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Reese Zoellner/La Trompeta

La potencia pivote

12/12/2017  •  de latrompeta.es
Turquía está cambiando, y forzando al mundo a cambiar con ella. Las tendencias pasadas y presentes explican la razón, y la profecía de la Biblia predice su próxima movida.
 

Se ha dicho que Gran Bretaña ha perdido un imperio y que todavía no encuentra un rol. A pesar que el imperio turco se vino abajo durante la Primera Guerra Mundial, Turquía rápidamente encontró su papel. Después que su nación cesara de dominar a Oriente Medio y el norte de África, Kamal Ataturk volvió a fundar a Turquía como un Estado secular orientado hacia Occidente.

Este ha sido el papel de Turquía por décadas. Se unió a la otan y se convirtió en una parte clave de la lucha de Occidente contra el comunismo.

Ahora todo esto está cambiando. Turquía está experimentando una transformación masiva. Su papel en el mundo, sus aliados, e incluso su identidad se los puede llevar quien quiera.

El presidente turco Recep Tayyip Erdoğan está introduciendo el Islam de regreso en la política, está rechazando las normas democráticas de Occidente y se está acercando a Rusia a expensas de los aliados occidentales de Turquía.

¿Adónde se dirige Turquía? Geográficamente, dicha nación está en la encrucijada del mundo. Ha desempeñado un papel crucial en los eventos mundiales antes, y lo hará otra vez. El destino de Turquía es importante para el destino del mundo.

Pero la propia Turquía está en una encrucijada. ¿Es amiga de Europa? ¿De Estados Unidos? ¿O de Rusia, o incluso de Irán?

El nuevo Imperio Otomano

La sola geografía de Turquía hace que valga la pena observarla. En el este, es una fortaleza montañosa y accidentada, que controla el nacimiento de los ríos Tigris y Éufrates. Quien controle esos ríos siempre tendrá un papel poderoso en Oriente Medio. Turquía controla la salida del Mar Negro, lo que le da influencia sobre el comercio y el poder naval de Rusia. También controla las rutas aéreas y terrestres más cortas y directas desde Oriente Medio hacia Europa.

Robert Kaplan escribe esto en The Revenge of Geography (La venganza de la geografía): “A comienzos del siglo xxi, Turquía se jactaba de un movimiento islámico vibrante y políticamente dominante, de una inmensa capacidad militar comparada con casi cualquier país del Oriente Medio excepto Israel, de una economía que había crecido un 8 por ciento anualmente por muchos años, e incluso con un crecimiento de más del 5 por ciento durante la recesión mundial, y de un sistema de represas que convirtió a Turquía en una potencia hidráulica en la misma medida en que Irán y Arabia Saudí eran potencias petroleras. Estos factores, visible e invisibles, le permiten a Turquía competir con Irán por el puesto del liderazgo y legitimidad islámicos”.

Como Imperio Otomano, Turquía dominó a Oriente Medio así como los Balcanes y partes de Europa oriental. Ahora es una potencia en ascenso en una región inestable. “Estudiar la historia de los otomanos es importante porque muestra hacia dónde se dirige Turquía”, escribió Geopolitical Futures, señalando que “Turquía es un país muy fuerte, y se está volviendo más fuerte” (20 de marzo).

A más largo plazo (para 2040), Geopolitical Futures predice que “la situación será, en efecto, el regreso del Imperio Otomano en el territorio árabe”. El Oriente Medio está lleno de inestabilidad. Enemigos de Turquía, tales como el Estado Islámico y ahora Irán, están aprovechando la inestabilidad. Turquía no tiene más opción que empujar hacia dentro de esas áreas inestables.

Turquía está dando sus primeros pasos en los tiempos modernos para proyectar su poder más allá de sus fronteras. Esto comenzó en Siria, donde Turquía ha estado aumentando constantemente su participación. Se ha acelerado en los últimos meses, después que Arabia Saudí y sus aliados cortaran lazos con Qatar, un aliado turco. Turquía ha respondido reforzando su presencia militar en el Estado del Golfo.

El ejército de Turquía también está cambiando. Es una fuerza masiva; el segundo ejército más grande en Oriente Medio después de Irán, y uno de los 10 mejores del mundo, diseñado para proteger a la Patria de la invasión rusa. Ahora está desarrollando su movilidad. El mayor indicador de esto es el anuncio de Turquía de que quiere un portaaviones.

Los portaaviones son el máximo símbolo de proyección de poder. Actualmente, solo 13 naciones tienen portaaviones. Egipto es el único poder en la región que tiene uno propio: dos buques de asalto anfibios de clase Mistral franceses, que son capaces de transportar helicópteros, tanques, vehículos y barcazas de aterrizaje, pero no aviones de combate.

La fuerza naval de Turquía es segunda solo después de Arabia Saudí en Oriente Medio. Tiene 18 fragatas mientras que Egipto tiene ocho; Irán tiene cero. Se prevé que en 2020 esté terminado su portaaviones ligero que podría transportar hasta ocho aviones de combate furtivos F-35B. En julio, el presidente Erdoğan anunció un objetivo más ambicioso: construir un portaaviones turco de tamaño completo.

Las fuerzas armadas turcas también se están expandiendo de otras maneras. A pesar de importantes presiones económicas, Turquía incrementó su presupuesto de 2017 de defensa con más del 10 por ciento sobre el de 2016.

Turquía también está empezando a abrir bases militares en el extranjero. A medida que Arabia Saudí y otros estados del Golfo reprimen a Qatar, Turquía se ha negado a cerrar su base allí y ha acelerado un proyecto de ley que le permite colocar 3.000 soldados en Qatar. El año pasado terminó de construir una base en Somalia, donde ayudará a entrenar a las fuerzas locales para luchar contra el grupo terrorista al Shabaab.

Todo esto es una clara señal de la intención de Turquía de difundir su influencia en el extranjero.

Los nuevos amigos de Turquía

La reciente relación de Turquía con Rusia ha sido como una montaña rusa. Los dos parecían al borde de la guerra en noviembre de 2015 después que Turquía derribara un avión de combate ruso. Luego, en julio de 2016, de repente se arreglaron.

De hecho, Rusia parece ser el nuevo mejor amigo de Turquía. Los turcos están comprando importantes armas rusas como el sistema de defensa antimisiles S-400. Ellos se han enfrentado con sus aliados occidentales, especialmente Alemania, a quien Erdoğan acusa de albergar a “terroristas” (su etiqueta para cualquiera que no le guste). A los expertos les preocupa que la otan pudiera perder a Turquía con los rusos.

En la raíz de esto está un desacuerdo más serio: Erdoğan cree que Alemania simpatizó o incluso apoyó a los rebeldes que lanzaron un golpe de Estado contra él, el verano pasado. Eso no es algo que él pueda ignorar.

Alemania está presionando a Turquía, desalentando el turismo y amenazando con bloquear el comercio. En marzo, Alemania rechazó 12 solicitudes de exportación de armas a Turquía. Erdoğan alentó a los ciudadanos turcos con derecho electoral a no votar por Angela Merkel en las elecciones federales de septiembre en Alemania.

No obstante, debemos ver las tendencias históricas y presentes más amplias, y comprender los intereses a largo plazo de estas naciones, para tener una idea de lo que sucederá en el futuro. Hay una razón por la que, bajo la superficie, continúa la importante cooperación entre Turquía y Alemania.

Cooperación germano-turca

Turquía no se ha retractado de su acuerdo de marzo de 2016 para limitar el flujo de refugiados a Europa; a pesar de que Alemania no ha persuadido al resto de la Unión Europea para que mantenga su parte del trato. Si Turquía realmente quisiera dañar a Alemania en este momento, reabrir el paso a la represa de refugiados sería el método.

Al mismo tiempo, las compañías alemanas desempeñan un importante papel en el desarrollo militar que sustenta el resurgimiento turco de su antiguo imperio. Rheinmetall está ayudando a desarrollar el próximo tanque de batalla principal de Turquía a través de su participación en la empresa turco-qatarí bmc. Además, el fabricante de submarinos ThyssenKrupp está desarrollando planes con los turcos para exportar un sistema de armas a Indonesia.

Compañías alemanas están estableciendo subsidiarias locales en Turquía, lo que no solo facilita el deseo de Erdoğan de hacer más autosuficiente la industria de defensa turca, sino que ayuda a estas compañías a pasar por alto las normas más estrictas de Berlín sobre exportación de armas. “Es una situación donde ambas partes ganan”, escribió Handelsblatt Global (1° de agosto).

Los dos también tienen una fuerte relación económica. Alemania es el principal socio comercial de Turquía y una importante fuente de turismo.

¿Qué camino tomará Turquía? Rusia parece tener la ventaja, pero Alemania confía en que ganará esta querella, por una buena razón.

La divergencia ruso-turca

Rusia y Turquía han sido enemigos prácticamente durante toda la historia del Imperio Otomano; desde mediados del siglo xvi. La enemistad sobrevivió a la caída de los imperios otomano y ruso, y continuó durante la Guerra Fría.

La razón es que los intereses fundamentales de Rusia y Turquía chocan. Rusia es una gran potencia terrestre, desesperada por una ruta clara hacia el mar que no se congela en invierno, y una de las rutas más cortas atraviesa Turquía. Mientras tanto, es casi imposible para Turquía ampliar su poder en cualquier dirección sin hacerlo a expensas de Rusia. Para entrar en los Balcanes o el Cáucaso, Turquía debe hacer retroceder a Rusia.

Por esta razón los dos han estado en bandos opuestos en casi una docena de conflictos. De hecho, los conflictos entre los dos han sido tan comunes que los historiadores han dejado de darles nombre. La mayoría simplemente es llamada “La guerra ruso-turca”, con las fechas entre paréntesis para distinguirlas de todas las demás guerras ruso-turcas.

Turquía siempre ha estado amenazada por Rusia, como bien lo sabe Alemania. La Academia Federal Alemana para Política de Seguridad escribió: “Una asociación global con Rusia” como “alternativa a la otan y a Europa” es “insostenible para Turquía desde una perspectiva de política de intereses”.

Algunos turcos ven las cosas de la misma manera. “Esta es una crisis temporal que ambas partes desean resolver, más bien temprano que tarde. Creemos que las cosas volverán a la normalidad después de las elecciones alemanas”, dijo un diplomático turco anónimo a Defense News.

Alemania se está volviendo agresiva pero solo porque cree que a la larga, Turquía preferirá una asociación con Alemania que con Rusia. No siente la necesidad de romperse la espalda para cumplir las exigencias de Turquía. Cree que Turquía no tiene más remedio que estar en línea con los intereses alemanes, y que aunque Turquía está enojada con Alemania en este momento, con el tiempo prevalecerán los temperamentos más calmados.

Al analizar la historia, la razón de esta confianza es aún más evidente.

El benefactor de Turquía

En la historia moderna, Turquía ha dependido de un poder externo que lo apoye y le proporcione armas actualizadas. Durante la Guerra Fría, fue Estados Unidos. Ahora, Rusia está tratando de cumplir este rol. Durante la mayor parte del siglo xix, Gran Bretaña fue el aliado de Turquía, apoyándolo contra Rusia. Pero las relaciones entre los dos se rompieron completamente en 1882, cuando las tropas británicas ocuparon Egipto en respuesta a los disturbios antieuropeos. Egipto era (al menos en papel), parte del Imperio Otomano.

En respuesta, Turquía recurrió a Alemania. “La nueva Alemania dinámica de Bismarck, con su formidable máquina militar y sin proyectos aparentes en los dominios [del sultán turco] Abdul Hamid, parecía la más obvia de las potencias europeas a la cual recurrir por protección y consejo”, escribió Peter Hopkirk en On Secret Service East of Constantinopla.

Funcionarios prusianos fueron enviados para modernizar la administración otomana. El general Kolmar von der Goltz dirigió un equipo para modernizarles su ejército (y canalizar hacia Alemania contratos de compras de armas). (Por esta razón los acuerdos militares de hoy entre los dos crean una sensación de déjà vu). Las relaciones económicas despegaron vuelo. Después que el Imperio Otomano comenzó el genocidio de los armenios a mediados de la década de 1890, casi todas las potencias europeas se volvieron antagónicas contra los turcos. En contraste, el Káiser Wilhelm (Guillermo) ii se acercó aún más a ellos.

Alemania comenzó a patrocinar la construcción del ferrocarril de Berlín a Bagdad, en un intento de vincular a Alemania con Asia de una manera que la Marina Real británica no pudiera cortar.

Incluso entonces, las relaciones de Alemania con Turquía tuvieron sus altibajos. Después que el gobierno turco fue derrocado en un golpe de Estado en 1908, Alemania se encontró de regreso al punto de partida. Pero Turquía era clave para las ambiciones de Alemania de ingresar a Oriente Medio, por lo que ésta perseveró. Turquía cultivó una facción del golpe, y en 1913 esa facción lanzó otro golpe. Su líder, Enver Pasha, fue entrenado en Alemania y si el embajador alemán no lo planeó, ciertamente sí estuvo al tanto del plan antes de su ejecución. El nuevo gobierno tenía “un carácter claramente germano”, escribió el embajador británico en ese momento.

Además de la geografía, a Alemania también le atraía el poder religioso turco. El sultán de Turquía era el califa. Muchos musulmanes fuera de Turquía creían que el califa tenía la autoridad para convocar a la guerra santa, a la yihad.

Wilhelm quería desatar al Islam. “Alemania buscó aprovechar las fuerzas del Islam militante para su causa con la ayuda de su aliado Turquía”, escribió Hopkirk. “Al liberar una guerra santa contra ellos, Wilhelm y sus consejeros militaristas intentaban expulsar a los británicos de la India y a los rusos del Cáucaso y Asia central. Fue una estrategia atrevida y osada, ya que no había precedentes de una yihad en la guerra moderna”. El propio Wilhelm hizo un opulento viaje en 1898 alrededor del Imperio Otomano, donde se proclamó a sí mismo y a Alemania como el protector de todos los musulmanes. Los agentes alemanes se aseguraron de hacer viajar por las mezquitas del imperio rumores de que Wilhelm se había convertido al Islam.

No hay un Káiser Wilhelm en Alemania hoy. Pero nuevamente vemos a una Alemania que quiere involucrarse mucho más en Oriente Medio. Como dijo Angela Merkel en mayo: “De algún modo, los tiempos en que podemos contar plenamente con los demás han terminado”. Eso incluye no contar más con Estados Unidos para estabilizar a Oriente Medio. “Los europeos realmente debemos tomar nuestro destino en nuestras propias manos”, dijo.

Incluso antes de mayo, el libro blanco de Alemania sobre reformas militares en 2016 proclamó el deseo de Alemania de “desempeñar un papel importante” en “los muchos puntos problemáticos en el vecindario europeo y más allá”. Cuando Alemania quiere “desempeñar un papel importante” en “muchos puntos problemáticos” de Oriente Medio, Turquía es el socio tradicional y obvio.

Y como muestran las experiencias de Wilhelm, el giro de Turquía hacia el Islam no necesariamente bloquea esta cooperación. En todo caso, aumenta el alcance de Turquía en Oriente Medio y lo convierte en un aliado más valioso, aunque menos aceptable políticamente. La versión de Turquía del Islam es mucho más a la europea, que cualquiera de las que ofrecen los otros, sobre todo la de Irán.

La historia y los eventos actuales, entonces, nos dicen que esperemos que Alemania y Turquía se conviertan en socios. Pero hay más.

Turquía en la encrucijada

“Observen lo que ocurre con Turquía y Alemania”, dijo el jefe de redacción de Trompeta en un programa de televisión hace cinco años. “Turquía se va a aliar con Alemania, y Alemania está creando una brecha entre esos dos grandes países, Turquía e Irán” (The Key of David, 4 de mayo de 2012).

Ahora estamos viendo titulares como “Poder militar turco, ¿hecho por Alemania?”. Turquía está fomentando esa alianza, a pesar de las tensiones actuales.

¿Cómo podríamos haber sabido que esto sucedería? La profecía bíblica describe una predicción asombrosamente precisa del futuro de Turquía.

Los turcos modernos son los descendientes de Esaú, también conocido como Edom. Para tener pruebas, lea nuestro artículo “¿De oriente… de occidente… de ninguno?” (TheTrumpet.com/8717) (La Trompeta, enero de 2012).

El salmo 83 es una profecía sobre las relaciones de Alemania con una variedad de países en Oriente Medio. Es una alianza que nunca ha sucedido en la historia. Eso se debe a que es una profecía sobre Alemania (Asiria moderna) para hoy.

Edom encabeza la lista de aliados alemanes en esta profecía.

Turquía también se destaca en el libro de Abdías por una advertencia importante. Abdías dice que Turquía será “como uno de ellos”; como uno de los atacantes europeos contra Israel. La revista Plain Truth (La Pura Verdad) escribió esto: “Turquía, una nación musulmana, no será una parte integral de la unión político-religiosa que comprende el Imperio Romano restaurado, pero muy probablemente estará vinculada a ella por un pacto o alianza militar” (junio-julio de 1980).

Ahora observe una declaración interesante en Abdías 14: “Tampoco debiste [Turquía] haberte parado en las encrucijadas para matar a los que de ellos escapasen...”. Las encrucijadas ciertamente hacen referencia a la posición de cruce de caminos de Turquía entre Europa y Asia; más específicamente, se refiere al puente gigante que atraviesa el Bósforo, un cruce literal entre la Turquía europea y la asiática. El puente del Bósforo se completó en 1973.

En la Primera Guerra Mundial, Turquía fue el puente para Alemania, ayudándolo a llegar a otras naciones musulmanas. Mientras Turquía regresa al Islam, ¿podría volver a jugar ese papel? Es geográfica y religiosamente una nación que Alemania puede usar para expandir su poder.

Turquía está emergiendo hoy exactamente en el papel que la Biblia profetizó. El libro de Abdías es uno de los más aleccionadores en la Biblia. Se aplica a algo más que a Turquía, pero tiene algunos pasajes turbadores sobre lo que esta nación le ayudará a Europa a hacerles a Gran Bretaña y a Estados Unidos, así como lo que vendrá sobre Turquía misma. Afortunadamente, termina diciendo que “subirán salvadores al monte de Sion” y que “el reino será de [el Eterno]”.

Si este Libro puede probar ser tan preciso sobre el destino de Turquía, entonces también se le puede confiar en la parte sobre los salvadores y el Reino de Dios. Los eventos de los próximos años son parte del proceso que conducirá a que el reino sea del Eterno. 

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