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Antes de excavar, llame a la ONU

Antes de excavar, llame a la ONU

Naciones Unidas ha amenazado el futuro de descubrimientos arqueológicos en una de las ciudades más históricas del mundo.

JERUSALÉN

A menudo mientras trabajaba justo bajo la Pared Sur del Monte del Templo hace pocos años, veía hacia arriba desde la tierra y notaba a un equipo que se instalaba con una cámara. Ellos no parecían ser judíos, sino más bien reporteros de un equipo de noticias palestinas. A diferencia de la mayoría de quienes pasaban por el sitio de excavación, estos periodistas raramente hacían preguntas acerca de lo que estábamos encontrando o qué estábamos excavando ahí. En vez de eso, simplemente preparaban sus cámaras en una ubicación particular. Allí, con una simple panorámica desde arriba podían grabar la excavación junto a la cúpula negra de la mezquita Al-Aqsa en el fondo. Después de algunos minutos más, y unas pocas tomas, ellos empacaban sus aparatos y se daban vuelta hacia la calle. Ahí no hubo ninguna necesidad de hacer preguntas o investigar más. Ellos ya tenían su historia: los judíos están tratando de minar Al-Aqsa.

Así, el mito de las atrocidades de Israel en contra de un sitio islámico es perpetuado más y más. Para la mayoría de la gente que está familiarizada con la situación, la idea de que el gobierno israelí apoya directamente la destrucción de la historia islámica en Jerusalén parece un poco rebuscada. Sin embargo, ese no es el caso para el principal organismo en el mundo encargado de la protección de tales sitios históricos.

En octubre, la Organización Educacional, Científica y Cultural de las Naciones Unidades, (unesco) aprobó dos resoluciones impactantes que condenan a Israel (identificado no muy sutilmente como “el poder ocupante”) por violaciones atroces en contra de la mezquita de Al-Aqsa y el al-Haram al-Sharif. Las resoluciones rehusaron emplear el término mejor conocido de “Monte del Templo” para describir el área, como debió haberse atribuido validez histórica tanto para judíos como para cristianos que afirman que este fue una vez el sitio del primer y segundo templos de Israel y Judá.

De hecho, la directora general de la unesco, Irina Bokova, tuvo que emitir una segunda afirmación en la que ella concedía que la ubicación era sagrada también para los judíos. Ella escribió que “la mezquita de Al-Aqsa/al-Haram al-Sharif, el santuario sagrado de los musulmanes, es también el Har HaBayit—o Monte del Templo—cuyo Muro Occidental es el lugar más santo del judaísmo”.

Hubo alguna protesta a la resolución y su conspicua omisión de la frase “Monte del Templo”, pero hay un aspecto mucho más preocupante de esta resolución que ha sido pasado por alto.

La verdadera intención de la resolución

La sección cinco de la resolución de unesco del 13 de octubre declara que, unesco “deplora profundamente la falla de Israel, el poder ocupante, en cesar las persistentes excavaciones y trabajos en Jerusalén del Este particularmente en y alrededor de la Ciudad Antigua, y reitera su solicitud a Israel, el Poder ocupante, de prohibir todos esos trabajos en conformidad con sus obligaciones bajo las provisiones de las relevantes convenciones, resoluciones y decisiones de unesco…”.

Observe que la resolución no es sólo para proteger el al-Haram al-Sharif mismo, sino para evitar las “persistentes excavaciones y trabajos en Jerusalén del Este particularmente en y alrededor de la Cuidad Antigua”.

unesco y sus patrocinadores árabes están decididos a suspender todas las excavaciones arqueológicas en y alrededor de la Cuidad Antigua de Jerusalén.

Esto es crítico. Porque justo fuera de las paredes de la Ciudad Antigua, al sur del Monte del Templo en un área que es técnicamente parte de Jerusalén Este, están en curso algunas de las más importantes excavaciones arqueológicas en el mundo. Especialmente para aquellos interesados en la historia bíblica, estas excavaciones no podrían ser más significativas.

De hecho, casi toda la Jerusalén antigua—la cuidad del bíblico Melquisedec, el Rey David, y el Rey Salomón—está ubicada en la colina de media milla de longitud inmediatamente al sur del muro del Monte del Templo. En esta área es donde se encuentran los asentamientos más antiguos de Jerusalén.

Sería conveniente si el antiguo Jerusalén estuviera situado en Jerusalén Occidental, lo cual es considerado por la mayoría como territorio soberano israelí. Sin embargo, para disgusto de muchos judíos y especialmente para los árabes, el lugar donde los descubrimientos arqueológicos más significativos testifican una presencia judía antigua (más de 1.000 años antes de que Mahoma fuera concebido) se encuentra en Jerusalén Este.

Esta es la razón de por qué en 1968, tan solo un año después que terminó la Guerra de los Seis Días y que dejó a Israel con el control de Jerusalén Este, comenzó una masiva excavación justo afuera del Monte del Templo. Liderada por el Dr. Benjamín Mazar de la Universidad Hebrea, estas excavaciones continuaron por una década, llevadas a cabo por israelíes locales y por cientos de voluntarios de alrededor del mundo. Al fin, la parte más antigua de Jerusalén estaba abierta para la excavación guiada por Israel.

Israel ciertamente deseaba excavar dentro del Monte del Templo, pero fue considerado muy sensible siquiera tocarlo con una pala o paleta.

En lugar de eso, en un acto de extrema benevolencia, Israel permitió que Jordania (el poder derrotado) mantuviera el control del día a día del Monte del Templo. Desde ese tiempo, ninguna excavación israelí ha tenido lugar en el Monte del Templo o el al-Haram al-Sharif.

Enterrando la historia

Los israelíes no han excavado en el Monte del Templo, pero eso no quiere decir que no ha sido excavado.

A finales de la década de 1990, el cuerpo jordano encargado de la protección y mantenimiento del sitio permitió una “excavación” masiva para crear la mezquita El-Marwani al este de la mezquita de Al-Aqsa dentro del Monte del Templo. En lugar de realizar meticulosos procedimientos arqueológicos, los jordanos llegaron con poderosos equipos diesel de excavación: bulldozers, cargadores frontales y camiones de basura. Estos excavadores sacaban camiones y camiones con carga (400 en total) de una de las tierras más importantes en el planeta. Este completo menosprecio por la antigüedad no fue perpetrado por israelíes, sino más bien por palestinos. Se le permitió a un puñado de arqueólogos judíos ubicarse en donde la tierra del Monte del Templo había sido arrojada, así que ellos pudieron comenzar a cernir el material en un intento por rescatar la mayor cantidad de conocimiento posible de los hallazgos.

Si hubo algún momento en que la Organización Educacional, Científica y Cultural de las Naciones Unidades debía hablar claro, debió haber sido entonces.

Aun así, los años de haber cernido esa tierra desechada del Monte del Templo han producido una riqueza de artefactos que de otra forma se hubieran perdido. Se han encontrado objetos musulmanes, tales como un sello del siglo xviii del prominente Muslim Qadi (Juez) Sheick ‘Abd al-Fattah al-Tamimi, quien fue también gran muftí de Jerusalén. Pero también se han encontrado artefactos judíos—con una data de dos milenios antes. Los artefactos han sido fechados desde el tiempo del Rey Salomón en adelante: miles de fragmentos de cerámica, el sello hebreo de “Immer”, del siglo vii a.C. (potencialmente la misma personalidad encontrada en Jeremías 20:1), muchas monedas de medio siclo del periodo del Segundo Templo, un trozo de cerámica de hace 2.000 años mostrando un grabado de una menorá [candelabro de siete brazos], y muchísimos otros artículos. Todo esto confirma aplastantemente una conexión judía con el Monte del Templo—y anterior a los periodos musulmanes.

Sin embargo, como se observó anteriormente, unesco y sus partidarios no sólo están interesados en hacer caso omiso de la conexión judía con el Monte del Templo, sino también de la historia judía de todo Jerusalén. Esto incluiría las excavaciones en la Cuidad de David también, donde el palacio del rey David está siendo lentamente desenterrado.

Los palestinos han codiciado desde hace tiempo su propia capital en Jerusalén del Este. Las excavaciones arqueológicas que prueben un reclamo judío anterior del área sólo hacen que sea más difícil de alcanzar. Y así, ellos han ordenado a la unesco para que presione la reclamación de la destrucción israelí de sitios musulmanes en un esfuerzo por suspender estas excavaciones.

La resolución de unesco viene precisamente al mismo tiempo que más y más evidencia de la larga historia de los judíos aquí, ha salido a la luz. Desde 2006, la organización detrás de Trompeta ha patrocinado a sus estudiantes y graduados del colegio para viajar a Jerusalén y excavar estas áreas exactas directamente al sur del Monte del Templo. Trabajando con la nieta de Benjamín Mazar, la Dra. Eilat Mazar, estudiantes del Herbert W. Armstrong College con sede en Edmond, Oklahoma, han puesto sus manos en la tierra para redescubrir la antigua Jerusalén. Estas áreas son ricas en objetos que no solamente testifican la presencia judía que abarca tres milenios, sino además, vez tras vez, confirman la veracidad histórica de la Biblia.

Para aprender más acerca de esos descubrimientos, lea Archaeology Thunders: ‘Behold Your God!’ por el editor en jefe Gerald Flurry (theTrumpet.com/go/archaeology).