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GREG BAKER/AFP/Getty Images

Lo que Donald Trump significa para Asia

A esta volátil región llegará una asombrosa reestructuración de poder.

La elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos está convulsionando a la nación, y también está enviando ondas de choque al extranjero, sacudiendo a los aliados y enemigos de Estados Unidos en el exterior. En Asia, el equilibrio de poder actual ya ha sido sacudido por dos promesas de campaña de Trump: su promesa de reducir el control policial de Estados Unidos en el mundo, y sus amenazas de reducir el apoyo a los aliados de EE UU y exigirles que paguen más por su propia defensa.

Japón

Los japoneses mostraron fanatismo antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Después de que terminó la guerra en 1945, Estados Unidos introdujo el artículo 9 a la constitución japonesa. Esta cláusula prohibió la guerra como un medio para que Japón resolviera disputas internacionales. Siete años más tarde, EE UU y Japón firmaron el Tratado de Cooperación Mutua y Seguridad, que obligaba a EE UU a defender a Japón estacionando tropas cerca de posibles zonas de conflicto en la región.

Después de la toma comunista de China en 1949, Japón demostró ser un amortiguador estratégico para Estados Unidos. Desde Japón, Estados Unidos podía trabajar para limitar la expansión comunista. En los años posteriores, aunque Estados Unidos ha permitido lentamente e incluso animado a Japón a militarizarse, siempre ha reconocido la importancia estratégica de una alianza con Japón para poder proyectar el poder estadounidense dentro de la región. Con el Sr. Trump, eso podría cambiar.

Durante el primer debate presidencial, el Sr. Trump señaló a Japón como una nación que EE UU podría dejar de defender si no paga: “Simplemente repasando la lista, defendemos a Japón, a Alemania, a Corea del Sur, a Arabia Saudí, defendemos países. Ellos no nos pagan. Pero deberían estar pagándonos, porque les estamos proporcionando un tremendo servicio, y estamos perdiendo una fortuna. (…) No podemos defender a Japón, un gigante, que nos vende carros por millones”.

Sin el respaldo de Estados Unidos, Tokio sabe que sería incapaz de defenderse contra China. Así que comentarios como este, especialmente mientras el comportamiento expansionista de China cerca del territorio japonés se pone más agresivo, están poniendo nerviosos a algunos líderes japoneses.

Más preocupante es la solución propuesta por Trump a la situación. En vez de dejar a Japón abandonado, sugirió compensar la retirada de EE UU permitiendo que Tokio construya armas nucleares. En una reunión del ayuntamiento, dijo: “Ya hay muchos países —China, Pakistán, (…) Rusia— (…) que ahora mismo tienen [armas nucleares]. Entonces, ¿no sería mejor, en cierto sentido, que Japón tenga armas nucleares cuando Corea del Norte tiene armas nucleares?”.

Aunque el gobierno japonés siguió las declaraciones del Sr. Trump afirmando su compromiso de nunca poseer o construir armas nucleares, estas son declaraciones alarmantes. Si Estados Unidos se retira y Tokio revierte su posición respecto a las armas nucleares, la región podría sumergirse en una carrera armamentista nuclear.

Corea del Sur

Corea del Sur también depende en gran medida del poder estadounidense para mantener su seguridad e independencia. Habiendo sufrido una invasión empoderada por el comunismo que conquistó la mitad norte de la península, Corea del Sur está muy consciente de lo que pudiera pasar si Trump decide que es demasiado costoso apostar el ejército de EE UU allí.

En 2014, Corea del Sur pagó 850 millones de dólares por el mantenimiento de la base de EE UU. Pero según el asesor de política exterior de Trump, Pete Hoesktra, esto podría no ser suficiente: “Con las amenazas que ellos enfrentan, si no quieren pagar por ello o simplemente lo toman y dicen, ‘No tenemos de que preocuparnos pues EE UU va a pagarlo’, aquí no hay una relación sana”.

Luego de su elección, el Sr. Trump llamó a la presidente de Corea del Sur Park Geun-hye para afirmar su compromiso de proteger la nación. Sin embargo, esta reiteración no evitó que ella convocara a una reunión de emergencia con su consejo de seguridad nacional para planear por lo que podría ser el futuro sin la protección estadounidense.

Si EE UU se retirara de Corea del Sur, Seúl probablemente se sentiría obligado a obtener sus propias armas nucleares. Reuters dijo el 10 de noviembre que ya “algunos miembros del parlamento de Corea del Sur han sugerido que el país no tiene más opción que considerar el armamento nuclear si se retiran las fuerzas de EE UU”.

Otra consecuencia preocupante de un retiro de EE UU de ese país es el tema de la seguridad del propio Estados Unidos. Actualmente EE UU y Corea del Sur tienen un acuerdo para implementar una Terminal de Defensa de Área de Alta Altitud como sistema antimisiles en la nación para hacer frente a las amenazas de misiles de Corea del Norte. Cuando sea desarrollado, proveería una capa más de defensa contra posibles misiles que Corea del Norte lance contra Estados Unidos. Sin embargo, si Estados Unidos se retira de Corea del Sur, este podría perder el sistema antimisiles.

Filipinas

Desde la elección del presidente filipino Rodrigo Duterte a comienzos de este año, las relaciones entre EE UU y Filipinas han sufrido. Duterte ha criticado repetidamente a Estados Unidos, y ha maldecido e insultado abiertamente al presidente Barack Obama.

Duterte ha amenazado con finalizar la dependencia del poder estadounidense, anunciando que el ejercicio militar conjunto entre Filipinas y EE UU en octubre fue el último bajo su supervisión, cancelando un acuerdo de armas pequeñas con EE UU y diciendo que él quiere que todas las tropas de EE UU salgan de Filipinas en dos años. A pesar de que retrocedió en su amenaza de romper los lazos con Washington, la desconfianza de Duterte hacia Estados Unidos sigue siendo clara. Duterte también ha expresado su deseo de fortalecer relaciones con China y Rusia.

Después de la victoria electoral del Sr. Trump, Duterte se apresuró a felicitarlo. Duterte parece respetar más al presidente electo que al presidente Obama. Pero eso podría no ser suficiente para detener el cambio de Duterte hacia China. Bloomberg reportó la semana pasada que “en una reunión informativa matutina en Davao, Duterte dijo que aunque EE UU seguiría siendo un amigo y aliado, la política exterior de Filipinas ahora se dirigía hacia China y la Asociación de Naciones del Sureste Asiático”.

Rusia

La elección de Trump entusiasmó al parlamento de Rusia y al presidente Vladimir Putin. Cuando se divulgaron los resultados de la elección, la Duma estatal estalló en aplausos y Putin envió un telegrama de felicitación al Sr. Trump.

El Kremlin anunció poco después de la victoria electoral que el Sr. Putin esperaba “trabajar juntos para solucionar el estado de crisis de las relaciones ruso-americanas”. ¿Por qué un país que es visto como una importante amenaza para Estados Unidos está celebrando la elección del Sr. Trump? Simplemente examine lo que el presidente electo ha dicho abiertamente, el Sr. Trump hizo numerosas declaraciones apoyando las acciones rusas en el Oriente Medio y en Europa oriental. En múltiples ocasiones, él expresó su deseo de reducir el compromiso de EE UU con la OTAN. La alianza OTAN es un control contra el poder ruso. Si Trump decide reducir el apoyo de EE UU a la organización, esto representará una gran victoria para Moscú, aparentemente exigiendo poco o ningún costo político o económico. Trump también dijo que considerará levantar las sanciones impuestas a Rusia en relación a su anexión de Crimea y que oficialmente lo reconocerá como territorio ruso. Esto lo convertiría en el primer líder occidental en legitimar la conquista del Kremlin de Crimea y Ucrania Oriental.

Todos estos movimientos envalentonarán y empoderarán a Rusia, inclinando el equilibrio de poder a favor de Moscú en Europa y en el Oriente Medio.

China

El presidente chino Xi Jinping estuvo entre los primeros en felicitar al Sr. Trump por su elección. El liderazgo chino se regocijó ante la perspectiva de un EE UU deseoso de alejarse aún más de su papel histórico como policía de Asia y el mundo.

Pero los chinos también están preocupados por el “Plan de siete puntos para reconstruir la economía estadounidense” del Sr. Trump. En este plan, el Sr. Trump ha prometido “usar todo poder presidencial legal para solucionar los conflictos comerciales si China no detiene sus actividades ilegales, incluyendo su robo de secretos comerciales estadounidenses”. Trump también dijo que él podría imponer una tarifa del 45 por ciento sobre las importaciones chinas a fin de reforzar la economía de EE UU. Algunos comentaristas advierten que implementar tales políticas comerciales hacia China podría llevar a una guerra comercial sin cuartel.

El diario estatal de China Global Times dijo que si Trump impone aranceles a China, habrían consecuencias: “Cuando llegue el momento, grandes pedidos de aviones Boeing pasarían a Europa, la venta de autos de EE UU en China enfrentaría reveses, los teléfonos Apple serían esencialmente eliminados, y la soya y el maíz de EE UU serían erradicados de China”.

Si bien está por verse lo que el Sr. Trump hará cuando asuma el cargo, un choque entre las dos economías más grandes del mundo perturbaría toda la economía mundial.

¿Qué sigue después?

Justo ahora, el mundo está esperando para ver cuánto de la retórica de campaña del Sr. Trump llegará a ser realidad. Un sinnúmero de políticas podrían cambiar el balance de poder en Asia y el mundo.

Los aliados asiáticos de Estados Unidos enfrentan la posibilidad de un abandono que podría ponerlos a merced de China. Las naciones que desean poner fin a la estabilidad que EE UU ha mantenido durante mucho tiempo podrían ser potenciadas.

Aunque todavía no podemos saber todo lo que hará el Sr. Trump, la Trompeta desde hace tiempo ha pronosticado que está por llegar una gran reorganización del poder en Asia. La profecía bíblica pronostica el surgimiento de un enorme bloque de poder asiático, mencionado como los reyes del oriente. A la cabeza de esta alianza estarán Rusia y China, y muchas naciones asiáticas más pequeñas se verán obligadas a unirse también. ¿Podrían las políticas de Donald Trump de desvincularse de la región acelerar la formación de este bloque? Como escribió Gerald Flurry, jefe de redacción de la Trompeta, en nuestra edición de julio: “China está intimidando a las naciones del sureste asiático para que se sometan a su voluntad; las está forzando a hacer lo que ella quiere. Todo está encaminado en dirección a la guerra”.