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Cómo estudiar la Biblia: Las tres claves

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Cómo estudiar la Biblia: Las tres claves

La mayoría de los cristianos ven la Biblia favorablemente. Pero luchan por entenderla realmente. ¡Usted no tiene que hacerlo!

¿Entiende usted la Biblia? ¿Es un tesoro revelador e inspirador que utiliza a diario? ¿O es una riqueza que permanece bajo llave?

Para la mayoría de la gente, ¡la Biblia es realmente un misterio! Por eso ni siquiera las iglesias la entienden, y por eso existen tantas iglesias incompatibles y en desacuerdo.

Este es un libro como ningún otro en la Tierra. Las palabras de sus páginas pueden cambiar el mundo, pueden cambiar naciones, pueden cambiar su vida. Si usted tuviera las claves, abriría una inmensa riqueza de conocimiento e información rica en relevancia y belleza que revolucionaría su forma de entender el mundo y a usted mismo. Cambiaría no sólo su salud, su riqueza, sabiduría, amistades, familia y circunstancias, sino también quién es usted.

Pero leer este libro es como mirar los números, las letras y otros caracteres de un código informático que vale miles de millones de dólares. Incluso si alguien le diera el código y pudiera leer y reconocer cada una de sus piezas, sin las claves de descifrado, ¡no entendería lo que significa ni cómo usarlo! La Biblia es similar. Ahí está, un tesoro que vale literalmente más que la suma de todas las criptomonedas, al alcance de la mano, pero fuera de su alcance. Está encriptada hasta que se utilizan las claves.

Aquí están las claves.

Clave 1: Actitud

“Pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra” (Isaías 66:2).

Esta clave empieza a abrirlo todo. Es sencilla, pero indispensable. Si una parte de ella está mal, ni ésta ni las otras claves abrirán nada. Podría dedicar su vida a leer ese código informático una y otra vez, incluso aprender programación informática, pero sin esta clave, el tesoro seguirá siendo inaccesible. Del mismo modo, puede tener una mente brillante y ricas experiencias; puede estudiar durante decenas de miles de horas a lo largo de décadas; puede aprender lenguas antiguas, historia, poesía, geografía y mucho más; y puede usar las obras de otros que también han estudiado la Biblia de esta manera; sin embargo, no entenderá la Biblia tan bien como lo haría con un espíritu contrito (quebrantado, rendido, humilde).

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). Su entendimiento de la Biblia no depende de su intelecto, razonamiento o experiencia, sino de su disposición a ser corregido, castigado e instruido por su Creador. Debe cambiar su autoconfianza y su voluntad propia por la confianza en Dios, Su revelación y Su Espíritu.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).

La Biblia le reprenderá, le corregirá, incluso le traspasará. La próxima vez que lea la Biblia, es probable que lea algo que le muestre en qué está equivocado. Su naturaleza humana odiará esto y se resistirá. Entonces tendrá que elegir: ¿Se arrepentirá? Si es así, se abrirá el primer candado.

Clave 2: Creer

“Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23).

Para entender la Biblia, usted también debe creer. En esta época, hay mucho de lo que ser escéptico. En el mundo, hay una particular (y hasta ilógica) actitud de duda hacia la Biblia. Su naturaleza humana le empujará a cuestionar, criticar y rechazar lo que lee en la Biblia. Sólo puede desentrañar lo que la Biblia significa si lucha contra eso y cree que lo que lee es verdad.

Esto significa que no puede leer su propia interpretación o incluso la interpretación de una iglesia sobre la Biblia. El mundo está lleno de cristianos que usan el nombre de Jesús, pero en realidad no creen lo que enseña en Su Palabra. Lea la Biblia con una actitud abierta y sumisa. Comprenda la “propiedad aditiva” de la Biblia: es 100% verdadera y no se contradice. Así que cuando encuentre dos escrituras que parecen contradecirse, crea que ambas son verdaderas y busque cómo y por qué lo son.

Creer no es natural; puede ser difícil. Pero es la clave. Si usted lucha con la duda, hay esperanza. Un hombre que luchaba con creer “clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad” (versículo 24). Siga leyendo en Marcos 9 para ver cómo respondió Dios.

Clave 3: Hechos

“Pero sed hacedores de la palabra, y no solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22).

Puede humillarse, puede creer, pero el tesoro de la comprensión de la Biblia permanecerá bloqueado si no actúa sobre lo que estudia. El Salmo 111:10 dice específicamente que el entendimiento está relacionado con la acción. Asimismo, en Juan 7:16-17, Jesús afirma que, si hace la voluntad del Padre, conocerá la doctrina de Dios. Esta es una de las claves más difíciles de entender, ¡pero tiene ayuda!

Arrepentirse de verdad hacia Dios significa cambiar su actitud, su creencia y sus acciones. La bondad de Dios le conducirá hasta allí (Romanos 2:4). Filipenses 2:13 afirma que Dios es el que produce el querer como el hacer “por su buena voluntad”. Para usar esta clave, al igual que con las otras claves, ¡no sólo necesita su esfuerzo humano sino el poder de Dios! Y si tiene una actitud contrita, cree y trata de obedecer activamente lo que lee en la Biblia, Dios le ayudará con Su Espíritu (Hechos 5:32).

“… Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan” (Lucas 11:28).


EL MISTERIO DE LOS DOS ÁRBOLES

Ha considerado alguna vez el estado mental de Adán en el momento de la creación? Sabemos que fue creado como un hombre maduro, con un cuerpo físico maravillosamente diseñado y perfectamente formado. Pero su mente estaba completamente desprovista de conocimiento, una pizarra en blanco. No le hace esto preguntarse: ¿Cuál fue el primer conocimiento que Dios le enseñó a Adán?