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El presidente ruso Vladimir Putin (derecha) y la Canciller alemana Angela Merkel (izquierda)

Alexander Nemenov/AFP/Getty Images

El genocidio secreto de Alemania y Rusia

09/11/2018  •  de latrompeta.es
Una de las últimas veces que Alemania y Rusia se confabularon tuvo como resultado 7 millones de ucranianos muriendo de hambre, el colapso de la democracia alemana y el surgimiento de Adolfo Hitler.
 

Rusia está atacando a Ucrania. Ha usado excusas nada convincentes para invadir la península de Crimea con soldados sin insignias distintivas y robarla literalmente a Ucrania. Ha desplegado muchos soldados más sin insignias distintivas para invadir el oriente de Ucrania y añadir potencia de fuego a los separatistas prorrusos. Durante cuatro años de lucha, estas tropas rusas “encubiertas” y sus aliados han dado muerte a 10.000 ucranianos, derribaron un avión de pasajeros y causaron que 2 millones de personas huyeran de sus hogares.

Al principio del conflicto, Rusia cortó el suministro de gas natural a Ucrania; sin embargo, dado que la mitad de las exportaciones de gas de Rusia a Europa fluyen por los gasoductos ucranianos, pronto reanudó la distribución.

Ahora la compañía de gas del gobierno de Rusia, Gazprom, busca esquivar a Ucrania construyendo un gasoducto de 12 mil millones de dólares bajo el mar Báltico. El gasoducto Nord Stream 2 posibilitaría a Gazprom enviar 55 mil millones de metros cúbicos de gas por año directamente desde Rusia a Alemania. Este gasoducto es financiado por un consorcio de compañías europeas, incluyendo pao Gazprom, Wintershall Holding GmbH, peg Infrastruktur ag, N.V. Nederlandse Gasunie y engie.

Después de que Nord Stream 2 esté completo, Rusia podrá enviar gas a los europeos a través de Bielorrusia, Alemania y Turquía. Podrá cortar el gas a Ucrania, privando a su economía de al menos 2 mil millones de dólares en derechos de tránsito y forzándola a buscar otra fuente para suplir sus necesidades energéticas. El primer ministro de Polonia ha advertido que Nord Stream 2 “hará que el sistema de gasoducto ucraniano quede obsoleto” y permitirá que las tropas rusas “marchen hacia el interior de Ucrania”.

A pesar de sus promesas pasadas, Estados Unidos le ha provisto a Ucrania un apoyo muy limitado. Muchos europeos del Este están poniendo su confianza en Alemania para defender a Ucrania de Rusia. El presidente de la junta de Nord Stream ag y de la compañía petrolera estatal rusa Rosneft es Gerhard Schröder, el excanciller alemán.

Aquellos que confían en Alemania para que proteja a Ucrania deberían considerar una historia poco conocida. Hace solo 90 años, el fabricante de armas alemán Gustav Krupp hizo un acuerdo con el dictador ruso Joseph Stalin. Esto condujo a la hambruna de 7 millones de ucranianos, la muerte de la democracia alemana y el surgimiento de Adolfo Hitler.

Un pacto secreto

Después de que Joseph Stalin se convirtió en secretario general del Comité Central del Partido Comunista de Toda la Unión, determinó borrar a todos los “enemigos del pueblo”. En medio de estos supuestos enemigos había una clase de ucranianos llamados kulaks por los soviéticos. Los kulaks eran granjeros ricos que poseían al menos 10 hectáreas, o que usaban trabajadores contratados. El gobierno soviético los consideraba capitalistas. Stalin pensó que en algún momento en el futuro los kulaks liderarían una insurrección contra su dictadura. Pero no podía simplemente matar o encarcelar a los kulaks porque ellos cultivaban una quinta parte del grano comercializable de la Unión Soviética.

Para quebrar el poder de los kulaks, Stalin elaboró un sistema de administración de tierras soviético conocido como colectivización. Bajo este esquema, el gobierno comunista soviético se apoderaría de tierras de cultivo de propiedad privada y obligaría a los campesinos a trabajar como jornaleros en granjas industriales. Entonces Stalin podía confiar en las máquinas para producir el grano en lugar de los kulaks.

El problema era que la economía soviética no era lo suficientemente avanzada como para construir tales granjas. Así que Stalin recurrió a Alemania y al barón Gustav Krupp von Bohlen und Halbach.

Krupp era el jefe del conglomerado de industria pesada Friedrich Krupp ag. Su compañía tenía casi el monopolio en la fabricación de armas en Alemania. En 1922, Krupp construyó 48.000 hectáreas de granja industrial para Vladimir Lenin.

Las negociaciones entre los soviéticos y la Unión de Industriales Alemanes tuvieron lugar en 1928. Muchos archivos rusos de estas negociaciones todavía son clasificados, pero en diciembre de ese año se firmó un acuerdo. Los términos estipulaban que Friedrich Krupp ag, Daimler Benz ag y Rheinmetall ag construirían granjas colectivas y les proveerían tractores. Muchos de estos tractores en realidad eran tanques entregados en violación del Tratado de Versalles. Pero también suministraron mucha maquinaria agrícola para remplazar la necesidad de los kulaks. Los soviéticos les pagaron el equivalente a 2 mil millones de dólares. Pero lo que Krupp y los industriales alemanes querían realmente eran concesiones políticas.

“Krupp estaba interesado en la producción de tanques, y estaba preparado para ayudar a modernizar al ejército ruso, con una condición”, escribe Sara Moore en su libro Cómo Hitler llegó al poder (How Hitler Came to Power). “Él y sus amigos, como los militares, detestaban la República de Weimar. Sin embargo, la democracia se había arraigado aún más en Alemania. A Krupp le molestaba que, a pesar de su supuesta amistad, los rusos habían estado inmiscuyéndose en los asuntos internos de Alemania y fomentando el descontento a través de varias organizaciones comunistas. Los industriales decidieron que, si iban a ayudar a modernizar el Ejército Soviético, el Partido Comunista de Alemania (kpd, por su siglas en alemán) nunca más debería votar con su partido hermano de izquierda, el Partido Social Demócrata de Alemania”.

En efecto, Krupp le dijo a Stalin: Haz que los comunistas alemanes abandonen a los socialdemócratas, para que los nacionalistas alemanes puedan asumir el control. Stalin aceptó. La Internacional Comunista emitió una declaración acusando al Partido Socialdemócrata de Alemania de simpatía capitalista. Al kpd se le ordenó oponerse a los socialdemócratas como su principal enemigo.

Este acuerdo anunció tiempos oscuros para Alemania y Ucrania.

Hambruna causada por el hombre

Casi inmediatamente después del acuerdo de Stalin con la Unión de Industriales Alemanes, implementó su programa de colectivización agrícola. Entre octubre de 1929 y enero de 1930, la proporción de campesinos forzados a dejar su tierra para plantaciones industriales pasó del 4 al 21%. Este cambio permitió a Stalin recurrir al Partido Comunista de Toda la Unión para “liquidar a los kulaks como clase”. Cualquiera que se resistía era arrestado.

Durante los dos años siguientes, cientos de miles fueron despojados de sus tierras, 100.000 fueron enviados a campos de prisioneros en Siberia, y 4.500 fueron ejecutados. Así comenzó el Holodomor, una combinación de palabras ucranianas para hambre (holod) y exterminación (mor). Pero estaba lejos de terminar.

Las prácticas agrícolas socialistas hicieron que las cosechas de grano de Ucrania cayeran de 23 millones de toneladas en 1930 a 15 millones de toneladas en 1932. Pero Stalin siguió vendiendo grano a otros países. Impuso cuotas draconianas de grano en Ucrania, exigiendo la mitad de su escasa cosecha en 1932. Esto dejó a la familia campesina promedio con 113 kilos de grano por año.

Los ucranianos suplicaron por una reducción en la cantidad de grano que se vieron obligados a entregar, pero Stalin respondió cerrando las fronteras y convirtiendo a Ucrania en un gran campo de concentración. La policía soviética fue de casa en casa apoderándose de cada grano que podían encontrar, incluso si era todo lo que una familia tenía para comer.

Todo alimento fue declarado propiedad del Estado, y cualquiera que fuera sorprendido robando grano sería fusilado o enviado a Siberia. La ayuda de alimentos de Estados Unidos fue rechazada. Los ucranianos vieron sus suministros de grano disminuir y desaparecer. Sus otros alimentos se agotaron pronto. Comenzaron a perder peso; comenzaron a comer perros, gatos, ratones y, en algunos casos, a sus propios niños.

En el granero de Europa, 25.000 personas morían de hambre cada día. Cerca del 25% de la población murió de hambre, aproximadamente 4 millones de adultos y 3 millones de niños.

Luego, así de fácil como Stalin comenzó la hambruna, así la finalizó. Después de la cosecha de 1933, Stalin dio órdenes de permitir a los hambrientos ucranianos comer grano de nuevo. Los kulaks habían sido destruidos, el movimiento de resistencia fue eliminado, 7 millones de personas habían muerto, y, lo más importante para él, Stalin era el amo indiscutible de Ucrania.

En Alemania, el gobierno de la República de Weimar estaba consciente de lo que estaba sucediendo en Ucrania. Un experto agrícola alemán que viajó por Ucrania escribió: “Los pobres niños perecieron como bestias salvajes”. Pero el gobierno de Weimar continuó enviando bienes manufacturados a la Unión Soviética para mantener bajo el desempleo en Alemania.

Los industriales alemanes continuaron modernizando el Ejército Soviético, y el edicto de Stalin que prohibía que los comunistas alemanes apoyaran a los socialdemócratas se mantenía en pie. Después de todo, un trato era un trato.

El surgimiento de Hitler

Durante el verano de 1928, el Partido Social Demócrata fue el partido más fuerte en Alemania, con 153 de 491 escaños en el Reichstag (Parlamento). Éste gobernó en una gran coalición con el Partido Democrático Alemán, el Partido de Centro Católico y el Partido Popular Alemán. El Partido Comunista y el Partido Nazi todavía estaban en el margen político.

Pero la situación comenzó a cambiar el 1 de mayo de 1929.

Pocos alemanes sabían sobre el acuerdo del barón Gustav Krupp con Stalin en ese momento. Pero acatando la nueva estrategia de oposición de Stalin contra los socialdemócratas, miles de comunistas organizaron una agresiva manifestación contra el superintendente de la policía socialdemócrata de Berlín. En un choque con la policía, seis personas fueron asesinadas, 80 heridas y 1.000 arrestadas. El Sangriento Día de Mayo marcó una era de violencia política creciente.

En los siguientes cuatro años, la República de Weimar se vio empañada por peleas callejeras. Mientras que los nazis y los comunistas a menudo se atacaban unos a otros, ocasionalmente trabajaban juntos para atacar a los partidos políticos dominantes. En 1931, Stalin ordenó a los comunistas alemanes trabajar con los nazis en un esfuerzo por derrocar al gobierno socialdemócrata de Prusia. El intento falló, pero todo este conflicto y lucha interna entre comunistas y socialdemócratas finalizó beneficiando tremendamente a los nazis. Entre mayo de 1928 y marzo de 1933, los socialdemócratas perdieron 33 escaños en el Reichstag, mientras que los comunistas ganaron 27 y los nazis ganaron asombrosamente 276 escaños.

El historiador ruso, Dr. Aleksandr Nekrich escribió: “En ninguna parte el desastre fue mayor que en Alemania: a la orden de Moscú, el Partido Comunista Alemán proclamó a los socialdemócratas el ‘enemigo número 1’, condujo una porción significativa de trabajadores hacia los brazos de los nazis, dividió el voto de las fuerzas democráticas y socialistas, y contribuyó al triunfo de Hitler en las votaciones de 1932” (Parias, socios, depredadores: Relaciones germano-soviéticas, 1922–1941).

Una vez que Adolfo Hitler controló el 44% de los escaños en el Reichstag, prometió al Partido Popular Nacional Alemán que restauraría la monarquía alemana, y prometió al Partido del Centro que firmaría un concordato con el Vaticano. Estos dos partidos formaron una coalición con los nazis y Hitler se convirtió en el canciller de Alemania.

Uno de los primeros actos de Hitler fue convertir al barón Gustav Krupp en presidente de la recién formada Reichsverband der Deutschen Industrie (Asociación Nacional de Industria Alemana), una cámara de comercio autoritaria nazi. El pueblo alemán más tarde pagó un gran precio peleando con el ejército ruso que los industriales alemanes habían ayudado a construir. Pero tanto Stalin como Krupp obtuvieron lo que querían de su trato: Stalin gobernó Ucrania, y la República de Weimar que Krupp denigró estaba muerta.

Mercaderes de la Tierra

La historia muestra que la profunda cooperación entre Alemania y Rusia es un presagio de tiempos oscuros. El experto en relaciones internacionales George Friedman dio un discurso en el Consejo de Chicago sobre Asuntos Mundiales en febrero de 2015. Él explicó que el gobierno de Estados Unidos trabaja activamente para prevenir una alianza germano-rusa porque la combinación de la tecnología alemana con los recursos naturales rusos podría crear un bloque de poder euroasiático con la capacidad de desafiar la posición de Estados Unidos como única superpotencia mundial. La última vez que se produjo una alianza así, causó directamente el Holodomor, el Holocausto, la Segunda Guerra Mundial y la muerte de más de 70 millones de personas. La Guerra Fría resultante se libró en gran parte como un intento por evitar que Alemania y el resto de Europa se convirtieran en parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Los industriales alemanes están actualmente ayudando al presidente ruso Vladimir Putin a construir el gasoducto Nord Stream 2. Estos capitanes de la industria están entregando Ucrania a Rusia. Como mínimo, Ucrania se volverá más dependiente económicamente de Rusia. Y de hecho, podría ser invadida por el estado de policía dictatorial que ya ha invadido Crimea y Georgia, asesinado a más de 130 periodistas, y masacrado a más de 150.000 rusos en Chechenia.

El proyecto Nord Stream no es diferente del acuerdo que Krupp hizo con Stalin hace unas pocas generaciones. Rusia puede acabar con Ucrania, Alemania consigue un dominio absoluto sobre Europa, y ninguno interfiere con la agresión del otro.

Nord Stream y Nord Stream 2 son los componentes claves del plan de Putin para incrementar su control sobre las naciones de Europa Oriental que solían ser parte del Imperio Soviético”, escribió el jefe de redacción de Trompeta, Gerald Flurry. “Dado que estos gasoductos viajan directamente de Rusia a Alemania, hacen posible que Putin corte el suministro de gas a las naciones de Europa Oriental —Ucrania, Polonia— y las naciones bálticas mientras mantiene fluyendo el suministro hacia Alemania.

“¡Esto le pone filo al arma energética de Putin! Él les puede decir a las antiguas naciones soviéticas que está determinado a traer bajo el poder de Rusia: O le obedecen a Rusia, o sufren inviernos fríos sin gas para calentar sus hogares”.

Por esta razón Europa Oriental trató de evitar que Rusia y Alemania construyeran el primer gasoducto Nord Stream. Ellos sabían que le daría a Rusia más ventaja contra ellos. Pero Moscú y Berlín lo construyeron de todos modos. ¡Ahora esta segunda fase aumentará considerablemente esa ventaja!

“¿Qué puede ganar Alemania? Bien, una vez el gas ruso fluya a través del gasoducto en el Mar Báltico y hacia Alemania, gran parte de él puede ser transportado a Francia, Holanda, Bélgica y otras naciones de Europa Occidental. ¡Esto pone a Alemania en una posición de relativo poder en Europa Occidental muy similar a Rusia con Europa Oriental!” (septiembre de 2018).

Trompeta y su revista antecesora, La Pura Verdad, han proclamado por 80 años que Alemania liderará una resurrección final del Sacro Imperio Romano. Y la Biblia revela que Rusia jugará un papel clave en el ascenso de Alemania al poder.

Una profecía en Ezequiel 27 describe un poder comercial llamado Tiro que intercambia mercancías con muchas naciones. “La palabra de [el Eterno] vino a mí: Ahora tú, hijo de hombre, levanta lamentación sobre Tiro, y dile a Tiro, que mora en las entradas del mar, mercader de los pueblos a muchas costas, así dice [el Eterno] Dios: Oh Tiro, tú has dicho, ‘Yo soy perfecto en belleza’. (…) Tarsis hizo negocios contigo debido a tus grandes riquezas de toda clase; plata, hierro, estaño y plomo ellos intercambiaban por sus mercancías. Javán, Tubal y Mesec comerciaron contigo; ellos intercambiaron seres humanos y vasijas de bronce por tu mercancía” (versículos 1-3, 12-13; English Standard Version).

Tiro se refiere a una resurrección del tiempo del fin del Sacro Imperio Romano, mientras que el pueblo de Tarsis se estableció en Japón, el de Javán en Grecia, y el de Tubal y Mesec en Rusia.

Así que esta es una profecía acerca de mercaderes alemanes y rusos intercambiando vidas humanas por mercancías. En las décadas de 1920 y 1930, los industriales alemanes comerciaron las vidas de 7 millones de ucranianos en pago por el apoyo comunista para derrocar la República de Weimar. Hoy día, los políticos alemanes y líderes de negocios nuevamente están entregando a Ucrania a cambio de mejores relaciones con Rusia y una ventaja más fuerte contra el resto de Europa.

¿Qué otros acuerdos podrían haber hecho estos dos poderes sobre los cuales actuarán?

Apocalipsis 18 dice que los “mercaderes de la tierra” llorarán cuando este imperio de comercio caiga porque “ninguno compra más sus mercaderías” (versículo 11). Esa es la gran esperanza en esta profecía: este imperio de mercaderes malvados comerciando con vidas humanas finalmente caerá. Jesucristo aplastará esta resurrección final del Sacro Imperio Romano a Su regreso. A todos los que escaparían de este imperio, Dios les dice: “Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas” (versículo 4). 

Boletín, AD