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¿Cómo votaría Jesús?

EMMA MOORE/TROMPETA

¿Cómo votaría Jesús?

Lo que Dios piensa del gobierno humano.

¿Qué piensa Dios del gobierno humano? ¿Qué piensa de la democracia? ¿Está Él influyendo en los resultados de las elecciones? ¿Le importa siquiera quiénes asumen los altos cargos gubernamentales?

El día de las elecciones, el pueblo elige a quien quiere que lo lidere. En algunas naciones, esa elección se respeta. En otras, se subvierte. En otras, los que están en el poder se oponen directamente. En muchos países, la manipulación de los votos y el fraude son desenfrenados, se viola la privacidad y se amenazan vidas por la forma en que se emiten los votos. Y en otros países, la oposición es ilegal y la deslealtad es castigada.

La naturaleza humana es inherentemente débil y corruptible, por lo que todos los gobiernos humanos son defectuosos (más adelante veremos hasta dónde llega este defecto). Alexis de Tocqueville escribió: “Si hay un país en el mundo en el que la doctrina de la soberanía del pueblo pueda ser apreciada con justicia (…) y en el que puedan juzgarse sus peligros y sus ventajas, ese país es sin duda Estados Unidos”. La Constitución de Estados Unidos reconoció los defectos inherentes de la naturaleza humana, incluso en sus líderes, y organizó al gobierno para permitir al individuo defectuoso la mayor libertad y responsabilidad sobre su propia vida, con la menor cantidad de interferencias, complicaciones y opresión por parte de líderes defectuosos. Las leyes que garantizan los derechos individuales, la soberanía de las personas, el gobierno limitado, la separación de poderes, el equilibrio de poderes, los controles y equilibrios y otras precauciones contra la naturaleza humana dieron a algunas generaciones libertades considerables de las que la mayoría de las personas a lo largo de la historia se han visto privadas.

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Pero estas innovaciones también tienen sus propios costos, como lo demuestran todas las elecciones. Como decía Tocqueville, la democracia también tiene sus peligros. Gasta una cantidad fantástica de dinero, expone y exacerba las divisiones, y permite que algunas personas que no son aptas para liderar, lo hagan realmente.

Ahora, incluso Estados Unidos ha entrado en una era posterior a la Constitución, dominada por un gobierno ilegítimo y opresivo mucho peor que aquel del que los colonos declararon originalmente su independencia. A pesar de todas sus excelencias, incluso la constitución escrita más duradera y más ilustrada del mundo, duró menos de 250 años y no pudo resistir su propia usurpación por parte de su propio pueblo.

¿Qué esperanza hay para el gobierno humano?

¡Se sorprenderá de la respuesta!

¿Quién elige realmente a los líderes?

Volvamos a nuestra primera e importante pregunta. ¿Qué piensa Dios del gobierno humano? ¿Le importa? ¡Usted estaría sorprendido de saber que para Él no hay casi nada más importante!

Después de haber discutido algunos de los beneficios de una nación gobernada por el poder del pueblo, debemos reconocer una verdad importante, un hecho que el votante promedio, de mente independiente, se resistiría a aceptar.

¿Quién elige realmente a los líderes mundiales? ¿Es realmente la papeleta de votación la máxima autoridad en la democracia estadounidense? La respuesta es un asombroso NO.

La máxima autoridad sobre todos los gobiernos, en todo el mundo, es Dios. Cada elección, cada nombramiento, cada coronación, cada revolución, golpe de Estado o motín político, en cada país y a lo largo de la historia, Dios ha permitido o influenciado u orquestado hasta el último detalle. Esto es un hecho, tanto si la humanidad quiere creerlo o no.

El profeta Daniel lo explicó (codificado como parte de la Escritura inspirada) en la declaración que hizo al más poderoso de los líderes mundiales de su tiempo, Nabucodonosor, rey de Babilonia: “... el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres” (Daniel 4:17).

El apóstol Pablo apoyó la misma doctrina en el Nuevo Testamento, en una carta dirigida a los miembros de la Iglesia en Roma, el epicentro del poderoso Imperio Romano, incluso del mundo, en aquel momento: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas” (Romanos 13:1).

No hay líder mundial que no le deba el respeto a Dios como la fuente de su poder.

¿Cuántos líderes mundiales, sin mencionar las masas que los eligen o les rinden homenaje, comprenden de verdad este punto?

Dios es supremo

Lea lo que el Profeta Isaías cita de este gran Dios mismo diciendo: “¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo… yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí” (Isaías 40:25; 46:9).

Los presidentes, los primeros ministros y los reyes pueden idear grandes planes, formular políticas elaboradas, convencidos de su propia supremacía. Así es como el supremo Creador Dios describe Sus planes: “¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos contra [el Eterno]...” (Salmos 2:1-2). Y entonces, ¿cómo responde Dios? “El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos (…) Los [quebrantará] con vara de hierro; Como vasija de alfarero los [desmenuzará]”.

Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a [el Eterno] con temor, Y alegraos con temblor” (versículos 4, 9-11).

¿Qué piensa Dios de la democracia? ¡La mejor respuesta es que Él mira con desprecio a cualquier gobierno o líder que se niegue a reconocer Su supremacía! Dios derramaría Su favor y Sus bendiciones sobre la democracia u otro gobierno que realmente reconociera su deuda con Él y pusiera su corazón en obedecerle. Pero cuando no lo hacen, Su juicio es legítimamente severo.

“He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo (…) Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es” (Isaías 40:15, 17).

Dios “… convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana (…) Tan pronto como [Él] sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca” (versículos 23-24). ¡Las autoridades de este mundo harían bien en prestar atención a las advertencias de este Ser poderoso que reclama una superioridad indiscutible sobre la mayor de las superpotencias!

¿Cree usted en estas escrituras?

¿Qué significa esto para los reinos del mundo? ¿Cumplirá Dios algún día estas amenazas contra ellos? O ¿acaso serán estas amenazas vacías?

El verdadero Evangelio

Probablemente usted no se dé cuenta, pero el mensaje del Evangelio de Jesucristo era, en esencia, sobre este mismo tema. Cristo anunció la próxima destrucción de todos los gobiernos humanos, imperfectos y mal concebidos, ¡que serían sustituidos por un Reino que gobernaría el mundo bajo Dios el Padre!

“... Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio” (Marcos 1:14-15).

Los líderes de la época de Cristo no dejaron pasar Su declaración como una amenaza vacía: La tomaron muy en serio. De hecho, la percibieron como una amenaza contra ellos, un desafío directo a sus apreciadas posiciones de autoridad, ¡y mataron a Cristo por ello!

Sí, muy pronto Dios removerá todo poder a los reinos de este mundo. “Y en los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido; ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre” (Daniel 2:44). “El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 11:15).

El Reino de Dios gobernará la Tierra, el mismo territorio que ahora está controlado por una multitud de gobiernos variados. Este Reino gobernado divinamente tendrá todas las características de los reinos actuales: líderes, cuerpos administrativos, jueces, ciudadanos y leyes.

Entonces, ¿qué sistema de gobierno establecerá Dios?

¿Gobernará Dios a través del “poder del pueblo”? Definitivamente no.

Sólo Dios decidirá quiénes cumplen los cargos de gobierno en Su Reino. Él elegirá a aquellos individuos por su obediencia a Su ley perfecta, que será la norma de conducta absoluta que se enseñará en todo el Reino y que se espera de todos (Isaías 2:2-3). Él se asegurará de que sean profundamente humildes, para poder confiar en que, incluso con gran autoridad, siempre servirán a los ciudadanos antes que a sí mismos (Mateo 20:25-27). Él escogerá a quienes sean hábiles para administrar el juicio con misericordia. Tendrán un carácter sólido como una roca y una disposición probada para manejar el poder con gracia.

Estas cualidades fundamentales y primordiales del liderazgo no pueden ser determinadas categóricamente por ninguno de los métodos de elección de líderes actualmente empleados. Sólo Dios puede evaluar con un discernimiento perfecto basado en criterios perfectos.

Por lo tanto se eliminará la multitud de problemas que vemos hoy en día. Los peligros de la democracia desaparecerán. “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).

Hay un gobierno perfecto, el gobierno de Dios.

Si usted desea saber más sobre este gobierno venidero, y su parte potencial en él, solicite nuestro folleto gratuito The Wonderful World Tomorrow—What It Will Be Like [El Maravilloso Mundo de Mañana: ¿cómo será?]. Entienda y ponga su corazón en la verdadera esperanza del evangelio, el evangelio del Reino de Dios.

EL MISTERIO DE LOS SIGLOS

Se ha preguntado usted alguna vez: "¿Quién soy yo? ¿Qué soy? ¿Por qué existo?" Usted es un misterio. El mundo que lo rodea es un misterio. ¡Ahora usted puede comprenderlo!