GETTY IMAGES/KASSANDRA VERBOUT/LA TROMPETA
¿Alguna vez bajarán el oro y la plata de sus precios altos?
Después de alcanzar máximos históricos en 2025, el precio tanto del oro como de la plata ha seguido aumentando significativamente en los primeros días de 2026. El año pasado, el oro subió un 65% a más de 4.500 dólares la onza, y ahora supera los 4.600 dólares. La plata ha sido aún más explosiva, aumentando más del 180% el año pasado según algunas métricas, y ahora se cotiza por encima de los 85 dólares.
-
Estos fueron los aumentos más pronunciados desde la inflación descontrolada, la devaluación del dólar y las crisis soviética e iraní de 1979.
-
El aumento de la deuda federal estadounidense, las políticas proteccionistas y las incertidumbres económicas y geopolíticas, incluyendo los temores de una invasión estadounidense a Venezuela, aumentaron la demanda de estos y otros activos considerados refugios seguros en tiempos de crisis, y redujeron la demanda del dólar.
¿Cuánto tiempo seguirán disparándose los metales preciosos? La continua inestabilidad podría impulsarlos aún más en el corto plazo. Pero la profecía bíblica tiene un pronóstico de tendencia a la baja a largo plazo. Advierte de un colapso económico y guerras masivas que llegarán y serán tan graves que incluso el oro ya no será un refugio seguro.
-
Ezequiel 7:19 profetiza que las personas que se niegan a arrepentirse de su maldad y luego sufren las violentas consecuencias “arrojarán su plata en las calles, y su oro será desechado; ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de [el Eterno]…”.
Buenas noticias: Sin embargo, esta crisis devastadora tiene un propósito. Una vez que los estadounidenses, británicos, israelíes y otros descendientes del antiguo Israel —y todas las naciones— finalmente reconozcan sus pecados y lo que han causado, finalmente se arrepentirán.
La Biblia predice que Jesucristo regresará para detener la carnicería económica y física, establecer el gobierno de Dios en la Tierra y hacer cumplir leyes justas que, entre otras cosas, producirán un nuevo sistema económico estable.
“Habrá un patrón fijo de divisa y el valor de la moneda no cambiará”, escribió Herbert W. Armstrong en El misterio de los siglos, basando su pronóstico en la profecía bíblica. “No habrá más especulación ni el tomar ventaja de los esfuerzos de otros. Nadie volverá a enriquecerse invirtiendo en las labores y capacidad creativa de otros. No habrá más Bolsa de Valores y de Futuros, bancos mundiales, centros financieros, compañías de seguros, compañías hipotecarias, agencias de préstamos ni pagos a plazos”.