LA TROMPETA
Cómo alcanzar el éxito en su vida
Transcripción de La Llave de David
Narrador:
El siguiente programa es una presentación patrocinada de La Llave de David, ofrecida por la Iglesia de Dios de Filadelfia. Y ahora, las profecías de su Biblia explicadas.
Herbert W. Armstrong:
Les diré que he llegado a la conclusión de que nadie tiene por qué fracasar en la vida. Todos fuimos puestos en este mundo para alcanzar el éxito. El Dios Eterno quiso que cada persona encontrara la felicidad y disfrutara de la vida, que alcanzara una prosperidad razonable, que viviera una vida plena, feliz y abundante, que lograra un éxito auténtico; pero muy pocos lo logran. ¿Por qué?
Pero no estamos pensando en el mañana. La mayoría de las personas no mira muy lejos. ¿Disfruta sólo del momento presente? ¿Se está dejando llevar y ya? ¿Es usted, como casi todos, simplemente una víctima de las circunstancias?
Siempre quise ser dueño de mi situación y mis circunstancias, pero la mayoría son víctimas de las circunstancias. Les hacen dar tumbos. No saben por qué están donde están. ¿Por qué vive en el Estado donde vive? Bueno, de repente se ha encontrado allí. ¿Ha tenido usted algo que ver con ello? ¿Ha decidido ya dónde va a vivir? ¿A qué negocio se dedicará o a qué tipo de trabajo? No, la mayoría de la gente nunca piensa en estas cosas. ¡No tienen ninguna meta! ¡Ningún objetivo fijo! No persiguen ningún objetivo ni propósito definido. Bueno, no es de extrañar que vayan a la deriva, que dejen vagar la mente; ¡no es de extrañar que sean unos fracasados!
Ahora escuche: usted ha nacido con un propósito. Usted ha nacido con un propósito. ¿Sabe cuál es? ¿Existe usted por pura casualidad? No, no es así. Tiene que conocer ese propósito, porque muy pocos lo saben. Muy pocos hombres tienen la ambición de llegar a algún lado en la vida, para ello se necesita ambición. Se necesita determinación y otras cosas, pero no se pueden tener esas cosas a menos que sepa a dónde se dirige.
Stephen Flurry:
Ese es Herbert Armstrong en su programa El Mundo de Mañana de hace muchas décadas, hablando del verdadero éxito y de lo que se necesita para recibirlo, para lograrlo. Se necesita ambición, como él dijo allí. Se necesita conocer su propósito. Se necesita lo que hay en este folleto: Las siete leyes del éxito. Siete leyes concretas que le llevarán al éxito espiritual verdadero.
¡Hola de nuevo y bienvenidos a La Llave de David! Gracias por acompañarnos. En el programa de hoy vamos a destacar este pequeño folleto. Se distribuyó a más de tres millones de personas. ¡Tres millones! Es un folleto breve. Abarca las siete leyes. Hoy no voy a repasar todas las leyes en detalle. Hablaremos del tema de una manera un poco más general. Pero este es uno de los folletos más populares del Sr. Armstrong a lo largo de los años: Las siete leyes del éxito.
Mientras llama a nuestros operadores o busca el material en línea, puede visitar, por supuesto, el sitio web: laTrompeta.es. Asegúrese también de suscribirse a la revista la Trompeta. Debería conocer toda nuestra literatura. No tiene costo ni compromiso. La ofrecemos gratis. Si prefiere recibir material impreso, también cubriremos los gastos de envío, aunque puede acceder a todo el contenido en línea en: laTrompeta.es.
Primero, les daré una cita de Las siete leyes del éxito. El Sr. Armstrong mencionó eso en el clip que acaban de oír. Pero él dijo: “Como ya dijimos, la mayoría no tienen ningún propósito en la vida, simplemente son víctimas de las circunstancias. Nunca planearon intencionalmente estar en el empleo u ocupación en el que hoy se encuentran. No escogieron el lugar donde viven, es decir, no lo planearon así. ¡Simplemente han sido llevados por las circunstancias!”, o han sido víctimas de las circunstancias, en lugar de tomar la iniciativa y seguir adelante con Dios como guía.
Piense en algunos pasajes bíblicos muy conocidos. Me viene a la mente Mateo 6:33, donde Jesús dijo: “Buscad primeramente el Reino de Dios y Su justicia”. Debe ser un buscador diligente de la verdad de Dios, de la justicia de Dios y del Reino de Dios.
La primera ley en este folleto es la de fijarse la meta correcta. Tiene que ser la meta correcta. Y a partir de ahí, se practican las demás leyes. Todo culmina en la séptima y más importante ley: mantener ese contacto directo con Dios, trabajar en la relación más importante que existe, la relación entre usted y su Creador, su Hacedor. Requiere diligencia o, como dijo el Sr. Armstrong en ese clip, requiere ambición. Requiere trabajo espiritual diligente: ser un buen obrero, como le dijo Pablo a Timoteo cuando hablaba de estudiar la Biblia y profundizar en ella.
Vivimos en un tiempo que algunos denominan “el fin de la historia” y “el fin de la lectura”. Sé que ya he hablado de esto antes. ¡Pero cuán importante es para nosotros el sumergirnos en la verdad de Dios! ¡Vivimos en un mundo lleno de mentiras! Un mundo en el que científicos y políticos, o se acogen a la Quinta Enmienda, o mienten y luego nos sermonean para que simplemente les creamos y aceptemos su opinión. ¡Es un tiempo en el que la gente adora las opiniones de los demás! En la Biblia, a eso se le llama “culto a la voluntad”. Vea Colosenses 2. Vea Jeremías 17. Fíjese en lo que Dios dice que sucederá si deposita su confianza, su fe, en un hombre, en un ser humano.
La razón por la que presentamos tantos clips de Herbert Armstrong es que, a lo largo de su ministerio, decía constantemente, NO se fíen de mi palabra, vayan y crean en la Biblia. ¡Consulten la Biblia! Estúdienla ustedes mismos. Examínenlo todo. Pablo lo dijo en 1 Tesalonicenses 5, versículo 21. Es un consejo sabio. Y si no lo seguimos, si no lo aplicamos, acabaremos siendo llevados de un lado a otro, como dice Efesios 4:14, a merced de todo viento de doctrina, de un año a otro. Hoy en día nos creemos cualquier cosa. Si lo dice una personalidad destacada o una celebridad, debe de ser cierto. La era de la posverdad.
Entonces, ¿qué tan importante es profundizar y alcanzar el éxito espiritual para que podamos vivir de verdad una vida abundante? Jesús dijo en Juan 10:10 que por eso vino a la Tierra: para que pudiéramos vivir una vida abundante, para que pudiéramos comprender y conocer lo que significa vivir en abundancia. El camino de vida de Dios es maravilloso.
Y, por supuesto, puede ver la obra de Herbert Armstrong, lo que Dios hizo a través de él, y comprobar en qué consiste el verdadero éxito.
Así lo escribió en su autobiografía: “¿Qué hombre podría empezar, sin dinero, sin apoyo ni respaldo, sin auto y teniendo que ir a pie o pidiendo que lo lleven, por su cuenta, con un mensaje impopular contra el que la gente era hostil, y esperar que ese mensaje fuera predicado y difundido a millones en todos los continentes del mundo?”. ¿Cómo podría haber sido esto una iniciativa humana? ¡Empezó sin nada! Fue un comienzo pequeño, como un grano de mostaza, tal como dijo Jesús en Mateo 13. Empezó sin nada. Vean lo que llegó a ser esa Obra cuando él falleció, en 1986. A pesar de toda esa resistencia, la verdad llegó a millones y millones de personas.
Nosotros mismos enfrentamos parte de esa resistencia. Perdimos una de nuestras cadenas de televisión porque dicen que nos referimos demasiado a Herbert Armstrong. ¿Qué? Entonces, ¿no podemos mencionarlo? ¡Vean su vida, su Autobiografía! Vean Raising the Ruins [Levantando las ruinas] y lo que Dios hizo a través de ese hombre. Vean sus frutos. Fundó el Ambassador College desde cero en 1947. Y vean cómo era todo mediados de la década de 1980.
El Salmo 127, versículo 1, dice: “Si [el Eterno] no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si [el Eterno] no guarda la ciudad, en vano vela la guardia”. A menos que Dios forme parte del proyecto de construcción, y que Dios esté en el centro, a menos que Dios sea quien edifica a través de usted, ¿qué sentido tiene todo ello? ¡No es más que vanidad!
Hay todo un libro en el Antiguo Testamento, Eclesiastés, que, en esencia, plantea ese punto. Pablo dijo que es como si estuviéramos dando golpes al aire. Si no conectamos, si no hacemos contacto, todo es en vano. Es un ejercicio inútil. Sólo obra del hombre.
La séptima ley, como dije, es el contacto con Dios. La séptima ley consiste en invitar a Dios a su vida, a su matrimonio y a su familia, para que Él pueda edificar algo que constituya el verdadero éxito, algo noble, algo justo, algo que provenga de Dios. Si el Eterno no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican.
Lo volveré a leer en la versión Amplificada. Dice: “Si el Eterno no construye la casa, en vano se esfuerzan los que la construyen. Si el Eterno no guarda la ciudad, en vano vela el guarda”. Jesús dijo, toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Eso es lo que ocurre cuando algo no es viene de Dios. Al final, es vano y sin valor. Pero si viene de Dios, entonces es duradero. ¡Es eterno! Dios es un constructor, es un éxito. Y Él quiere que usted experimente el resultado de vivir según Su camino de vida.
Siete leyes claras del éxito.
En nuestro campus tenemos un pequeño colegio donde enseñamos a los jóvenes sobre Herbert Armstrong y sus enseñanzas. El colegio se llama Herbert W. Armstrong College. Les mostramos a nuestros jóvenes ese ejemplo, ese ejemplo de fe. El Sr. Armstrong era una persona que se fijaba la meta correcta y luego se educaba con base en la Biblia principalmente, como fundamento de todo conocimiento. Y practicaba las leyes de la buena salud física. Tenía mucho empuje y ambición. Era recursivo. No se rendía. ¡Perseveraba! Y mantenía una relación con Dios. Y Dios dice acerca de su oficio en Zacarías 4:9: “Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán”. Somos constructores. ¡Dios quiso que lo fuéramos! Pero tenemos que hacerlo a Su manera. Tenemos que construir para Dios. Eso es lo que constituye el verdadero éxito.
El versículo 2 dice: “Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño. He aquí, herencia de [el Eterno] son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre”. Qué bendición es criar, formar una familia para Dios, construir una familia en torno a Dios y poner a Dios en el centro de todo lo que hacemos.
El versículo 4 dice: “Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta”. Es una bendición maravillosa criar a los hijos en el camino que deben seguir, como dice en Proverbios 22.
Acabamos de tener un campamento de verano para jóvenes en nuestro campus durante las últimas semanas. Y se respira mucha alegría, felicidad, risas y obediencia. A todos estos jóvenes se les enseña a vivir según el camino de Dios. Es un gusto trabajar con ellos, una bendición maravillosa.
Escuchen de nuevo a Herbert Armstrong. Clip 2.
Herbert W. Armstrong:
Pero sólo es un ejemplo de la humanidad, de lo ingratos que somos y de cómo queremos ir por el camino equivocado. No queremos ir por el camino correcto. Deberíamos estar construyendo; estar mejorando todo. He aprendido que cuando Dios puso a Adán y Eva en el Huerto del Edén, lo hizo para que lo labraran y guardaran. No para que el jardín que Dios había plantado se llenara de maleza. Por eso, he procurado que los jardines de este campus estén en buen estado y luzcan hermosos, nunca descuidados. Por eso hemos ganado ese premio un par de años; y ese es el máximo número de veces que se permite recibirlo.
Stephen Flurry:
El Sr. Armstrong era constructor. Construyó para Dios, con materiales de calidad. Realmente se esforzaba por embellecer y mantener. El ambiente era importante para él, para sus alumnos y para los miembros de su Iglesia. Y, por supuesto, en cuanto falleció, ¡todo quedó destruido!
Un aspecto que el Sr. Armstrong destacó en El misterio de los siglos, su última obra, fue que Dios es Creador, o Constructor, y que Satanás es destructor. ¡Satanás destruye! Y, por lo tanto, si mira alrededor y ve degeneración y deterioro, ¿quién está detrás de ello?
El misterio de los siglos le ofrece una visión gloriosa de lo que Dios está construyendo y, al final, de lo que Dios construirá, mantendrá y embellecerá en todo el universo. Dejaremos ese tema para otra ocasión.
Pero, por hoy, asegúrese de solicitar su ejemplar gratuito de Las siete leyes del éxito y de paso suscríbase a la revista La Trompeta. Volveremos enseguida.
Voz en off:
Esté actualizado con los titulares más importantes del día y aprenda cómo la Biblia se adelanta a las noticias. No se pierda el podcast diario de Stephen Flurry, The Trumpet Daily, que se transmite en vivo de lunes a viernes a las 11:00 a. m., hora central. Stephen Flurry analiza los acontecimientos mundiales y su evolución a la luz de las profecías bíblicas.
Además, presenta entrevistas con autores, periodistas y pensadores de primer orden. La Biblia explica las noticias mundiales actuales. Puede ver cómo. Vea The Trumpet Daily con Stephen Flurry. Integre la Biblia en las noticias de lunes a viernes con Stephen Flurry en trumpetdaily.com. Véalo cuando guste en YouTube, Rumble, Roku o su aplicación de podcasts favorita.
Herbert W. Armstrong:
Y esta es la pequeña sede temporal de Dios aquí en la Tierra, hasta que Cristo venga y la regrese a Jerusalén. Hemos intentado dejar que Dios obre en nosotros y hacer las cosas a Su manera, como Él las haría. Hemos intentado embellecer lo que hay aquí.
El terreno donde está el Auditorio era lo más parecido, bueno… la zona más fea de Pasadena —un barrio marginal— que uno pudiera imaginar. Tuvimos que comprar todos estos pequeños lotes de 12 metros de ancho, la mayoría con dos casas, una al frente y otra atrás. Tuvimos que comprar, demoler y remover todo y luego embellecer con esta joya, este Auditorio, que es una joya, y que tiene muchas joyas de verdad en su interior.
Hemos intentado hacerlo a la manera de Dios y embellecerlo. Y este campus ha ganado tres veces como el más bonito, con los mejores jardines y el mejor conservado de todas las universidades de Estados Unidos. Porque esta es la Sede de Dios y hemos intentado hacerlo a la manera de Dios.
Stephen Flurry:
Él tomó una zona marginal de Pasadena y la convirtió en este precioso campus que encantó a las autoridades de la ciudad, y atrajo a artistas de todo el mundo para que tocaran o cantaran en el hermoso Auditorio Ambassador. Él lo embelleció, y todo tuvo un comienzo pequeño, como ya he dicho.
Noten Ezequiel 28. Habla de Lucero, que se convirtió en Satanás el diablo. Y el versículo 13 dice: “En Edén, en el huerto de Dios estuviste…”. Así pues, aquí está Lucero, este querubín protector, educado en la sede de Dios, en la sala del trono de Dios. Y luego lo asignan al Huerto del Edén, un pequeño punto en un planeta que, a su vez, es un pequeño punto si se compara con el resto del universo. Así que, puede que para Lucero fuera un reto aceptar esta misión. ¿El huerto de Dios? ¿Qué voy a hacer con un huerto? Bueno, ¿qué les dijo Dios a Adán y Eva en Génesis 2? Lo veremos en un momento. Les dijo que lo embellecieran, que lo labraran, lo conservaran y lo mejoraran. Así lo hace Dios. Así es como se puede saber si es un verdadero éxito: si se ve mejora, si se ve crecimiento.
En el versículo 15, Dios dice de Lucero: “Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad”. Se halló maldad, o anarquía, en Lucero. Y pasó de querer embellecer y mejorar lo que Dios le había encomendado hacer, a querer destruir, dividir y conquistar. Ese es el espíritu de esta época.
Dios dice en el versículo 17: “Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura”. Era un ser hermoso y brillante, y eso se le subió a la cabeza. Se llenó de vanidad y orgullo, y entonces su carácter se volvió muy, muy feo. Dios ya no construía a través de él. Luchó contra Dios. Hasta el día de hoy sigue oponiéndose al propósito de Dios. Él es el autor del caos, la confusión y la degeneración. Hay tanta fealdad en el mundo actual, en gran parte por la vanidad, la falta de disposición en el corazón de las personas para reconocer sus errores o admitir cualquier equivocación.
Se oye constantemente en las noticias: los seres humanos, las élites, totalmente incapaces de admitir o confesar sus errores. En la mayoría de los casos, no hay arrepentimiento, ni a nivel nacional ni individual. No hay voluntad de dejar sus malos caminos, de volverse a Dios en arrepentimiento.
Génesis 2, versículo 8, dice que “Dios plantó un huerto en Edén, al oriente”, así que aquí estamos de nuevo en el Edén, “Tomó, pues, [el Eterno] Dios al hombre”, versículo 15, “y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase”. Así pues, aquí están nuestros primeros padres, Adán y Eva, en un pequeño comienzo. Y Dios les dio Sus mandamientos y Su verdad. Y Él reveló Su propósito, Su plan. Y Él dijo, empiecen ahora en este huerto. Y esto se convertirá como en prototipo que podremos replicar y extender por toda la Tierra y, al final, por todo el universo. Pero Adán y Eva no hicieron eso, ¿verdad? Y así, Dios tomó medidas; Génesis 3, los apartó del Árbol de la Vida, de Su Espíritu. Y, desde entonces, el hombre ha estado por su cuenta.
Y vean lo que nos estamos haciendo. Vean lo que le hemos hecho al planeta, por poner sólo un ejemplo. Vean el caos y la confusión. Vean la guerra y los rumores de guerras, como dijo Jesús, que se observan hoy en el mundo. Vean el cristianismo falso que es tan común. Vean lo superficial que es la religión en general. Vean la animadversión y el desprecio que muchas personas sienten hacia alguien como Herbert Armstrong. Pero si analizan su vida y su ministerio, si observan a cuántos millones y millones de personas ayudó con mensajes como este —Las siete leyes del éxito —; y, sin embargo, Satanás detesta ese mensaje y, por ello, lo ataca. Intenta enterrarlo. Intenta eliminarlo. Él lo hizo por un tiempo, ya que los escritos de Herbert Armstrong fueron sacados de circulación y enterrados, incluso quemados, hasta que llegamos nosotros y luchamos por la verdad, arriesgándolo todo para poder imprimir y distribuir libros como este. Lo ofrecemos de forma gratuita. Y eso dice mucho de nuestra motivación. No pasamos por un juicio durante seis años para luego poder lucrarnos con Las siete leyes del éxito o El misterio de los siglos. Simplemente queremos ofrecerlo gratis a quienes estén interesados en estudiarlo como un buen trabajador. Les abrirá puertas. Les llevará al verdadero éxito, al éxito espiritual.
Construya para Dios.
En el folleto de mi padre sobre Ezequiel, comenta ese pasaje sobre el Huerto del Edén que acabamos de leer en Ezequiel 28. Afirma: “Dios siempre está tratando de llevar los ángeles y los hombres a crear un ‘Edén, el jardín de Dios’. Estamos aquí para crear eso, y lo que estaremos creando en El Mundo de Mañana”. Es nuestra vocación. La esencia de nuestro propósito. Y es importante entender y conocerlo, como oyeron en el primer clip que presentamos, pues nos lleva al camino correcto. Nos muestra a dónde vamos. Podemos fijarnos la meta correcta. Esa primera ley del éxito.
Mi padre dice aquí: “Satanás trató de destruir ese jardín de Dios, pero no pudo”. Qué bendición es construir para Dios. Qué bendición es para todos los involucrados que sea Dios, como leemos en el Salmo 127, que sea Dios quien edifica la casa.
Eso es todo por hoy. Gracias por acompañarnos y nos vemos la próxima vez.