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Afganistán: Un año después

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Afganistán: Un año después

La rendición más humillante de la historia de Estados Unidos, un año después.

Ha pasado un año desde que el mundo vio cómo Zabi Rezayee se precipitaba a la muerte tras perder el control mientras se aferraba a un gigantesco avión de carga C-17 cuando despegaba del aeropuerto de Kabul. El joven de 17 años, su hermano de 19, Zaki, y otras dos personas intentaban escapar mientras las fuerzas terroristas talibanes se acercaban a la capital. El padre de Zabi encontró partes de su hijo en la pista; pero no ha encontrado a Zaki. Otros cayeron encima de las casas. Se recuperó un cadáver tras el aterrizaje de un avión en Qatar: la persona había sido aplastada por el tren de aterrizaje plegable.

Esto ocurrió en el punto álgido del caos y la desesperación en Afganistán. El C-17 pertenecía a la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Ese espeluznante suceso es un símbolo de la precipitada, no forzada y desastrosa retirada de Estados Unidos del país.

En abril de 2021, Joe Biden anunció la retirada de todas las tropas estadounidenses para el 11 de septiembre, sorprendiendo a los estadounidenses y a los aliados en el país. El 5 de julio, un día después del Día de la Independencia, las fuerzas estadounidenses abandonaron inexplicablemente el estratégico Aeródromo de Bagram en medio de la noche, sin siquiera informar al comandante afgano.

Los talibanes pasaron al ataque.

En un mes, los talibanes pasaron de controlar las provincias de la periferia a acercarse a la capital. Al perder el apoyo de EE UU, muchas tropas afganas huyeron a Irán. El 10 de agosto, la Casa Blanca dijo que la toma del poder por parte de los talibanes no era inevitable. Biden prometió que no habría un “momento Saigón”, la humillante y vergonzosa evacuación en helicóptero del personal de la embajada de Estados Unidos cuando los líderes estadounidenses permitieron que los comunistas de Vietnam del Norte conquistaran a los survietnamitas y su capital. Cinco días después de que dijera eso, el mundo observó una humillante y vergonzosa evacuación en helicóptero del personal de la embajada de Estados Unidos.

Biden ordenó a las tropas estadounidenses que permanecieran en el recinto del aeropuerto de Kabul. Miles y miles de afganos se precipitaron a las puertas para intentar escapar. Varios miles eran ciudadanos estadounidenses y afganos que habían colaborado estrechamente con los estadounidenses contra los talibanes. Madres desesperadas pasaron a sus bebés por encima de la multitud a las tropas en el muro del complejo. Varios niños murieron enredados en el alambre de púas a ambos lados de la barrera. Algunos niños fueron incluso arrojados por encima del muro por padres desesperados por darles un futuro fuera del Afganistán de los talibanes.

También en esos últimos días, EE UU compartió datos biométricos con los talibanes, aparentemente para que las fuerzas terroristas que estaban conectadas con los aviones que se estrellaron contra el World Trade Center el 11 de septiembre de 2001, llevaran a ciertas personas al aeropuerto para su evacuación antes del 11 de septiembre de 2021. El 26 de agosto, dos bombas explotaron en la densa multitud que rodeaba el aeropuerto, matando a 169 afganos y 13 marines estadounidenses. Biden respondió con un ataque de represalia con drones que mató accidentalmente a 10 afganos inocentes, la mayoría niños.

Finalmente, el 30 de agosto, gente desesperada en tierra vio partir el último avión de transporte estadounidense, dejando atrás a más de 9.000 ciudadanos estadounidenses, 85.000 millones de dólares en material militar y la nación de nuevo bajo el dominio talibán.

“Éste ha sido el peor desastre en política exterior en la historia de la nación”, escribió el redactor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry, en la edición de octubre de 2021. “Esta terrible derrota fue un espectáculo visto por todo el mundo, ¡y estaban observando atentamente! Empañará nuestra historia, quizás para el resto de los tiempos”.

Un año después, Afganistán, Estados Unidos y el mundo entero sufren los efectos desastrosos. Este acontecimiento cambió el mundo. Fue diseñado deliberadamente para hacerlo.

Regreso a la barbarie

El Sr. Flurry continuó: “Envió un mensaje inequívoco tanto a aliados como a enemigos de todo el mundo: Estados Unidos no cumple sus promesas. No respetamos nuestros compromisos. ¡No se puede confiar en nosotros ni siquiera para proteger a nuestro propio pueblo! Ahora, millones de personas van a ser perseguidas y asesinadas. Niños y mujeres van a ser abusados, violados y asesinados”.

Esto ha sucedido. Afganistán ha vuelto a la barbarie y está al borde del colapso. Una vez que EE UU y sus aliados se fueron, los talibanes comenzaron a golpear a la gente en las calles por violar la ley sharía. Ejecutaron personas públicamente en los estadios y, a modo de advertencia, colgaron cadáveres en grúas.

“Los derechos de las mujeres han sufrido un fuerte retroceso”, informó el New Statesman el 15 de agosto. “Contrario a las promesas de los talibanes antes de la toma del poder, a la mayoría de las mujeres y niñas se les ha impedido recibir educación, como ocurría en la década de 1990”. Están volviendo a obligar a las niñas a contraer matrimonio y convertirse en esclavas sexuales. Mujeres y niñas de apenas 15 años han sido tomadas como “esposas de guerra” para los combatientes talibanes. En algunos casos, han vendido niñas de apenas un año como futuras esposas para los hombres.

“La economía de Afganistán se ha hundido en el año transcurrido desde la toma del poder. La ayuda internacional, que antes de eso suponía casi la mitad del [producto interno bruto] del país y financiaba tres cuartas partes del gasto público, se ha agotado. (…) El Banco Mundial estima que el pib de Afganistán ha caído entre un 20 y un 30% en el último año” (ibíd.).

Nueve de cada diez afganos viven ahora en la pobreza. La mayoría sufre a diario la escasez de productos de primera necesidad. La hambruna es una amenaza persistente. Algunos han vendido a sus hijos como esclavos para conseguir dinero para sobrevivir.

Biden prometió que al Qaeda nunca regresaría, pero el 31 de julio, un ataque de un dron estadounidense mató al líder de al Qaeda, Ayman al Zawahiri. ¿Dónde estaba él? En una casa segura en el centro de Kabul. La inteligencia estadounidense también ha descubierto que varios grupos terroristas están construyendo campos de entrenamiento en Afganistán. Muchos de nosotros recordamos lo que esos campos de entrenamiento terrorista provocaron en la ciudad de Nueva York, en el Pentágono y en un campo de Pensilvania.

Veinte años de sangre y del tesoro estadounidenses se han tirado por la borda en cuestión de meses, y con ellos las esperanzas del pueblo afgano.

Los estertores de muerte de una superpotencia

Otro efecto dominó mortal es cómo esta derrota significó el fin de la superpotencia estadounidense.

“Estados Unidos no sólo está en declive, está en los últimos estertores de la muerte”, escribió el Sr. Flurry. “Se está destruyendo ante nuestros ojos. Muchos están ahora en abierta desesperación. ¡Este desastre de Afganistán es la peor prueba de cómo EE UU se ha derrumbado como superpotencia” (op. cit.).

Victor Davis Hanson lo señaló en “How to Erode the World's Greatest Military” [Cómo socavar al mayor ejército del mundo]: “Las repercusiones mundiales fueron espeluznantes. En pocos meses, Rusia invadió Ucrania. Irán anunció con orgullo que pronto tendría suficiente material fisionable para fabricar un arma nuclear. Corea del Norte reanudó sus provocadores lanzamientos de misiles. China habló abiertamente de asaltar Taiwán”.

“El denominador común era la percepción global de que cualquier presidente y militar responsable de una incompetencia tan colosal y televisada no podría ni disuadir la agresión enemiga ni proteger los intereses aliados” (26 de julio).

Altos cargos militares y políticos de Europa señalaron que Putin no habría invadido Ucrania si EE UU no hubiera enviado una señal desde Afganistán. Rusia, China, Irán y Alemania llevan décadas elaborando estrategias para socavar la posición de liderazgo de EE UU en el mundo. Afganistán fue una luz verde para que estas naciones se aprovecharan del débil liderazgo estadounidense.

La debacle ha afectado incluso al reclutamiento en las Fuerzas Armadas de EE UU, ya que casi todas las ramas principales están enfrentando una escasez. Afganistán es una mancha negra en la reputación y el prestigio de las fuerzas armadas. Amargó a los estadounidenses patrióticos y a muchos veteranos que habían arriesgado su vida y sus extremidades en Afganistán durante 20 años.

La retirada de Afganistán introdujo un nuevo orden mundial en el que EE UU se está convirtiendo en una antigua superpotencia.

Pero hasta hoy, ninguno de los dirigentes responsables de la debacle ha rendido cuentas. Todos ellos todavía conservan sus empleos. Los únicos que los perdieron fueron los que criticaron al régimen de Biden.

Esta debacle no era inevitable. No ocurrió por incompetencia. Fue deliberada.

El legado de Obama

El punto más importante que hay que recordar de este aniversario es por qué ocurrió. Esta es una verdad que sólo encontrará explicada por la Trompeta. El Sr. Flurry reveló la verdadera razón de esta desastrosa retirada: “Muchos dicen que demuestra la incompetencia de Joe Biden. Pero esta catástrofe no es el resultado de la torpeza y el mal juicio. Es un esfuerzo deliberado y planificado para destruir a Estados Unidos. (…) Esto no es mera incompetencia. Es destrucción calculada. ¡Es traición!” (op. cit.).

Los frutos amargos que Afganistán, Estados Unidos y el mundo han probado durante este último año son los frutos de la traición. Esta destrucción es el legado del liderazgo de la izquierda radical de EE UU, dirigido por Barack Obama a través de Joe Biden. Está motivada por el odio de Obama hacia lo que EE UU ha sido, y forma parte de su actual transformación del país en algo muy diferente.

Este sombrío aniversario es un recordatorio del principal motivo de la administración Biden, que es en realidad el tercer mandato de Barack Obama: socavar el poderío estadounidense en el extranjero. Estos comunistas radicales quieren “borrar el nombre de Israel” (2 Reyes 14:27). Se trata de un ataque a lo que EE UU es y ha sido, y especialmente a todo lo que le da su poder. La izquierda radical quiere degradar a EE UU en la escena mundial y dar poder a sus enemigos. Esto es traición. Es la razón detrás de esta política exterior de destrucción.

Sin embargo, no se trata sólo de Barack Obama. Se trata del pueblo estadounidense. La superpotencia estadounidense no fue un accidente histórico. Se trata de una bendición de Dios profetizada específicamente en la Biblia. Los estadounidenses están perdiendo esa bendición debido a sus propias creencias, acciones y apatía. Esto también está profetizado en toda la Biblia. Para comprobarlo, solicite su ejemplar gratuito de Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía, por Herbert W. Armstrong.

Es importante recordar esta historia. Es el cumplimiento de la profecía bíblica y un recordatorio de que sólo la Biblia puede explicar realmente lo que está sucediendo ahora mismo en EE UU, y en el mundo.


ESTADOS UNIDOS Y GRAN BRETAÑA EN PROFECÍA

La gente del mundo occidental estaría sorprendida y boquiabierta, ¡si lo supieran! Los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australasia y África del Sur pondrían en marcha gigantescos programas de protección, ¡si lo supieran! ¡Ellos podrían saberlo! ¡Pero, no lo saben! ¿Por qué?