Reciba nuestro Boletín de avisos gratuitamente una vez por semana.

15395

Robert Nickelsberg/Getty Images

Tierra de libertad, hogar de 33.000 violentas pandillas callejeras

El problema de las pandillas en Estados Unidos está aumentando. ¿Hacia dónde se dirige?

Cuando Gabrielle Hill-Carter, una niña de 8 años que recibió un disparo y murió mientras jugaba en la calle frente a su hogar en Camden, Nueva Jersey el 24 de agosto, hubo algo de duelo e indignación. Pero la mayoría de los estadounidenses sólo bostezó.

Después de todo, ella no fue muerta por un oficial de policía o por un terrorista islámico. Su muerte fue “sólo” el resultado de la violencia de pandillas: un miembro de una pandilla de drogas estaba tratando de responder contra un miembro de una pandilla rival, y, como Gabby andaba en su bicicleta junto a la acera, ocurrió que se encontró en medio del fuego cruzado. Una bala perdida terminó con su vida. No fue nada personal; ocurre todo el tiempo.

El fbi dijo que en total Estados Unidos es ahora hogar de aproximadamente 33.000 pandillas callejeras violentas, con presencia en los 50 Estados. Hay un estimado de 1.350 pandillas en Los Ángeles solamente. Y hay al menos dos pandillas en Springfield, Tennessee, donde el total de la población es inferior a 17.000 personas.

Hay un total de 1,4 millones de miembros de pandillas criminalmente activos en todo el país. Eso significa que por cada dos oficiales de la ley en Estados Unidos, hay tres miembros de estas bandas.

La cantidad de miembros de pandillas violentas hoy es un 40 por ciento más alta que en 2009, y 25 veces más alta que en 1975. Y esa cifra sigue creciendo cada año.

“No vemos un descenso en la magnitud de los indicadores de las pandillas clave”, dijo James Howell del National Gang Center (Centro Nacional de Pandillas) en marzo pasado. “En los pasados cinco años, hemos visto un incremento del 8 por ciento en la cantidad de pandillas, un 11 por ciento de incremento en la cantidad de miembros y un 23 por ciento de incremento en homicidios relacionados con pandillas”.

De los 15.500 asesinatos que ocurren en EE UU cada año, un promedio de 2.000 tienen que ver con las pandillas. Aunque los miembros de estos grupos representan menos de la mitad del uno por ciento de la población, ellos cometen el 16 por ciento del total de homicidios y un cuarto de los homicidios en ciudades de 100.000 habitantes o más. Muchas de las mismas víctimas son miembros de dichas pandillas, pero muchos, como Gabrielle, son transeúntes atrapados en un fuego cruzado.

Los crímenes, sin embargo, son sólo parte de la historia. Estos grupos usan la violencia y la coerción de todo tipo para dominar barrios y llevar a cabo operaciones económicas ilegales, como el tráfico de drogas y armas, contrabando de personas extranjeras, prostitución, robo de identidad, atracos, fraude y tráfico humano. En muchas comunidades, las pandillas son responsables de la asombrosa cantidad del 80 por ciento del total de los crímenes.

Multiplicándose y transformándose

En un informe para el Congreso de Estados Unidos, el fbi dijo que, “las pandillas están transformándose, multiplicándose, migrando y afianzándose en nuestras ciudades del interior, en suburbios y comunidades rurales. Ellos están vendiendo drogas a nuestros hijos, disparando en nuestros vecindarios, invadiendo nuestros hogares, asaltando nuestros bancos y tiendas, robando nuestras identidades, nuestro dinero e inculcando temor y violencia por donde quiera que van”.

Parte de la razón de esta “multiplicación” y “transformación” es que en años recientes estas grandes pandillas tradicionales se han dividido en varias más pequeñas.

Por ejemplo, Chicago durante décadas fue controlado por sólo un puñado de grandes y poderosas pandillas. Pero en 1997, el líder de la más grande y más poderosa, los Gangster Disciples, fue arrestado. Casi inmediatamente, batallas internas y territoriales surgieron entre los miembros que quedaban. Estas disputas se han vuelto más intensas con cada año que pasa. Ahora Chicago tiene más de 600 pandillas, generando la violencia que le da a la ciudad el apodo de Chirak.

“Estas pandillas una vez fueron enormes organizaciones con poderosos líderes y cientos de miembros que controlaban extensas partes de territorio”, escribió el Chicago Tribune el 1 de julio. “Ahora pequeñas pandillas luchan por el control de unas cuantas cuadras”.

Esta tendencia significa que bandas rivales a menudo operan sólo a unas pequeñas calles de distancia entre una y otra.

Esto ha multiplicado la cantidad de límites disputados, haciendo de la ciudad un mosaico de territorios en batalla, lo que ha dado paso a que partes de Chicago y otros lugares sean significativamente más caóticos.

La tendencia también ha llevado a un incremento en las actividades pandilleras fuera de las ciudades. “Las pandillas no son sólo un problema de las ciudades interiores o urbanas”, escribió el Stop Houston Website. “El movimiento de estos grupos hacia áreas suburbanas puede ser atribuido a varios factores, incluyendo… una abundancia de los proveedores de venta al por mayor de drogas ilícitas y la expectativa de mayores ganancias de las nuevas operaciones de drogas suburbanas”.

La expansión de los territorios de distribución de drogas debido al creciente número de adicciones en Estados Unidos también está contribuyendo a la difusión de las pandillas. El resultado es que muchas áreas suburbanas y rurales están sufriendo tasas más y más altas de violencia y crímenes relacionados con las pandillas.

Robert Vilchez, coordinador del Equipo de Trabajo Regional de Pandillas en Arlington, Texas, dijo que, “Nadie es inmune a este problema de pandillas”.

¿Cuál es el atractivo de la ‘vida de matón’?

La decisión de una persona de unirse a las pandillas por lo general surge de factores sociales y económicos. Las pandillas ofrecen un sentido de familia y apoyo que a menudo está ausente en las vidas de los jóvenes, especialmente cuando la cantidad de familias estables en EE UU continúa cayendo. El riesgo de ir a prisión, violencia o muerte que viene con la vida de pandillero es el precio que los miembros están dispuestos a pagar por el sentido de pertenencia y comunidad. Alejarse del aburrimiento es también un factor usual.

El atractivo de las pandillas es multiplicado más allá por la idealización que la sociedad hace de ellas.

El segundo género musical más popular en EE UU es el hip-hop. Sus subgéneros incluyen el narco-rap, el mafioso-rap, corazón de horror y gangsta rap. En muchas comunidades de ciudades del interior del país, sería inusual que una persona joven escuchara otra música que no sea hip-hop. Y en estas canciones, ellos escuchan interminables alardes acerca del uso y tráfico de drogas; ingeniosas rimas sobre misoginia, promiscuidad e incluso violación; y torrentes de letras promoviendo la violencia hacia bandas rivales, oficiales de policía y otros.

Esta música hace que la vida de matón parezca sexy, e idealiza la cultura gangsta (de pandillas).

Y no son sólo unas cuantas canciones de unos pocos oscuros artistas hip-hop. Un estudio guiado por el Dr. Brian Primack del Departamento de Medicina de la Universidad de Pittsburgh encontró que de las 62 canciones de hip-hop que aparecían en la revista Billboard como los hits más populares de 2005, un sorprendente 77 por ciento habla del abuso de sustancias, a menudo en el contexto de riqueza y sexo. Un análisis llevado a cabo en 2001 en el Journal of Criminal Justice and Popular Culture encontró que el 22 por ciento de todas las canciones de hip-hop contienen temas misóginos, incluyendo descripciones de ataques, violación y asesinato. Si usted expande esto para incluir todo tipo de violencia, la cifra salta a un 60 por ciento. En algunos subgéneros, es tan alto como el 71 por ciento.

En las últimas dos décadas, las estrellas más exitosas del hip-hop han hecho cientos de millones de dólares ensalzando gráficamente ataques sexuales y violación, cultura de la droga, violencia y subversión de armas. “Ya’ll nervous knowin’ them guns on full service, ready to fire; One body, two body, three body, four; Young sittin’ on paper, I’m above the law”, [“ ‘stán nerviosos sabiendo que las pistolas ‘stán cargadas, listas a disparar; un cuerpo, dos cuerpos, tres cuerpos, cuatro; soy jóven sentado en papel, estoy por encima de la ley”] dijo Jay Z en The Blueprint2 , un álbum que vendió más de 2 millones de copias.

En su libro The Hip-Hop Wars [Las guerras del Hip-Hop], la profesora de Estudios Africanos, Tricia Rose, de la Universidad Brown dijo que es claro ver que dicha música perpetúa la violencia. “Es tonto afirmar que lo que consumimos, vemos y participamos no tiene impacto en nosotros como individuos”, escribió ella. “Las profundidades del éxito comercial asociado con violencia, pandillas y cultura callejera como ‘auténtico’ hip-hop ha dado a la violenta masculinidad negra un sello de aprobación, alentando así este comportamiento entre los niños que están en un riesgo mayor, y quien ‘necesita’ abrazar este modelo de masculinidad para sobrevivir. …No podemos hacer que la violencia sea constantemente sexy para los jóvenes… y esperar que ellos no valoricen las acciones violentas”.

Rose menciona a aquellos que ella cree son algunas de las voces más peligrosas en el género: “Demasiados de los letristas más exitosos financieramente en el hip-hop, como Jay Z, 50 Cent, T.I., y Lil’ Wayne entre otros, recalcan en exceso y glorifican historias violentas y personas de pandillas porque es rentable. …[H]ay muchos haciéndose ricos a partir de la explotación del sufrimiento negro. … ¿Dónde está todo el escándalo apoyado por los medios de comunicación sobre esto?”.

Esa es una pregunta importante. ¿Por qué la cultura de pandillas y la música que la promueve está fuera de los límites de la crítica? ¿Por qué prominentes políticos—el más notable de ellos el presidente Barack Obama—respaldan la música de Jay Z y otros que glorifican la vida de matones? La cultura pandillera causa más sufrimiento y muerte a cientos de personas que lo que hace la mala conducta de la policía. ¿Por qué la gente no protesta contra eso con la misma persistencia y fuerza?

‘Sus ciudades puestas a fuego’

El 1 de julio, el Chicago Tribune dijo que parte de la razón para las crecientes tasas de violencia pandillera en Windy City es que las acusaciones de que la policía ha dado muerte injustamente a personas negras tienen a los oficiales “bajo el foco más severo”. Muchos oficiales sienten que “nadie los respalda”, dijo el presidente de la unión policial de la ciudad. Esto “ha llevado a que muchos oficiales se sientan inseguros con respecto a detener a alguien”, escribió el Tribune.

El editor en jefe Gerald Flurry vio esta tendencia en la edición de agosto de 2015 de Trompeta. “La policía se está replegando de hacer su trabajo por temor a ataques, por temor a perder sus trabajos o ir a prisión por hacer cualquier cosa que sea percibida como racista”, escribió él. “¿Qué pasa cuando policías con temor se repliegan? ¡Los criminales se vuelven locos!”.

Se vuelve un ciclo que se auto-perpetúa, en el cual los criminales se envalentonan por el miedo de la policía, y criminales envalentonados producen policías miedosos.

La Alianza Nacional de Asociaciones de Investigadores de Pandillas dice que la multiplicación de pandillas en Estados Unidos no sólo “impacta negativamente la calidad de vida dentro de nuestras comunidades con violencia, drogas y crímenes asociados a la actividad criminal”, sino que además plantea “un claro y real peligro a nuestra seguridad interna nacional”.

Hasta ahora, esa última parte puede parecer hiperbólica. Pero mientras la salud de las familias estadounidenses continúe deteriorándose, más jóvenes buscarán el apoyo de una pandilla. Y mientras la demanda del país por drogas ilícitas, prostitución y otros comercios ilegales siga creciendo, las pandillas que proveen estos bienes y servicios ilícitos se volverán aún más poderosas.

Y si un asedio económico es dirigido contra Estados Unidos—el que fue explicado en la edición de Trompeta de julio 2016 profetizado en su Biblia y que pronto ocurrirá—podría resultar en un enorme surgimiento en la cantidad de miembros y poder de las pandillas.

Viene un tiempo cuando el tipo de violencia que ahora está principalmente localizada en pandillas llenará las calles de las ciudades estadounidenses y más allá. Y su brutalidad sobrepasará cualquier cosa actualmente en la escena.

En su libro Ezequiel: El profeta del tiempo del fin, el Sr. Flurry señala a varias profecías específicas de la Biblia para comprobar que, en el futuro cercano, EE UU sufrirá un quiebre social a una escala sin precedentes y completamente devastadora.

Él señala a una profecía en el libro de Isaías de un periodo terrible justo antes del regreso de Jesucristo en los “últimos días” (Isaías 2:2). Refiriéndose principalmente a EE UU, Isaías 1:4-5 afirma, “¡Oh, gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron [al Eterno], provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás. ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os revelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente [‘desmaya’ o ‘es débil’, dice en inglés en la versión kj]”.

“Toda cabeza está enferma” se refiere al liderazgo corrupto e intelectualmente enfermo de EE UU. Y “todo corazón doliente” significa que la población en general está en la misma condición. “Ni los líderes ni sus seguidores tienen la voluntad o la fuerza para llegar a las raíces de los disturbios raciales o los ataques terroristas y resolverlos de una vez por todas”, escribió el Sr. Flurry. “¡Su ‘corazón’ es tan débil y enfermizo que el sistema gubernamental está a punto de ‘desmayar’ o colapsar!”.

El versículo 7 describe este futuro desmoronamiento: “Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños”.

Esta es una descripción que da mucho que pensar de lo que está ocurriendo en Estados Unidos y lo que depara el futuro. Puesto que el pueblo de EE UU está cargado de pecado, y ya que los líderes están “enfermos”, dice el Sr. Flurry, “experimentaremos desolación y fuego”.

En las calles estadounidenses hoy, la anarquía de la cultura de pandillas se está expandiendo, oscureciendo y arruinando más y más vidas. A medida que esta anarquía se vuelva más frecuente, contribuirá a un quiebre social a gran escala. Como ha dicho el Sr. Flurry, esto apunta a unos tiempos terriblemente oscuros por venir.

Pero esa oscuridad no durará por mucho tiempo.

‘Niños y niñas jugando en las calles’

La misma Santa Biblia que advierte acerca de los oscuros tiempos que se avecinan rápidamente también dice que justo después de esos años ocurrirá el regreso de Jesucristo. La Biblia deja claro que, a Su retorno, Su luz radiante frustrará y arrasará con la oscuridad de este mundo.

Jesucristo forzará a todo aquel esté vivo a renunciar al tribalismo y la violencia. Él dará comienzo a una era llena de la paz y seguridad que siempre ha eludido a la humanidad. Él traerá una era de familias estables y felices. Será un tiempo de propósito, abundancia y alegría para todas las personas. En ese hermoso futuro, ningún niño—como la pequeña Gabrielle Hill-Carter—será encontrado cerca de su bicicleta en la acera en un charco de sangre.

Dios inspiró al profeta Zacarías a escribir una descripción conmovedora de algunos aspectos de ese futuro mundo: “Así ha dicho [el Eterno] de los ejércitos: Aún han demorar ancianos y ancianas en las calles de Jerusalén, cada cual con el bordón en su mano por la multitud de los días. Y las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas que jugarán en ellas. Así dice [el Eterno] de los ejércitos: Si esto parecerá maravilloso a los ojos del remanente de este pueblo en aquellos días, ¿también será maravilloso delante de mis ojos? Dice [el Eterno] de los ejércitos” (Zacarías 8:4-6).

¡Qué hermoso cuadro! Las ciudades estarán “llenas de niños y niñas” como Gabrielle “jugando en sus calles”. Ellos jugarán y estarán seguros. Ellos aprenderán y crecerán. Y cuando entren a sus años de adolescencia, no tendrán temor de ser succionados al vórtice de la tóxica cultura de pandillas. Ese mal ya no existirá.

Dios dice que esta realidad será “maravillosa” ante Sus ojos. Esta visión puede ser real a nosotros, y conmovedoramente maravillosa a nuestros ojos también.