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La nueva ‘Primavera Árabe’

25/06/2019  •  de latrompeta.es
Los gobiernos en el norte de África están colapsando otra vez. Las tormentas resultantes podrían causar estragos.
 

Ver las noticias de Oriente Medio es tener una sensación de déjà vu . Una vez más, cientos de miles protestan en las calles de las principales ciudades. Una vez más, las dictaduras se están derrumbando. Una vez más, los islamistas radicales están esperando su oportunidad para aprovechar el caos y la incertidumbre.

En 2011, la Primavera Árabe turbó a Oriente Medio y sacudió al mundo. Siria y Libia aún están sumergidas en guerras civiles provocadas durante ese tumulto. La estructura política de Europa sigue temblando debido a que la migración masiva resultante ha dañado a los principales partidos y ha impulsado a nuevos grupos, a menudo de extrema derecha. Rusia sigue utilizando la guerra civil en Siria para aumentar drásticamente su poder en Oriente Medio.

Ahora viene la Primavera Árabe 2.0. Las revueltas populares están desestabilizando a los gobiernos de África del Norte. Las tormentas resultantes podrían crear problemas mucho más allá de la región. Lo que está en juego es enorme.

Y una vez más, el resultado gira en torno a un país crucial: Egipto.

La Primavera Árabe de Argelia

Esta vez, la primera zona conflictiva estaba en Argelia. Las protestas contra el dictador Abdelaziz Bouteflika comenzaron en febrero, después que él anunció que se presentaría para un quinto período presidencial, en las elecciones del 18 de abril. Bouteflika ha gobernado como un autoritario, pero le dan el crédito de haber traído la paz al país y mantener alejados a los islamistas radicales. Sin embargo, sufrió un derrame cerebral en 2013 y rara vez se presenta en público. Generalmente se cree que él es incapaz de gobernar. Los argelinos se quejaron de que están siendo gobernados por una fotografía o un fantasma.

Enfurecidos por esta farsa de democracia, cientos de miles protestaron. El 22 de febrero la capital, Argel, vio sus mayores manifestaciones en casi 18 años. Desde entonces, las protestas se han repetido todos los viernes.

El 2 de abril, Bouteflika renunció. Pero las protestas continuaron. Bouteflika era poco más que una figura decorativa. Los que estaban detrás de él quieren seguir gobernando, pero los manifestantes quieren que también salgan.

Si el conflicto desestabiliza a Argelia, las consecuencias podrían ser pasmosas.

Argelia ha recorrido este mismo camino antes. El Consejo de Relaciones Exteriores escribió que “el país es vulnerable al mismo riesgo que enfrentó en 1988, cuando fue sacudido por disturbios inesperados (y en gran medida inexplicables), mortales y desestabilizadores” (7 de marzo). Estos disturbios llevaron a la llamada década oscura (la década de 1990), donde murieron alrededor de 200.000 personas, cuando el país luchó en una guerra civil en contra de los islamistas radicales.

Hoy, los islamistas siguen siendo una fuerza potente. El 16 de enero de 2013, los islamistas argelinos llamaron la atención del mundo cuando se apoderaron de una instalación de gas natural, tomando como rehenes a 700 trabajadores argelinos y a más de 100 extranjeros.

“Cuando Bouteflika se vaya, Argelia probablemente se desmoronará”, advirtió Stephen Pollard en el Spectator en 2016. “Los islamistas que han sido mantenidos a raya por su mano de hierro, aprovecharán el vacío. Las tensiones que han sido enterradas desde la guerra civil resurgirán. Y luego Europa podría verse abrumada por otra gran ola de refugiados del Norte de África”.

“Una guerra civil argelina crearía una gran cantidad de refugiados”, continuó. “Un analista me dijo que espera que entre 10 y 15 millones de argelinos intenten irse. Dada la historia de Argelia, ellos esperarían ser rescatados por una nación: Francia. En su impacto sobre la UE, incluso una fracción de esa cifra eclipsaría el efecto de la guerra civil de Siria. Dado el trauma político que la crisis de refugiados ya ha causado en Europa, un éxodo masivo argelino podría causar una tremenda inseguridad”. La crisis resultante, advirtió él, “podría destruir a la UE”.

Argelia es un país enorme y un importante proveedor de petróleo y gas natural. Si se desestabiliza, los ecos resonarán en todo el mundo. ¿Puede Europa hacer frente a otro Estado fallido en sus fronteras?

Los manifestantes conocen la historia de su país. Saben que hay riesgos al derrocar el gobierno. Kamel Daoud, columnista de un periódico argelino, le dijo a Atlantic: “Como argelino tengo mucha esperanza. También estoy muy preocupado de que los islamistas puedan robar nuestra revolución, pero creo que todavía tenemos que intentarlo. [T]enemos que arriesgarnos” (29 de marzo).

Criminal de guerra bajo asedio

El 11 de abril, cayó otro dictador africano de largo tiempo: el presidente sudanés Omar al-Bashir. Él había estado rechazando las protestas desde fines de 2018. Finalmente, un sector del ejército respaldó a los manifestantes y obligó al hombre fuerte a abandonar el cargo.

Es fácil aplaudir su caída. Bashir es el único jefe de Estado en funciones acusado por genocidio en la Corte Penal Internacional, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. La estricta ley islámica de Sudán forzó al pueblo a convertirse al Islam. Las ofensas punibles en el Sudán de Bashir incluían abandonar el Islam, organizar protestas, usar perfumes, hombres y mujeres bailando juntos, enseñar arte y música, y consumir alcohol, incluso el usar alcohol en los medicamentos.

Y una vez más, el vacío político crea una inestabilidad que los islamistas pueden aprovechar. Sudán está dividido étnica y religiosamente. Ha pasado los últimos 30 años bajo Bashir, pero ha tenido más intentos de golpe de Estado que cualquier otro país africano.

Los islamistas tienen mucha experiencia operando en Sudán. Bashir albergó a Osama bin Laden desde 1992 hasta 1996. También forjó fuertes vínculos con Irán, permitiendo que su Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica estableciera bases en su país. Sudán fue un punto de tránsito para el contrabando de armas iraníes. Presionado por los problemas económicos, Bashir abandonó a Irán en los últimos años y cambió de bando a Arabia Saudí. La utilidad de Sudán como base para el Islam radical ha disminuido. La UE le dio fondos para detener y encerrar a los migrantes. Pero la presencia terrorista y radical no ha desaparecido por completo.

La partida de Bashir y la crisis civil resultante podrían crear una oleada de refugiados, y podría abrir una base para que los terroristas ataquen objetivos en el norte y occidente de África.

Ya se están desarrollando divisiones entre el Ejército sudanés y los manifestantes. Con las divisiones religiosas y étnicas de Sudán, una espiral hacia una violencia peor es una posibilidad real.

Guerra civil en Libia

Libia ha estado en caos desde la Primavera Árabe de 2011, pero el caos ha sido mucho menos destructivo de lo que podría haber sido. El año pasado, alrededor de 1.500 personas murieron en la lucha. Eso es trágico, pero queda eclipsado por las 20.000 personas que murieron en Siria y las más de 28.000 en Yemen durante el mismo período.

Hasta el 4 de abril, el gobierno libio se encontraba en un punto muerto. El Gobierno de Acuerdo Nacional (gna, por sus siglas en inglés) controla la capital Trípoli y está respaldado por Naciones Unidas. Pero el Ejército Nacional de Libia (lna), bajo el mando del general Jalifa Hafter, controla la mayor parte del resto del país y está respaldado por Rusia, con el apoyo de Francia y algún reconocimiento de EE UU. Mientras tanto, los terroristas, incluyendo el Estado Islámico, están aprovechando la división del gobierno y otras debilidades, y se están apoderando del territorio.

Pero el 4 de abril, Hafter marchó a Trípoli. Este juego de poder amenaza con desatar la lucha en una escala completamente nueva. EE UU ha retirado la pequeña cantidad de infantes de marina que había apostado en Trípoli. El impulso inicial de Hafter no pudo tomar la capital rápidamente, y la lucha ha continuado. Alrededor de 400 personas han sido asesinadas y 50.000 han abandonado sus hogares.

“El conflicto en Libia ha entrado en una nueva fase”, advirtió Stratfor poco después del ataque de Hafter. “Con su progreso hacia adelante detenido, es poco probable que las fuerzas de Hafter puedan tomar el control total de la capital en el corto plazo, lo que lleva a una alta probabilidad de que la batalla se convierta en un asunto prolongado. (...) [C]on las fuerzas de Hafter debilitadas, las milicias rivales y los grupos terroristas en el territorio que el lna ya había tomado, como en Bengasi, tendrán la oportunidad de recuperar un punto de apoyo” (8 de abril).

“El caos que surge de otro conflicto a gran escala podría permitir al Estado Islámico fortalecerse a medida que continúan las crisis políticas en Argelia y Sudán”, escribió Stratfor.

Un patrón de inestabilidad

También hay grandes riesgos de conflagración en otras partes de África.

En Mali, desde enero cerca de 90.000 personas se han visto obligadas a huir, mientras milicias tribales y grupos armados se enfrentan en las regiones del norte y centro del País. El 23 de marzo, más de 150 aldeanos de Fulani fueron asesinados, probablemente por la tribu rival Dogon.

Mientras tanto, la Agencia de Refugiados de la ONU dijo que está preocupada por el aumento de los ataques en el sureste de Nigeria, advirtiendo que, “El comienzo de año ha provocado un resurgimiento de los ataques violentos de Boko Haram, dirigidos a las fuerzas de seguridad y defensa, así como a la población civil en la región de Diffa, cerca de la frontera con Nigeria”. El Estado Islámico afirmó haber dado muerte a 69 soldados en el país entre el 11 y el 18 de abril.

La violencia continúa hirviendo a fuego lento en toda la región del Sahel. El 18 de abril, los terroristas de Boko Haram destruyeron una aldea en Camerún y mataron a más de una docena de personas. Ataques como éste ocurren regularmente, pero rara vez llegan a ser grandes noticias internacionales.

Más al norte, Túnez ha sido la primera historia de éxito de la Primavera Árabe. Bajo el presidente Béji Caid Essebsi, los tunecinos apenas mantuvieron alejados a los islamistas. Pero la economía del país se ha esforzado, necesitando un rescate del Fondo Monetario Internacional, con todas las restricciones de gasto que lo acompañan.

Sin embargo, tras la Primavera Árabe 2.0, Essebsi anunció que no se presentaría a la reelección después que su presidencia termine en el otoño. Su anuncio se produjo cuando los movimientos en las redes sociales comenzaron a reclamar su destitución, inspirados en los acontecimientos en la vecina Argelia. No hay candidatos claros para reemplazar a Essebsi, y su partido le ha pedido que se quede.

El segundo partido de Túnez es Ennahda, un partido islámico inspirado en la Revolución Iraní y la Hermandad Musulmana. En 2016, se declaró como un partido de “demócratas musulmanes”. No se sabe cómo gobernaría este partido si toma el poder. Los resultados de la Primavera Árabe en casi todos los demás países muestran que en Túnez hay mucha amplitud para el Islam radical.

Incluso en Turquía, el hombre fuerte Recep Tayyip Erdogan está bajo amenaza. Su partido político tuvo un mal desempeño en las elecciones locales cruciales del 31 de marzo. Esto sucedió a pesar de una represión masiva en la disidencia en los últimos años, y un control casi total de los medios. “El futuro del hombre fuerte se ve débil”, escribió Deutsche Welle (1 de abril). Erdogan anuló los resultados de las elecciones e insistió en que se volviera a programar la votación. Dicha autoridad de mano dura frente a la resistencia popular podría generar mayores problemas en el futuro.

La agitación en todas estas áreas no se disipará rápidamente. Teniendo varios puntos calientes, todos ardiendo al mismo tiempo, aumenta el riesgo de una revolución más amplia. Pero incluso si el desorden actual se calma, los problemas sistémicos permanecerán.

El Norte de África está al borde de una explosión. La Biblia profetiza esta explosión, así como su resultado final.

Observe a Egipto

En todo este caos, Egipto, que probablemente fue el centro de la primera Primavera Árabe, está ahora relativamente tranquilo. Pero esperamos que esto cambie.

Durante las dos décadas anteriores a 2011, el jefe editor de la Trompeta, Gerald Flurry, había predicho un “cambio radical en la política egipcia”. Él dijo que el Islamismo radical, dirigido por la Hermandad Musulmana, probablemente se apoderaría de Egipto. Dijo que Egipto se alinearía con Irán, el “rey del sur” profetizado en la Biblia (Daniel 11:40).

Para que esta profecía se cumpliera, el ex presidente egipcio Hosni Mubarak, quien estaba alineado con EE UU, tenía que irse.

Eso sucedió en 2011. Las protestas masivas contra su gobierno aumentaron y finalmente derrocaron su régimen.

Inmediatamente después, la Hermandad Musulmana islámica convirtió la situación en una victoria en las urnas. Mohamed Morsi, el líder del grupo, llegó al poder al año siguiente e instaló en Egipto el gobierno del Islam político.

Durante su campaña para la presidencia, Morsi declaró: “El Corán es nuestra constitución, el profeta es nuestro líder, la yihad es nuestro camino y la muerte en el nombre de Alá es nuestra meta”. La nueva trayectoria de Egipto estaba clara.

De inmediato la relación Irán-Egipto comenzó a mejorar. Se había congelado durante décadas porque Irán no estaba de acuerdo con el tratado de paz de Egipto con Israel, y Egipto rechazó el descenso de Irán al gobierno clerical. Pero por primera vez desde la Revolución Islámica de 1979, los dos países abrieron oficinas en las capitales del otro. Los vuelos comerciales se reanudaron entre las dos naciones. Y las fotografías de Morsi y el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad abrazándose mostraron al mundo el establecimiento de una alianza.

La profecía bíblica indica que el control de Egipto por parte de Irán actuará como puerta de entrada al dominio de Irán en el Norte de África; algo ya estaba empezando a suceder ante nuestros ojos.

Sin embargo, en 2013, solamente un año después, el líder de la Hermandad Musulmana se había ido, al igual que la alianza iraní-egipcia. La embestida de Morsi hacia un dominio religioso agitó al ejército y él fue destituido de inmediato en un golpe de Estado. Fue destronado por el general Abdel Fatah al-Sisi, cuyo poder y desconfianza en la Hermandad Musulmana son similares a los del ex presidente Mubarak.

Egipto yéndose al campo de Irán se ha retrasado hasta un tiempo futuro.

¿Ha llegado ese tiempo? Los eventos de principios de 2019 muestran que se avecina otro “cambio radical” en la política egipcia.

Es difícil decirlo, dada la represión de Sisi a la libertad de prensa, pero hasta el momento, parece que no hay ningún movimiento sustancial por parte del pueblo egipcio para derrocar al Presidente. Sin embargo, los comentaristas están comenzando a notar un aumento en los esfuerzos de Irán para aliarse con la Hermandad Musulmana. El analista de asuntos iraníes, Tamer Badawi, señaló que Irán está buscando ventaja de las turbulencias del Norte de África. E Irán reconoce el valor de Egipto.

En una entrevista con el Carnegie Middle East Center, Badawi dijo: “Este tema [la relación de Irán con la Hermandad Musulmana] es importante porque hoy la región de Oriente Medio y el Norte de África está definida políticamente por alianzas volátiles que surgen en respuesta a situaciones específicas. A pesar de lo vulnerable y relativamente impopular que se ha vuelto la Hermandad Musulmana, sigue siendo una parte integral del tejido social de la región, con una extensa red de contactos. (...) Mientras la región está presenciando una potencial segunda ola de levantamientos —en Argelia y Sudán— los movimientos del Islam político pueden regresar y contribuir a las nuevas estructuras de gobierno. Irán estaría interesado en acercarse a tales grupos y cultivar buenas relaciones con ellos” (15 de abril; énfasis agregado en todo).

La Hermandad Musulmana parece débil con Sisi en el poder. Pero la política egipcia puede cambiar extremadamente rápido, tal como vimos en 2011. Según Badawi, Irán ya está extendiéndose a varias facciones de la Hermandad Musulmana en Egipto. Irán tiene la intención de “aprovechar la extensa red de contactos regionales del movimiento”, dijo él.

Según Badawi, Irán intentará usar su influencia con la Hermandad Musulmana en Egipto para influir en otras naciones desestabilizadas en el Norte de África. Como era de esperarse, eso es exactamente lo que la Biblia dice que sucederá.

Basado en una profecía en Daniel 11:40-44, el Sr. Flurry ha dicho que la alianza de Egipto con Irán llevará al control iraní sobre las áreas desestabilizadas del Norte de África.

“Necesitamos entender el enorme impacto que tendrá Egipto trabajando con Irán en Oriente Medio, e incluso a nivel mundial”, escribió. “Este eje Irán-Egipto cambiará el juego en Oriente Medio, particularmente en Libia y Etiopía” (Trompeta, octubre/noviembre de 2012).

En este momento, vemos movimientos populares importantes en el Norte de África derribando gobiernos, tal como en 2011. Pero en lugar de enfocarnos solamente en la agitación en Argelia, Libia y Sudán, también necesitamos vigilar a Egipto que tiene una población mayor que la de Argelia, Sudán y Libia, combinadas. Es una de las naciones líderes en la volátil región.

“El énfasis aquí en [Daniel 11] versículos 42 y 43 está en Egipto, luego tenemos a Libia y Etiopía”, escribió el Sr. Flurry. “¡Esto demuestra que Egipto es la gran conquista! Es el verdadero poder detrás de Libia y Etiopía, lo que sugiere que Egipto va a tener mucho que ver en el giro de esas dos naciones hacia el campo iraní. (...) En pocas palabras, eso significa que podemos esperar que Egipto, con la ayuda de Irán, ¡lleve a Libia y Etiopía hacia el campo iraní!” (ibíd.).

Al igual que en 2011, podría ser el malestar civil en los países vecinos lo que motive a los egipcios a levantarse contra su líder fuerte. Suceda como suceda, Egipto es la principal nación que observar.

Un choque de civilizaciones

Daniel 11 profetiza un enfrentamiento entre dos bloques de poder, un “rey del norte” (europeo) y un “rey del sur” (islámico radical). Aunque Egipto todavía no se ha inclinado hacia el campo islámico, las condiciones para este cambio aún se están desarrollando.

En su artículo “¡Vigile Argelia!”, el Sr. Flurry escribió: “El Norte de África se está convirtiendo en un campo de batalla con implicaciones proféticas enormemente importantes” (la Trompeta, abril de 2013).

Su artículo describió el ataque terrorista de 2013 contra la instalación de gas natural de Argelia. “Estos terroristas están patrocinados, en su mayor parte, por Irán”, escribió él. “Irán tiene planes de ser la potencia más fuerte en toda la región y está extendiendo su influencia por todo el Norte de África”.

“Pero Irán no es el único interesado en África. Alemania también está haciendo fuertes avances. Ambos poderes están compitiendo por obtener el mayor control posible del Norte de África. Inevitablemente se enfrentarán entre sí”.

La Primavera Árabe 2.0 llevaba años en preparación. Bouteflika especialmente, ha estado enfermo durante mucho tiempo, y ha quedado claro que una entrega del poder era inevitable. El potencial para que Libia vuelva a explotar, también se conoce desde hace mucho tiempo. Igualmente se ha sabido de la oportunidad, que ésto podría darles a los islamistas.

El ejército de Argelia se ha estado preparando para un enfrentamiento. En los últimos cinco años, aumentó sus importaciones de armas en un 55%. A pesar de ser un país relativamente pobre, es el quinto mayor importador de armas del mundo. Es el mayor cliente de armas de Alemania, fuera de la otan. Se está asegurando de tener los armamentos necesarios para enfrentar a los islamistas.

En ese artículo de 2013, el Sr. Flurry describió la propagación del Islam radical respaldado por Irán. Pero escribió que los radicales “están empezando a enfrentar cierta oposición de Alemania y de la Unión Europea. Argelia tiene un fuerte partidario en Alemania. Eso va a hacer una gran diferencia para estos grupos terroristas”.

Argelia es el tercer proveedor de gas más grande de Europa. España depende de Argelia para la mitad de sus necesidades de gas natural. “¿Usted cree que Alemania se sentará y no hará nada mientras los terroristas se apoderan de Argelia?”, preguntó el Sr. Flurry. “Creo que usted descubrirá que Argelia recibe mucha ayuda de Europa, especialmente de Alemania. Con todo ese combustible proveniente de Argelia, usted sabrá que Europa y Alemania deben estar muy preocupados”.

El Sr. Flurry pronosticó en ese artículo de 2013 que Europa y el Islam radical se enfrentarán cada vez más en el Norte de África. La UE tiene ahora importantes misiones militares en Mali y en la República Centroafricana, y está tratando de organizar una fuerza local compuesta por naciones aliadas de África para combatir el Islam radical. Y la necesidad de una mayor intervención en el Norte de África se está intensificando claramente.

Esos choques auguran un evento mayor profetizado en la Biblia. “¡El choque de Daniel 11:40 entre el rey del sur y el rey del norte está a punto de cumplirse!”, concluyó el Sr. Flurry. “Toda esta violencia en África es sólo un preludio para el cumplimiento de esa profecía”.

“Haga un seguimiento de cerca de estos eventos y vea si lo que le estamos diciendo no se cumple. Muchas profecías ya se cumplieron. ¡Nunca en la historia de la humanidad se han cumplido tan rápidamente tantas profecías! Los eventos están sucediendo a grandes pasos. Éste no es el mundo que usted conocía hace 10 o incluso 5 años atrás. Es muy diferente” (ibíd.).

Ambas partes ya se están preparando para este choque. Sólo quedan por encajar unas pocas piezas. Claramente, la profecía bíblica se está desarrollando en el Norte de África.

Entender estas profecías no es suficiente. Dios no da una visión profética para estimular nuestra curiosidad, ni solamente para obtener conocimiento. De hecho, existe el peligro de entender estas profecías y no actuar sobre ellas (Santiago 1:22).

Estas profecías revelan el poder de Dios. Nos muestran sin lugar a dudas que la Biblia es Su palabra. También nos recuerdan que, aunque este mundo actual no es Su mundo, Dios sí gobierna en el reino de los hombres (2 Corintios 4:4; Daniel 4:17). Finalmente, estas profecías le ayudan a comprobar que el trabajo del Sr. Flurry y de la Trompeta, es más que solo una obra de hombres. 

KOS, AD