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El presidente electo de México Andrés Manuel López Obrador

Pedro Pardo/AFP/Getty Images

La nueva revolución de México

18/09/2018  •  de latrompeta.es
Los votantes mexicanos recién eligieron a un hombre fuerte socialista. Lo cual son malas noticias para Estados Unidos.
 

México es vital para la seguridad de Estados Unidos. Y ya que EE UU está protegido por el Océano Pacifico al oeste y por el Océano Atlántico al este, su frontera sur es la parte más vulnerable de su perímetro. Prevenir que México y las islas del Caribe se alíen con enemigos externos siempre ha sido vital para la estrategia de Estados Unidos.

Esa es la razón por la que las elecciones recientes al sur del Río Grande son tan preocupantes.

Andrés Manuel López Obrador fue elegido presidente de México el 1 de julio con una victoria aplastante. Obtuvo el 53% de los votos, siendo la primera vez que un candidato presidencial ha recibido la mayoría absoluta desde 1988. Jurará al cargo por un periodo de seis años en diciembre.

La coalición de López Obrador incluye su Movimiento por la Restauración Nacional, el Partido de los Trabajadores (de extrema izquierda) y el Partido de Encuentro Social (evangélico). Estos tres partidos ganaron 307 de los 500 escaños en la Cámara de Diputados, y 69 de 128 escaños en el Senado, cerca de dos terceras partes de la mayoría necesaria para aprobar cambios en la Constitución de México. De esta manera, López Obrador podría convertirse en el líder más fuerte de México en décadas.

El historiador mexicano Enrique Krauze ha llamado a López Obrador un “mesías tropical” cuyo carisma puede salvar a México. Otros son menos optimistas. Ellos ven al presidente de izquierda como un hombre fuerte socialista parecido al difunto presidente cubano Fidel Castro y al difunto presidente venezolano Hugo Chávez. Al igual que estos líderes, López Obrador llega al poder en una campaña electoral llena de retórica antiestadounidense.

¿A dónde llevará López Obrador a México? Muchos analistas dicen que sus políticas en economía, justicia criminal e inmigración enfrentan a su nación contra Estados Unidos y la establecen en un camino hacia una crisis estilo Venezuela. Y la Biblia indica fuertemente que tal escenario ocurrirá en un futuro cercano.

Coalición antiestadounidense

En Estados Unidos, López Obrador es llamado el Bernie Sanders de México. El exalcalde de Ciudad de México de 64 años hace campaña contra lo que él llama “la mafia del poder” en nombre de “la gente buena y honesta”. ¿Cuáles son sus políticas? En el pasado, hizo un llamado para que las empresas petroleras mexicanas sean asumidas por el gobierno y para que el país se retire del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (tlcan). En meses recientes, sin embargo, él se ha alejado de esas propuestas y en su lugar ha pedido dinero para programas juveniles, pensiones para los ancianos y una revisión de la infraestructura de la nación. Él también quiere doblar el salario mínimo en el área de la frontera de México y Estados Unidos sin incrementar los impuestos.

Sin embargo, mientras que López Obrador se presenta a sí mismo como un político de centro-izquierda clamando contra la corrupción política, funcionarios claves en su Movimiento de Regeneración Nacional (morena) son revolucionarios de extrema izquierda.

Yeidckol Polevnsky Gurwitz, la secretaria general de morena, habla abiertamente de su admiración por Fidel Castro y Hugo Chávez. Ella reconoce que su partido busca incorporar a México en la Revolución Bolivariana, una revolución política en Venezuela que busca construir una coalición de naciones antiestadounidenses basada en el nacionalismo y el socialismo.

Héctor Díaz Polanco, presidente de la Comisión para la Honestidad y la Justicia de morena, es otro funcionario enamorado de la revolución de Venezuela. “Digámoslo directamente: La integración de México en la Revolución Bolivariana, en mi opinión, haría una gran diferencia en la situación que tenemos ahora”, dijo el pasado octubre en una transmisión en video por la Cadena Telesur. “Necesitamos expandir esa revolución”.

El partido político más grande en México está aprobando abiertamente la dictadura socialista de Venezuela. Eso significa que la administración de López Obrador posiblemente forjará alianzas con regímenes antiestadounidenses en Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela. Tal alianza ordenaría mantener relaciones distantes con Estados Unidos y relaciones más cercanas con rivales de éste, tales como China, Rusia y la Unión Europea.

Por décadas, Trompeta y su revista predecesora, La Pura Verdad, han predicho el deterioro de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y México, su tercer socio comercial después de la Unión Europea y China. La Pura Verdad de mayo de 1962 advirtió que “Estados Unidos va a quedarse al margen cuando dos bloques económicos gigantes, Europa y Latinoamérica, se unan y comiencen a tomar la iniciativa en el comercio mundial”.

Docenas de versículos bíblicos prometen bendiciones para Israel por la obediencia a la ley de Dios y advierten de maldiciones por la desobediencia. El editor en jefe de La Pura Verdad, Herbert W. Armstrong, explicó en su libro Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía (solicítelo gratuitamente) que estos versículos aplican principalmente a los descendientes de la antigua nación de Israel en el tiempo del fin, y estos incluyen principalmente a EE UU y Gran Bretaña.

En una profecía, Dios compara a Estados Unidos con un viñedo cubierto, protegido por todos lados. Éste ha sido cercado al norte, al sur, al oriente y occidente, por naciones no peligrosas y por los dos océanos más grandes en la Tierra. Pero, a causa de los pecados del pueblo, Dios advierte que derribará esta protección.

“Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada” (Isaías 5:5).

En otra profecía, Dios dice que Estados Unidos será sitiado por enemigos extranjeros: “[El Eterno] traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas. ...Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que [el Eterno] tu Dios te hubiere dado” (Deuteronomio 28:49, 52).

La primera brecha en la protección de Estados Unidos ocurrió en 1959 cuando revolucionarios comunistas liderados por Fidel Castro invadieron Cuba. Ahora, un nuevo gobierno en México quiere seguir los ejemplos de Castro y Chávez. La protección en la frontera de EE UU está siendo destruida, y sus “muros altos y fortificados” están cayendo.

Ningún poder extranjero puede sitiar a Estados Unidos sin una superioridad económica y militar en Latinoamérica. Ése es el por qué los rivales históricos de EE UU, desde el emperador francés Napoleón iii hasta el Káiser alemán Wilhelm ii y el líder soviético Nikita Khrushchev, han buscado enfrentar a México contra Estados Unidos. Más del 40% de todos los bienes importados a Estados Unidos pasan a través del Golfo de México, y México sería el mejor escenario desde el cual los enemigos extranjeros pudieran invadirlo. Esfuerzos para alinear a México con naciones antiestadounidenses debilitarán a Estados Unidos y acelerarán un tiempo cuando éste sea sitiado por poderes extranjeros.

Violencia de los cárteles de la droga

Las redes internacionales de tráfico de drogas conocidas como cárteles emplean a medio millón de personas en México. Estos peligrosos cárteles recogen entre 20 y 30 mil millones de dólares anualmente, haciéndolos lo suficientemente ricos como para desplegar sus propios ejércitos. Aproximadamente 15.000 combatientes entrenados trabajan para los cárteles, los cuales están equipados con drones, granadas, minas terrestres, armas automáticas e incluso vehículos armados y submarinos.

Cerca de 200.000 personas han sido asesinadas en México desde que el expresidente Felipe Calderón declaró la guerra a los cárteles en 2006. La violencia de los cárteles es directamente responsable de aproximadamente el 40% de esos homicidios, y la situación se está poniendo peor. México va camino a tener 30.000 homicidios este año, lo cual sobrepasa el récord del año anterior de 29.168 muertes. Los operativos del cártel están incluso asesinando a oficiales del gobierno: 97 funcionarios políticos y 48 candidatos políticos han sido asesinados desde el pasado septiembre.

El presidente electo López Obrador ha prometido enfrentar la violencia de los cárteles reescribiendo las reglas de la guerra de las drogas y garantizando amnistía a los traficantes. Su estrategia es apodada “Abrazos no balas”.

“Vamos a cambiar este régimen de injusticias y privilegios corrupto y podrido, y vamos a promover el desarrollo”, dijo en una manifestación el 1 de abril. “Puedo resumir esto en una frase: trabajo, buenos salarios y abrazos, no balas. La gente de Sinaloa no es mala por naturaleza. Es que muchos han sido forzados a tomar el camino del comportamiento antisocial; muchos han perdido su futuro, especialmente los jóvenes”.

El presidente electo también ha señalado que considerará legalizar las drogas. “Todos los tópicos deben ser analizados”, dijo en un evento de campaña en mayo. “La salud se ve más afectada por el alcohol y el tabaco que por otras drogas, y prohibir estas drogas crea más violencia. ¿Por qué no hablar acerca de eso?”.

Además de la amnistía y la legalización, López Obrador quiere negociar con los jefes de los cárteles. “Invitaremos al papa Francisco, al secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, a representantes de organizaciones internacionales... así que, con expertos locales y con las víctimas y familias de las víctimas, elaboraremos un plan conjunto para lograr la paz en este país”, dijo en el mismo evento.

Esta estrategia de “Abrazos no balas” representa un cese al fuego en el mejor de los casos.

La tasa de homicidios de México puede caer si el gobierno detiene la lucha contra los traficantes de drogas, pero los jefes de los cárteles todavía controlarán la mitad del país, y enfrentarán menos resistencia, permitiéndoles expandir su poder aún más. Y si las políticas socialistas de López Obrador causan un colapso económico como el que ha devastado a Venezuela, su cese al fuego dejará a los cárteles básicamente a cargo del país.

La razón principal por la que estos cárteles criminales han tenido tanto éxito es porque 27 millones de estadounidenses son adictos a drogas psiquiátricas ilegales. Eso significa que los usuarios de drogas estadounidenses están llenando una industria multimillonaria que causa cerca de 21.000 muertes por sobredosis y 12.000 por homicidios relacionados con drogas al año.

En el Antiguo Testamento, el profeta Oseas predice que los pecados de los descendientes modernos del antiguo Israel (los pueblos de Estados Unidos y Gran Bretaña) causarían que su tierra estuviera plagada de violencia. “Oíd palabra de [el Eterno], hijos de Israel, porque [el Eterno] contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peses del mar morirán” (Oseas 4:1-3).

Este pasaje describe causa y efecto. Porque no hay “verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra”, la gente jura, miente, asesina, roba y comete adulterio. La inmoralidad resultante destroza familias, llevando a millones de jóvenes desesperanzados al pecado por sí mismos, incluyendo guerras de pandillas y drogas.

El resultado final es que “la sangre llama a la sangre”. Actualmente, el sufrimiento más sangriento está en México. Pero si el gobierno de López Obrador deja de luchar contra los cárteles, los traficantes de drogas tendrán carta blanca para vender sus productos que destruyen naciones a través del continente americano.

Crisis migratoria

Como los ciudadanos mexicanos que viven en Estados Unidos envían cerca de 30 mil millones de dólares a sus familias en México cada año, los candidatos presidenciales mexicanos tienen una larga historia de apoyo a la inmigración ilegal hacia su vecino del norte. Sin embargo, la retórica de López Obrador ha sido más provocadora que la de sus predecesores.

Él publicó un libro en 2016 titulado Listen Up, Trump (Escucha, Trump) que contiene fragmentos de sus discursos. En uno, él dice, “Trump y sus consejeros hablan de los mexicanos en la forma que Hitler y los nazis se referían a los judíos, justo antes de poner en marcha la infame persecución y el abominable exterminio”.

En otro discurso de campaña, López Obrador prometió defender a “los migrantes del mundo quienes, por necesidad, tienen que dejar sus pueblos para buscar una vida en Estados Unidos; es un derecho humano que defenderemos”. Y en otro, él dijo que rechazaría hacer el “trabajo sucio” de Estados Unidos deportando migrantes guatemaltecos que pasan a través de México en ruta a EE UU.

Tal retórica está agitando sentimientos antiestadounidenses que habían estado inactivos desde que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (tlcan) el 1 de enero de 1994.

Funcionarios del nuevo gobierno de México ya no quieren ayudar a Estados Unidos en la lucha contra los cárteles de la droga y deportar a los inmigrantes. En lugar de eso, ellos quieren imitar las políticas económicas de Cuba y Venezuela, aunque la fallida revolución de esta última ha creado una crisis económica y ha provocado que el 10% de la población del país salga en busca de mejores condiciones de vida. Las políticas de López Obrador sobre economía, justicia penal e inmigración se alzan para crear una tormenta perfecta que pronto podrían transformar a México en la próxima Venezuela, y hacer que un incalculable número de personas huyan al norte hacia Estados Unidos.

Con respecto a Estados Unidos, Isaías 1:7 profetiza, “Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños”.

Ésta es otra profecía acerca de una maldición como resultado de que los estadounidenses han desobedecido la ley de Dios. Migrantes ilegales están fluyendo en multitudes hacia EE UU, y claramente muchos funcionarios mexicanos lo quieren de esta manera. Esto está llevando a un tiempo donde las ciudades de Estados Unidos serán “asoladas por extraños”.

Sin embargo, hay esperanza en esta alarmante situación.

El hecho de que la Biblia prediga esas condiciones sociales es prueba de que está inspirada divinamente. Y después de profetizar la caída de las naciones de Israel, el profeta Isaías predijo sobre un tiempo cuando la gente se arrepentiría de sus pecados y serían perdonados. “Venid luego, dice [el Eterno], y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra” (Isaías 1:18-19).

Para encontrar la verdadera fuente de los problemas difíciles de resolver, busque las causas intratables. Los asuntos serios que enfrentan Estados Unidos y México son el resultado de pecados cometidos por los individuos en público y en privado. La solución no es el populismo, el socialismo y la amnistía. Esas ideas nunca traen un buen gobierno y prosperidad. Sólo el arrepentimiento de una vida errónea puede comenzar a cambiar las cosas.

Esto puede sonar imposible, pero viene—¡pronto! Y la solución será un nuevo gobierno revolucionario, un gobierno que se enfoca en la única solución a los problemas de la gente: resistir y vencer sus pecados contra la ley de Dios, la cual define la manera correcta de vivir. Este gobierno ofrecerá perdón real, prosperidad real, justicia real, cambio y esperanza real. Y la cabeza de ese gobierno será el Mesías real, Jesucristo. 

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