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Sirva a Dios con pasión

Principios de vida

¿Es usted apasionado? Yo pertenezco a un club de lectura que ha estudiado tres dinámicas personalidades en los últimos dos años: Winston Churchill, John Adams y Napoleón Bonaparte. Hemos encontrado que estos grandes líderes eran activos, enérgicos y apasionados .

Dios también es apasionado por lo que hace y por Sus planes. Traiga más de la pasión y energía de Dios a su vida, y podrá vencer incluso sus peores pecados, debilidades y obstáculos.

El Espíritu Santo es un espíritu de poder (2 Timoteo 1:7). La palabra griega aquí para “poder” es dunamis, ¡la raíz de la palabra dinamita! ¡El Espíritu de Dios provee poder espiritual explosivo! Y usted requiere algo así para ganar su guerra espiritual. Aquellos que son tan apasionados que conquistan sus pecados son aquellos que gobernarán con Dios en Su trono (Apocalipsis 3:21).

Los líderes militares a veces resumen su ética, su propósito, su pasión en una sola frase. Semper Fidelis. Invicta. El deber primero. Quien se atreve gana. Por el rey y el país. Dios les dice a sus guerreros cristianos: “Pelea la buena batalla de la fe...” (1 Timoteo 6:12); “Esforzaos a entrar por la puerta angosta...” (Lucas 13:24); “hacéis morir las obras de la carne” (Romanos 8:13); ponga su cuerpo en servidumbre (1 Corintios 9:26-27). ¡Estas son acciones audaces de personas apasionadas!

Aquí hay tres áreas para aumentar la pasión en su vida:

1. Priorice la oración y el estudio.

“Más el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración” (1 Pedro 4:7). “El hecho de que el regreso de Cristo esté tan cerca debería cambiar nuestra conducta... El conocimiento del inminente retorno de Cristo debería ponernos urgentes espiritualmente ”, escribe mi padre en Las epístolas de Pedro—Una esperanza viviente . “Debido a que Cristo casi está aquí, debemos estar muy preocupados por nuestra vida de oración”.

No trate de crear pasión por sí mismo. Despertar la emoción humana conduce a resultados temporales y a veces peligrosos. Su pasión debe venir de Dios. Acuda a Él en oración, no en una rutina monótona, sino tomando la energía, fortaleza espiritual e inspiración de Dios. ¡Nuestro apasionado Padre responderá y alimentará su pasión, energizando su vida y produciendo crecimiento, emoción y más pasión! Sus oraciones obtendrán resultados (Santiago 5:16).

En Oseas 7:14, Dios corrigió a Su pueblo por sus oraciones indiferentes: “[E]llos nunca pusieron sus corazones en sus oraciones” (traducción nuestra de la Moffatt). Herbert W. Armstrong escribió: “[N]unca he recibido una respuesta de Dios, excepto cuando oré sinceramente desde el corazón. Nunca he sabido de una verdadera respuesta de Dios a una oración casual y rutinaria” (La Pura Verdad en inglés, agosto de 1978). Asegúrese de que sus oraciones no sean casuales, desanimadas o cuando está medio dormido. Salmos 62:8 nos dice que derramemos nuestros corazones a Dios. Ezequías “oró y clamó” a Dios (2 Crónicas 32:20). Cristo oró al Padre con “gran clamor y lágrimas” (Hebreos 5:7).

De la misma manera, pídale a Dios que lo ayude a traer pasión a su estudio bíblico. Romanos 10:1-2 describe a personas que están llenas de un celo equivocado que difiere del conocimiento de Dios. Estudiar la Biblia lo llena con el conocimiento de Dios y le da dirección a su pasión. Perseguir sus propios deseos y su propia justicia, hace que pierda todo el propósito de su existencia. Enraíce su rutina y su vida en un estudio bíblico profundo. La verdad que aprenda lo hará rebosar de pasión y lo llevará en la dirección correcta. Si usted estudia la Palabra de Dios con una actitud humilde y obediente, se convertirá en un fuego ardiente en sus huesos (Jeremías 20:9; 23:29).

2. Estudie las vidas de líderes apasionados.

Nuestro club de lectura ha estudiado a un primer ministro, un presidente y un emperador, y los tres fueron lectores voraces. Estos grandes hombres estudiaron a grandes hombres. “Napoleón Bonaparte dijo que, si usted quiere ser un gran general, debe estudiar a los grandes generales del pasado”, escribió mi padre en The Former Prophets [Los profetas anteriores, disponible en inglés]. “Ese también es un buen consejo para nosotros espiritualmente. La historia de la Biblia es la historia más grande de todas porque es la historia de Dios”.

Mi padre escribe en su folleto sobre Crónicas que, si no estudiamos la historia y las vidas de grandes hombres, corremos el peligro de quedar atrapados en el presente y olvidar el panorama profético e histórico. De joven, el Sr. Armstrong estudió las biografías y las autobiografías de grandes hombres, así como las historias de grandes líderes en la Biblia. Estudiar líderes apasionados nos enseña cómo ser apasionados.

3. Construir pasión por la obra de Dios.

John Adams fue llamado el “coloso de la independencia” debido a su urgencia, implacable impulso y pasión por el naciente Estados Unidos. Él fue apasionado por un objetivo físico. Nosotros deberíamos ser mucho más apasionados por nuestra meta espiritual: apoyar y hacer la obra de Dios.

Jeremías lo fue. Él hizo la obra de Dios “levantándose temprano y hablando” (Jeremías 7:13; 25:3; 35:14). Él tenía urgencia y trabajó duro para terminar la obra.

Jesucristo ciertamente lo fue. Él atraía a grandes multitudes, no sólo por Sus curaciones y milagros, sino también porque tuvo un poderoso mensaje que entregó con poder y convicción. Sus mensajes dejaban a la gente asombrada y atónita (Mateo 22:33; Lucas 2:47; 4:32). Después de que Cristo se fue, Sus discípulos dijeron: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lucas 24:32).

¡Hacer la obra de Dios efectivamente requiere de verdadera pasión! Debemos ser audaces y valientes en nuestra misión, sabiendo que el Reino de Dios es la solución a los males y problemas del mundo.

Use estos tres puntos. Le ayudarán a sentirse realmente apasionado por lo que a Dios le apasiona. 

Boletín, AD