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Brexit más diez años igual a seis primeros ministros

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Brexit más diez años igual a seis primeros ministros

Ningún primer ministro puede salvar al Reino Unido.

Una imponente ola de optimismo arrasó Gran Bretaña cuando votó por abandonar la Unión Europea hace una década. Ahora ha retrocedido. La campaña del Brexit prometió una nueva era de soberanía absoluta, acuerdos comerciales globales lucrativos y una riqueza creciente. En lugar de eso, la marea se retiró y reveló un exceso de regulación burocrática, parálisis económica y una nación más a la deriva que nunca que nadie parece capaz de liderar.

La clase dirigente política nunca aceptó verdaderamente el resultado del Brexit. En lugar de ello, continuó silenciosamente muchas de las asfixiantes políticas económicas de la UE en todo menos en el nombre. Como resultado, el único cambio significativo desde el Brexit es que Gran Bretaña perdió el pleno acceso al mercado europeo, pero conservó gran parte de la burocracia.

¿El resultado? Los centros de estudios estiman que el pib de Gran Bretaña es entre un 6 y un 8% más bajo de lo que habría sido si hubiera permanecido en la UE. El descontento público ante esta realidad ya ha derrocado a seis primeros ministros.




Hoy se cumple el décimo aniversario de la votación del Brexit, y ayer Keir Starmer se convirtió en el sexto primer ministro que comparece afuera de Downing Street 10 para anunciar su renuncia. Su índice neto de aprobación se ha desplomado 45 puntos desde que asumió el cargo hace dos años. Sin embargo, en su discurso, no asumió ninguna responsabilidad por sus muchos fracasos políticos. Presumió de sus logros. Elogió a su Partido Laborista. Se le hizo un nudo en la garganta al hablar de poner primero al país que ama.

Nigel Farage, líder del partido Reform UK, describió claramente la situación tras el anuncio de Starmer: la deuda nacional de Gran Bretaña está creciendo más rápido que la de cualquier otro país del mundo, excepto Botsuana. Barcos llenos de inmigrantes ilegales siguen cruzando el canal de la Mancha casi a diario. Y la clase dirigente política de Gran Bretaña sigue negándose a actuar como un país soberano en lugar de como una provincia de la UE.

El público ya ha tenido suficiente, pero sólo recibe más y más de lo mismo. Gran Bretaña está controlada por una camarilla de agentes del “Estado profundo”, no por funcionarios electos y ciertamente no por las personas a las que supuestamente representan.

Andy Burnham, el favorito para suceder a Starmer como líder laborista, casi con toda seguridad se convertirá en el séptimo primer ministro de Gran Bretaña posterior al Brexit. Sin embargo, no hay indicio alguno de que a Burnham le vaya a ir mejor que a Starmer o que a los cinco primeros ministros conservadores que lo precedieron. Es un nuevo rostro en un sistema viejo y averiado.

Piense en esto por un minuto. Gran Bretaña ha tenido seis primeros ministros de dos partidos políticos distintos en los 10 años transcurridos desde que el pueblo británico votó por abandonar la Unión Europea, y ninguno de ellos ha marcado una diferencia. Cada uno llegó prometiendo estabilidad. Cada uno dejó una nación más quebrantada que la que heredó. Y el próximo en la fila, el ex-alcalde de Mánchester, no será la excepción.

Gran Bretaña está en crisis.

Este tipo de liderazgo rotatorio está a la par con Italia, que también ha tenido siete primeros ministros en los últimos 10 años. La pertenencia a la UE era sólo uno de los problemas de Gran Bretaña, y no constituía la causa principal. El pueblo británico ha permitido que su nación sea secuestrada por una burocracia al estilo de la UE más interesada en perpetuar su propia autoridad y poder que en cumplir con el cambio por el que los británicos votaron.

La revista la Trompeta predijo este sombrío desenlace en nuestra edición de agosto de 2016, publicada apenas semanas después del histórico voto del Brexit. “¿Es este un renacer de libertad para Gran Bretaña?”, preguntamos. “En la Trompeta, ciertamente hemos señalado las fallas en la relación de Gran Bretaña con Europa. Hemos lamentado la pérdida de soberanía frente a Europa. ¿Significa esto que de ahora en adelante todo será un camino de rosas? Lamentablemente, no. Aunque es cierto que la Unión Europea le ha acarreado problemas al Reino Unido, las peores heridas se las han causado ellos mismos, y no van a sanar ni siquiera cuando este divorcio llegue a su fin”.

Luego señalamos muchos de los mismos problemas que Farage señala hoy en día: a saber, el enorme problema de la deuda de Gran Bretaña, su grave situación comercial y la catastrófica ruptura familiar. Estos problemas son el resultado de una enfermedad espiritual que no se curó cuando Gran Bretaña se salió de la UE. Los problemas de Gran Bretaña no desaparecieron simplemente después del Brexit. De hecho, muchos de ellos han empeorado considerablemente. Una deuda que está por las nubes, las familias rotas, la confusión moral de la ideología de género, la decadencia social; nada de eso vino de Bruselas. Eso vino de adentro.

La Biblia diagnostica la verdadera condición de Gran Bretaña. Oseas 5:13 dice: “Verá Efraín su enfermedad, y Judá su llaga; irá entonces Efraín a Asiria, y enviará al rey Jareb; mas él no os podrá sanar, ni os curará la llaga”. Quienes hayan leído el libro clásico de Herbert W. Armstrong, Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía, saben que Efraín es Gran Bretaña en la profecía bíblica y Asiria es Alemania. Así pues, este versículo de Oseas trata de una enfermedad nacional en Gran Bretaña que la UE liderada por Alemania no puede curar ni sanar.

A Gran Bretaña se la llamó “el enfermo de Europa” en la década de 1960. El Sr. Armstrong profetizó repetidamente que Gran Bretaña con el tiempo abandonaría la Comunidad Económica Europea después de haberse incorporado en 1973. Sin embargo, la razón por la que profetizó la salida de Gran Bretaña de la UE no fue porque creyera que el pueblo británico necesitaba la independencia para arreglar su país, sino porque la profecía bíblica dice que una Unión Europea liderada por Alemania iba a invadir Gran Bretaña. No tendría sentido que la UE se invadiera a sí misma, así que el Sr. Armstrong sabía que Gran Bretaña con el tiempo se marcharía.

”El pronto resucitado ‘Sacro Imperio Romano’, una especie de ‘Estados Unidos de Europa’ que viene pronto, una unión de 10 naciones que surgirá del actual Mercado Común Europeo (Apocalipsis 17)”, escribió el Sr. Armstrong en su libro de 1985 El misterio de los siglos. “Mas, Inglaterra no formará parte de ese imperio que viene pronto”.

Esta profecía se cumplió de manera dramática hace 10 años el 23 de junio. Pero nunca fue una señal de que las cosas estuvieran a punto de mejorar en Gran Bretaña. Más bien fue una señal de una invasión, cautiverio y esclavitud inminentes.

Mi padre, Gerald Flurry, dijo que la decadencia de Gran Bretaña se aceleraría tras la muerte de la reina Isabel en 2022, debido a otra profecía en Oseas 3:4 que señala como Gran Bretaña permanecerá “muchos días (…) sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines”.

Los acontecimientos posteriores han demostrado que estos pronósticos eran correctos. La decadencia de Gran Bretaña se ha acelerado. La frustración por la inmigración masiva fue un gran catalizador para el Brexit, pero ¿ha solucionado el Brexit este problema? Un informe independiente respaldado por el diputado británico Rupert Lowe estima que hasta 250.000 menores británicas habrían sido víctimas de redes organizadas de explotación y captación de origen musulmán paquistaní durante las últimas décadas. La UE no causó este problema; lo causó el débil carácter del pueblo británico. Cada uno de los seis primeros ministros que han gobernado Gran Bretaña desde la votación del Brexit es parcialmente cómplice de estos crímenes.

Sólo hay una solución. No un nuevo primer ministro, un nuevo partido político o un nuevo acuerdo comercial con EE UU. El pueblo de Dios siempre ha conocido la respuesta: el arrepentimiento. 2 Crónicas 7:14 dice: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

Si Gran Bretaña no se arrepiente nacionalmente, la Biblia deja claro que este rumbo termina en la Gran Tribulación. Pero usted puede arrepentirse individualmente. No se deje adormecer; no ignore los problemas. Las señales están ahí para quienes tienen ojos para ver. Gran Bretaña necesita arrepentirse y volverse hacia el único Líder que verdaderamente puede gobernarla y conducirla a la seguridad, el poder, la paz y el propósito.

EL MISTERIO DE LOS SIGLOS

Se ha preguntado usted alguna vez: "¿Quién soy yo? ¿Qué soy? ¿Por qué existo?" Usted es un misterio. El mundo que lo rodea es un misterio. ¡Ahora usted puede comprenderlo!