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Cartografía de una superpotencia

Cartografía de una superpotencia

Antes de la riqueza o el poder militar, había algo aún más fundamental.

Estados Unidos es un país excepcional. El primer vuelo transatlántico en solitario, el primer hombre en la Luna, la construcción de la presa Hoover y del canal de Panamá, la derrota de las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial, la erradicación nacional de la poliomielitis y la invención del gps dan testimonio del temple y el ingenio estadounidenses. El pueblo de EE UU constituye alrededor del 4% de la población mundial y, sin embargo, genera el 26% de la producción económica global y posee el 33% de la riqueza del mundo. Los estadounidenses también disfrutan de uno de los niveles de vida más altos del mundo, y sin duda el más alto entre los países con mayor población. Algunos países pequeños, como Luxemburgo y Catar, tienen un producto interior bruto per cápita más elevado, pero representan apenas una fracción del 1% de la población mundial. EE UU simplemente tiene una producción económica incomparable.




Este país se encuentra constantemente entre los más creativos e innovadores del mundo, o incluso en primer lugar. Es la nación más generosa del planeta y la más potente en poder cultural. Estados Unidos es el país con mayor nivel de innovación tecnológica y, este mes, cumple 250 años como faro de la libertad.

A pesar de sus problemas profundamente arraigados y cada vez peores, Estados Unidos sigue siendo un motor de prosperidad inigualable, que genera niveles extraordinarios de riqueza y oportunidad. Durante mucho tiempo, los analistas han explicado este carácter excepcional mediante factores como la economía de libre mercado, las instituciones políticas, los valores culturales, la movilidad social, la libertad de expresión y de religión, y un amplio compromiso con la igualdad. Todos estos factores importan. Pero hay otra explicación, que a menudo se pasa por alto, y que sustenta muchas de las demás. Se trata de una fundación que se remonta a los primeros capítulos de la historia de la humanidad y que, calladamente, da forma a todo lo que se ha construido sobre ella: la geografía de EE UU.

Tierra de clima templado

Abraham Lincoln comprendía las excepcionales circunstancias geográficas en las que había sido puesto el pueblo estadounidense. Él dijo: “Nos encontramos en la pacífica posesión de la más hermosa porción de la Tierra, en cuanto a extensión de territorio, fertilidad del suelo y salubridad del clima”.

Su énfasis en el clima fue acertado, ya que la característica geográfica más valiosa de EE UU no es su inmensa extensión de territorio, sino su inmensa extensión de tierra útil.

Rusia, Canadá y China tienen una superficie mucho mayor, pero las condiciones climáticas extremas hacen que la mayor parte de su territorio sea inhabitable y no apto para la agricultura ni el desarrollo. Varios climas austeros también se extienden sobre Australia y la mayoría de las naciones de Oriente Medio, el norte de África, Latinoamérica y Asia.

En EE UU, la precipitación y la temperatura interactúan en una armonía poco común, lo que produce los suelos más resistentes del mundo. EE UU posee la mayor extensión contigua de tierra cultivable del planeta, y esta masa continental está flanqueada por enormes extensiones de terreno fértil en ambas costas.

Estas condiciones climáticas hacen posible una asombrosa producción agrícola: EE UU, que representa el 4% de la población mundial, produce el 30% del maíz del mundo, el 32% de la soja, el 40% del sorgo y proporciones igualmente desmesuradas de muchos otros productos agrícolas. Gracias sobre todo a la geografía de la nación, EE UU exporta más alimentos que cualquier otro país, y la agricultura representa apenas el 1% de su economía.

Más allá de la agricultura, EE UU está ricamente dotado de recursos minerales y energéticos. Es el mayor productor mundial de petróleo crudo y gas natural, y un importante exportador de ambos.

Un río en cada página

Mientras que el terreno de la mayoría de los países está agradablemente interrumpido por al menos unos cuantos ríos, ningún otro país cuenta con un sistema de transporte marítimo tan magnífico como el de EE UU. AmericanRivers.org afirma que EE UU tiene más de 250.000 ríos, ¡lo que suma un total de más de 5,6 millones de kilómetros de vías fluviales! Una persona podría volar a la Luna y regresar siete veces, y aun así no habría recorrido esa cantidad de kilómetros.

Aún más valioso que la cantidad de ríos es el hecho de que la mayoría se conecta con al menos otro río, lo que crea vastas redes de vías navegables. La principal de ellas es la conexión del río Misisipi con los ríos Ohio, Rojo, Tennessee y Misuri, que forma la mayor red interconectada de ríos navegables del planeta.

Además de este incomparable sistema de transporte interno, EE UU alberga, posiblemente, los tres puertos naturales más grandes y mejores del mundo: la bahía de San Francisco, la bahía de Chesapeake y la bahía de Nueva York. Cuenta, además, con docenas de otros excelentes puertos naturales. Los ríos se conectan con los puertos oceánicos y, desde allí, enormes cantidades de cosechas y mercancías pueden enviarse a bajo costo por todo el mundo. Mientras tanto, el transporte marítimo costero de EE UU está protegido de manera extraordinaria por la serie de islas barrera frente a la costa este y el golfo de México. Estos archipiélagos forman vías navegables interiores que protegen a las embarcaciones más pequeñas y a las instalaciones portuarias de todas las condiciones meteorológicas, excepto en los casos más extremos.

El valor de la red marítima de EE UU se entiende mejor al compararla con la de otras naciones. Rusia, por ejemplo, cuenta con varios ríos de gran longitud, pero rara vez se comunican entre sí, y ninguno desemboca en un puerto práctico. Los tres ríos más grandes de Rusia fluyen obstinadamente hacia el norte, desembocando en las aguas turbias del Océano Ártico, y, dado que permanecen congelados durante la mayor parte del año, no son navegables. El río Volga, que fluye hacia el sur, desemboca en el mar Caspio, pero el Caspio no tiene salida al mar, de modo que sólo puede transportar vodka ruso y otras mercancías a unos pocos países de Oriente Medio y Asia Central. El Volga y el Caspio también se congelan durante varios meses cada año, lo que paraliza estas rutas de envío. Antes de apoderarse de Crimea en 2014, Rusia no tenía ningún puerto de aguas cálidas.

Por muy mal que esté la situación en Rusia, hay muchos países que se encuentran en una situación aún peor en lo que respecta al transporte marítimo.

El excepcional sistema de vías navegables de EE UU supera por mucho al de cualquier otro país, y no por virtud del pueblo estadounidense. El reconocimiento de esta increíble bendición llevó al periodista Charles Kuralt a escribir su célebre frase: “EE UU es una gran historia y hay un río en cada página”.

El pavo y el relleno

Aún más sorprendente que la extraordinaria capacidad agrícola de EE UU o su impresionante sistema marítimo natural es la forma en que ambos se complementan.

En lugar de atravesar el país de forma arbitraria, docenas de los ríos más grandes de EE UU cruzan las zonas agrícolas de la nación con una proporción y una precisión casi perfectas. Incluso sin excavar canales, las embarcaciones pueden viajar a casi cualquier región del Medio Oeste desde casi cualquier región de la costa este o de la costa del Golfo. Los productos agrícolas que no se necesitan localmente pueden transportarse con facilidad río abajo hasta un puerto y, desde allí, trasladarse a otras partes de la nación o exportarse al extranjero.

Por lo general, zonas agrícolas tan extensas como el Medio Oeste de EE UU están infrautilizadas, ya que el costo de transportar su producción a otros lugares reduce considerablemente las ganancias económicas del cultivo. Volviendo a la comparación con Rusia, incluso en la época moderna las cosechas rusas corren el riesgo de echarse a perder antes de cruzar la estepa euroasiática para llegar al mercado. Rusia debe mantener unas redes de transporte colosales construidas por el hombre para que su territorio alcance su potencial.

Pero en la gran cuenca del Misisipi, la mayor parte de la tierra agrícola se encuentra a menos de 193 kilómetros de un río navegable.

Las implicaciones económicas no pueden subestimarse. La geografía de la mayoría de los países obliga a sus gobiernos a reunir enormes cantidades de capital para construir interminables tramos de vías férreas y carreteras asfaltadas, con el único fin de crear capacidad de transporte, que constituye la base de una economía. Sin embargo, la geografía proporcionó a EE UU un sistema casi perfecto sin ningún costo. La capacidad interna de transporte del país liberó los recursos nacionales para dedicarlos a otras actividades económicas y garantizó prácticamente que EE UU fuera un país con abundante capital.

Con el capital disponible, EE UU logró completar su primer ferrocarril transcontinental en 1869 y su primera carretera de costa a costa en 1913. ¡Rusia completó su primer ferrocarril transcontinental en 1916, y su primera autopista que cruza el país en 2008!

La capacidad agrícola de EE UU y su sistema marítimo son el pavo y el relleno de su geografía: se complementan a la perfección.

Una torre defendible

Para la mayoría de los países, el riesgo de invasión sigue siendo una grave preocupación estratégica. Rusia debe tener en cuenta las amenazas a su seguridad a lo largo de múltiples fronteras, incluidos adversarios históricos como Alemania y potencias como China y Polonia. Francia convive con la posibilidad de un conflicto renovado con Alemania o el Reino Unido. En Asia Oriental, el entorno estratégico de China incluye a Japón y Rusia, mientras que India debe mantenerse en guardia frente a Pakistán y China. Pakistán enfrenta presiones de India e Irán. En Oriente Medio, los cálculos estratégicos de Irán incluyen a Arabia Saudí, Israel y Turquía, mientras que Arabia Saudí e Israel operan dentro de una lucha de poder regional más amplia en la que intervienen Irán, Turquía y Egipto.

Pero debido a la geografía, la situación en EE UU es totalmente diferente.

Al este y al oeste, la nación está protegida de otros países por miles de kilómetros de mar resplandeciente.

Al sur se encuentra México, cuyo terreno es, en su mayor parte, demasiado montañoso, demasiado tropical o demasiado árido como para otra cosa que no sea la agricultura de subsistencia. México tampoco cuenta con un sistema de transporte marítimo significativo y está separado de EE UU, en gran medida, por una frontera desértica. Durante gran parte de la historia reciente, México no ha representado una amenaza significativa para EE UU. (Esto está empezando a cambiar debido a la agresiva incursión de carteles de la droga cada vez más poderosos y al creciente poder del terrorismo y la guerra asimétrica).

Canadá, al norte, es mucho más montañoso y mucho más frío que EE UU. El único sistema de vías navegables de Canadá, la vía marítima del San Lorenzo y los Grandes Lagos, pertenece tanto a EE UU como a Canadá. Además, la mayor parte de las tierras cultivables de Canadá se encuentra justo a lo largo de la frontera con EE UU, lo que hace que sea económicamente más conveniente para sus provincias integrarse con EE UU en materia de exportaciones que colaborar con sus provincias vecinas.

Así, mientras la geografía obstaculiza a México y Canadá, fortalece a EE UU y lo deja sin una competencia continental importante. El resultado es que EE UU no necesita mantener una gran presencia militar permanente en ninguna de sus fronteras. Y, si surge una amenaza, la red de transporte de EE UU le permite desplegar sus fuerzas con rapidez.

¿Casualidad o diseño?

La situación geográfica de EE UU es tan excepcional que Stratfor se refiere a este país como “el imperio inevitable”. Si se tiene en cuenta la combinación de “una sólida red de transporte natural que cubre vastas extensiones de excelentes tierras de cultivo, y el hecho de compartir un continente con dos potencias mucho más pequeñas y débiles, resulta inevitable que quien controle el tercio central de Norteamérica se convierta en una gran potencia” (24 de agosto de 2011).

Si las personas que habitaran esta tierra excepcional estaban geográficamente destinadas a alcanzar la grandeza, entonces vale la pena reflexionar sobre cómo llegó a ser propiedad del pueblo estadounidense.

La Biblia deja claro que fue Dios, y no los hombres, quien determinó las ubicaciones geográficas y las fronteras nacionales de los diversos pueblos de la Tierra. El apóstol Pablo explicó en Hechos 17:26 que Dios, “de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación” (vea también Deuteronomio 32:8; 2 Samuel 7:10).

Mucho antes de que Pablo explicara esa verdad, Dios inspiró al patriarca Jacob, del Antiguo Testamento, para que impartiera una bendición histórica a sus dos nietos, Efraín y Manasés. Colocó su mano izquierda sobre la cabeza de Manasés, el mayor de los dos muchachos, y lo bendijo, diciendo que llegaría a ser una gran nación (Génesis 48:14-20; 49:22-24). Dios cumplió esta promesa a Manasés de manera espectacular en los siglos xix y xx, cuando Estados Unidos de Norteamérica alcanzó un dominio cultural abrumador, un poderío militar sin igual y una potencia económica asombrosa.

Pero antes del siglo xx, antes del siglo xix y mucho antes de que nacieran Efraín y Manasés, el Creador predestinó la grandeza de EE UU a través de la geografía.

Hace mucho tiempo, cuando Él estaba recreando la Tierra tal y como se relata en Génesis 1 —esculpiendo su superficie, separando la tierra firme del mar y dando forma a los continentes—, Dios ya tenía en mente a Manasés y Su promesa futura de convertirlo en la nación más grande de la Tierra. Con este fin, Dios designó una porción de territorio enorme y excepcional para los descendientes de Manasés, el pueblo estadounidense.

La geografía también motiva al gobierno de EE UU a adoptar un enfoque económico menos intervencionista que no se observa en ningún otro país. El capitalismo de libre mercado tiene defectos, pero ha contribuido a que EE UU se convierta en un bastión de la libertad. Una mirada más profunda a la geografía de este país revela que Dios colocó a Manasés en una posición donde reinarían la libertad económica y religiosa y donde Su Obra del tiempo del fin podría llevarse a cabo, libre de la persecución que la habría asediado en casi cualquier otra nación.

¡Qué inspirador es considerar que el Creador apartó la mayor parte del territorio estadounidense durante unos 5.500 años de la historia de la humanidad, manteniéndolo relativamente aislado y escasamente poblado hasta que Manasés estuvo listo para habitarlo y recibir estas asombrosas bendiciones hace 250 años! ¡Dios prefijó los límites de las fronteras de EE UU, y usó la geografía poderosamente para predestinar el poder y la prosperidad de EE UU!

ESTADOS UNIDOS BAJO ATAQUE

La profecía bíblica le ayudará a entender la traición en nuestro país.