo de pornografía. Pero el problema se extiende más allá de lo que se podría pensar.

El Cuerpo de Marines de Estados Unidos le llama honor a la base del carácter de un marino. Dice que éste “es la cualidad que permite a los infantes de marina ejemplificar lo máximo en la conducta ética y moral. (...) Representa la madurez, la dedicación, la confianza y la fiabilidad que compromete a los infantes de marina a actuar responsablemente”.

En marzo salieron a la luz noticias que mostraban a numerosos marinos demostrando lo contrario de madurez, responsabilidad y comportamiento ético y moral.

El periodista y veterano del Cuerpo de Marines Thomas Brennan, informó el 4 de marzo en el Centro de Información Investigativa que miembros de un grupo de Facebook llamado Marines United estaban distribuyendo docenas de fotografías de miembros de servicio femenino desnudas. El grupo incluye infantes y oficiales de la Armada, e infantes de la Armada Real Británica. Se cree que alrededor de 1.200 de los 30.000 miembros han participado en actividades de publicación de pornografía, y las investigaciones siguen todavía en curso.

Este escándalo no se limita sólo a la página de Facebook de Marines United, o al Cuerpo de Marines. Desde que este escándalo se hizo público, los investigadores han encontrado cientos de fotografías indecentes de miembros femeninos del servicio de todas las ramas del ejército publicadas en otros foros de mensajes compartidos. Algunas de estas mujeres fueron acosadas y fotografiadas por compañeros varones. Otras compartieron fotos obscenas de sí mismas, con la intención de que fuesen privadas, sólo para ser traicionadas por quienquiera que las hizo públicas en las redes sociales.

Muchos condenan la “masculinidad tóxica” y la “cultura machista” como la causa de este escándalo, pero ¿es este mal moral exclusivamente de los cuarteles de soldados?

El verdadero escándalo pornográfico es a nivel nacional. Y sí, perjudica a las víctimas femeninas, a sus perpetradores, a la preparación de la fuerza, a la seguridad nacional y a la propia supervivencia de nuestra nación.

En Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía, Herbert W. Armstrong explicó cómo las naciones modernas de Gran Bretaña y Estados Unidos descienden del antiguo Israel. La Biblia registra la historia de Israel y especifica que su seguridad nacional dependía más de la conducta ética y moral que de la economía, la estrategia y la superioridad tecnológica. Cuando los israelitas se comportaban de acuerdo a las leyes de Dios, incluyendo las leyes sobre la sexualidad, ellos ganaban increíbles victorias militares, pero cuando se apartaban de Sus leyes, sufrían derrotas impactantes y devastadoras
(Deuteronomio 11:18-25).

Las generaciones pasadas de estadounidenses entendieron este principio general. Poco después de que el Segundo Congreso Continental estableciera el Ejército de Estados Unidos el 14 de junio de 1775, éste proclamó “un día de solemne ayuno y humillación para implorar al Dios Todopoderoso el perdón de los muchos pecados que prevalecen entre todos los rangos (...)”. El general George Washington y el Congreso Continental sabían que la libertad de Gran Bretaña era imposible sin una intervención divina. La proclamación instó a los soldados a pedir perdón por los pecados de “juramento profano” e “inmoralidad”.

Hoy, como en 1775, los militares de Estados Unidos son simplemente una subdivisión de la sociedad en conjunto. Y hoy, a diferencia de 1775, el juramento profano, la inmoralidad y todas las formas de pornografía prevalecen entre todas las filas de la sociedad estadounidense, de este a oeste, entre liberales y conservadores, entre viejos y jóvenes.

No son sólo los soldados estadounidenses quienes tienen una adicción a la pornografía. Estados Unidos está adicto a la pornografía.

Se estima que 72 millones de estadounidenses ven pornografía en línea por lo menos una vez al mes; uno de cada cinco hombres estadounidenses admite que accede a la pornografía en el trabajo. Alrededor de 24 millones de estadounidenses admiten que tienen “adicción al sexo por Internet”. Se cree que la tasa de adicción entre el personal militar masculino joven es mucho mayor. Y la definición de “adicción” excluye una gran cantidad de uso regular de lo que es una influencia intrínsecamente tóxica, por pequeña que sea la dosis. Muchos capellanes militares creen que la pornografía en línea es quizás el mayor problema personal que enfrentan los miembros del servicio militar hoy en día.

Estudio tras estudio demuestran un vínculo directo entre el consumo de pornografía y la comisión de delitos sexuales. Los datos del Departamento de Defensa demuestran que las agresiones sexuales a miembros militares aumentaron de 19.300 en 2010 a 26.000 en 2012. La principal causa de escándalos sexuales y delitos en el ejército de EE UU es que todos los estadounidenses están creciendo en una sociedad hiper-sexualizada que glorifica abiertamente el sexo ilícito en televisión, en las películas, en Internet, libros, revistas, afiches y carteleras, y que distribuye 25 veces más películas pornográficas cada año que las películas de Hollywood. Esta saturación en el sexo ha demostrado ser la causa de un recableado físico y psicológico del cerebro, insensibilizando al espectador a las necesidades de los demás, y alimentando un deseo anormal por perversiones aún más depravadas.

Muchas personas se enfurecen ante la sugerencia de que ver pornografía “casual” esté conectado con el escándalo militar de compartir fotos. Muchos otros la descartan como irrelevante, como una preocupación cultural menor y no como un problema de seguridad nacional. El primer comandante en jefe de Estados Unidos podría decirle que estos dos puntos de vista son peligrosamente malos.

El escándalo de la pornografía que está sacudiendo a los militares es horrible, pero el escándalo pornográfico es sólo un síntoma de lo que es la sociedad estadounidense. Ese escándalo no sólo es poco reportado, sino que es negado e incluso glorificado. Hasta que los estadounidenses en conjunto comiencen a huir de la inmoralidad y enseñen a sus hijos una visión sana y bíblica de la sexualidad, la devastación causada por la pornografía continuará, fuera del Departamento de Defensa y dentro de él. Ahora sería un buen momento para un día de ayuno y oración para implorar al “Dios Todopoderoso por el perdón de los muchos pecados que prevalecen entre todos los rangos” de los ciudadanos estadounidenses.  

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